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opinión

Hecho en socialismo

2 septiembre, 2017

Venezuela colapsada, sin comida por que no produce nada y sin dólares con que importar. En manos del hampa, que llegó de la mano del chavismo, sin justicia porque se colocó en manos de los miembros de la banda.

Un cartel que forma parte integrante del gobierno, decidido a permanecer en el poder a costa de acabar con Venezuela. El Hambre llegó de la mano con la Muerte, porque junto a la desnutrición, no se encuentran medicinas y los hospitales se quedaron sin recursos, sin insumos y sin equipos.

La ley la fijan los colectivos y los pranes, la seguridad alimentaria la controlan “los bachaqueros” y las decisiones políticas las dicta Raúl Castro.

Tan es así que los militares y la policía solo se ocupan de asesinar jóvenes que protesten. Mientras que los funcionarios del régimen, garantizan su propia protección, con guardaespaldas y carros blindados.

Esta desoladora realidad golpea nuestra condición humana, nos indigna… por que recordamos sus inicios. Chávez frente a las cámaras, expropiando locales, fincas y empresas productivas, prometiendo un circo: con “rutas de empanadas” y “gallineros verticales”, hasta que el show se convirtió en tragedia.

Se inició metiendo presos a jueces, políticos, comisarios, alcaldes o estudiantes. Despidiendo al personal formado de PDVSA con un pito y por televisión, nombrando a cientos de generales sin restricciones para enriquecerse, colocando ineptos en los cargos públicos, sustituyendo diplomáticos por familiares y fichas del Psuv.

Como olvidar sus discursos de odio, los insultos a la iglesia, los insultos a mujeres, dirigentes internacionales y a todo el que disintiera de su proyecto comunista. Gracias a él entraron las Farcs en Venezuela, el Hezbolah, los miembros de la ETA y el narco tráfico, bien aconsejados por sus compadres de la Habana.

Los vientos que sembró trajeron la tempestad que nos sacude, Maduro el huno ungido en la Habana, se convirtió en un sunami, el que terminó por estamparle un sello a nuestra realidad: Hecho en socialismo.

Como Atila, aquel caudillo venido de Asia y conocido como “El azote de Dios”, se le recordará como el paradigma de la crueldad, la destrucción y la rapiña. Su amenaza de quedarse en el poder con las balas, hace palidecer la frase del otro que decía: “Yo soy el martillo del mundo…donde mi caballo pisa no crece hierba”.

Así ha quedado Venezuela tras el paso del socialismo del siglo XXI… tierra arrasada. Por un gobierno que nos ha endeudado por varias décadas, que logró arruinar un país petrolero, que permitió que se robaran la mayor fortuna que, jamás haya entrado al tesoro nacional.

Que exige ahora clemencia, que excusa su desastre acusando a la oposición, al imperio, a la OEA, al Mercosur, a gobiernos europeos, a los organismos internacionales encargados de proteger los derechos humanos y aquellas ONG que defienden la prensa libre.

Aquí lo que existe es un “cartel” que empeña nuestras refinerías, que desangra las reservas internacionales, que desaparece el oro, que produce dinero inorgánico. Que no paga a las aerolíneas, ni permite que los inversores extranjeros saquen las divisas productos de su trabajo, que controla los dólares para los negocios de los enchufados, pero que niega las remesas a los estudiantes venezolanos.

Es el único responsable de este desastre, aunque sus representantes lo nieguen. Cuando Maduro habla, así como la Delcy, el Diosdado, el Jorge Rodríguez o la Iris Varela, sentimos a flor de piel el veneno del cinismo.

En vez de estar declarando falsedades, respondan estas preguntas: ¿quién tiene los dólares?, ¿dónde están los dos mil billones de dólares? ¿quién mantiene el marcado negro? ¿quién entregó contratos para importar comida podrida o para traer plantas eléctricas que no servían?… ¿a quién le entregaron el monopolio de las medicinas y equipos médicos?

La única guerra económica la hizo, quien permitió que primos de ministros tengan sus cuentas internacionales repletas de divisas, ¿verdad Ramírez? Igual que los que compraron hoteles, quintas en el Country Club, harás de caballos en el Imperio, empresas de televisión o el diario El Universal.

Esta revolución le robo el alma a Venezuela, evidentemente estaba destinada a servirle a Cuba, no dudo en dividirnos como sociedad, en corromper las fuerzas armadas, en rodearse de una banda de fanáticos y reducir al pueblo a una pobreza tanto material como espiritual… tan extrema, que la única forma de sobrevivir es vendiendo su conciencia al régimen.

El socialismo erigió la indecencia como valor, edifico con antivalores personalidades-símbolos, que representan el cinismo, la corrupción, el nepotismo, el odio, la venganza, la patraña, la falsedad y la traición. Se llaman Cilia, Tibisay, Nicolás, Delcy, Diosdado Tareck, José Vicente o Vladimir, representan todo lo contrario de lo que este país necesita… una democracia decente.

Veamos realidades que sirven de ejemplo, en diciembre del 2016 Iris Varela, La ministro del Servicio Penitenciario afirmaba: Estamos cerrando el año en victoria… un preludio del 2017, un año de logros en el servicio penitenciario. Maduro raudo la eleva a la categoría de Santa, y la declara “Iris Varela de las cárceles”.

Pero la verdad los atrapa, en marzo de 2017, durante los trabajos de remodelación de la Penitenciaría General de Venezuela, se declaró haber encontrado una fosa con 15 cadáveres de detenidos. Extraoficialmente se estimó que habría unos 100 cuerpos enterrados.

La inhumana situación, que se teme sucede en otros penales del país, ha sido denunciada desde el 2009 por el director del Observatorio Venezolano de Prisiones, quien lleva años peleando por conocer el paradero de varios detenidos desaparecidos, sin que hayan sido atendidas sus denuncias.

Que responderá Maduro y “la santa de las fosas comunes” a un familiar que pregunta ¿cómo es posible que haya una fosa, que pueda haber más y que solo ahora se encuentre, cinco meses después de su cierre? O a la madre de González, a quien una llamada desde dentro de la PGV, le confirmó sus sospechas: “No busque más a su hijo. A su hijo lo mataron”.

Un proverbio judío asegura que la espada apareció en este mundo debido al retraso de la justicia, y en consecuencia lógica, cuando aparece la justicia, retrocede la espada. Por eso sostenemos que, es necesario despolitizar las Fuerzas Armadas y al TSJ, colocando magistrados con credenciales constitucionales.

Acabar con el odio implica, justicia para todos los venezolanos por igual, lo cual no se decreta, son necesarias pruebas para creer. Será indispensable que los hospitales dejen de ser un sitio donde se ayuda a morir.

Tendrá que comenzar por que el régimen respete los derechos humanos, por que actúe dentro de las normas constitucionales, porque reconozca la división de poderes… por que acepte las reglas del juego democrático.

Lo que tiene que quedar claro para el régimen es que, frente a la opresión, la demagogia, el chantaje, la ruina y la mentira, los venezolanos ya decidieron. El ciudadano seguirá en pie de lucha, para que de forma cívica y pacifica se logre la transición, sobre todo ahora… que el mundo dirigió su mirada hacia nosotros.

Ex Cónsul de Venezuela en París
Presidente de Venezuela-Futura, Francia

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