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opinión

Deuda o hambre

30 septiembre, 2017

Cuando entramos en el último trimestre del año, los comerciantes se frotan tradicionalmente las manos ya que octubre, noviembre y diciembre es la época más fructífera para el comercio al detal a nivel mundial.

La industria se prepara desde el mes de enero para satisfacer la demanda de bienes y servicios con motivo de las fiestas navideñas de finales del período.

Los venezolanos reciben en la época de advenimiento religioso bonos que sus empleadores distribuyen por ley, acuerdos verbales o gesto gracioso en función de las utilidades logradas.

Tales gratificaciones la denominan “aguinaldo”. Por igual la costumbre común es adquirir para las fiestas de bienvenida de año conforme a la moda, reciente indumentaria que singularizan “estrenar”.

La guía ha cambiado en este siglo, ahora observamos que todo es en función de metas populistas y la economía está dirigida desde la llegada de Hugo Chávez al poder a satisfacer ambiciones de consumo personal y el disfrute de bienes suntuarios a ser adquiridos con ingresos fiscales corruptamente a los cuales los comunistas tienen acceso desde las posiciones de funcionarios del estado, sin castigo alguno.

Si ello le llama atención, piense usted por las obras y consecuencias de maniobras que han empobrecido el terruño los chavistas, maduristas, mercenarios de extrañas ideologías y supuestos expertos en materias macro, quienes planifican y ejecutan fiscalmente todo bajo engaño.

El 2017 como los períodos anteriores estarán caracterizados por la carencia de productos esenciales, amén de ausente salud general, seguridad y capacitación.

A criterio de economistas independientes se acrecentará el hambre en la nación suramericana para este último trimestre del año de manera dramática, con pleno conocimiento de las autoridades y consecuente indiferencia.

Para finales del mes de octubre el Estado deberá cancelar la cantidad de cinco mil millones de dólares a la banca internacional por acreencia que tiene contraída.

Nicolás Maduro optará de nuevo por abandonar al nacional a su suerte para cancelar con gran parte de los ahorros operativos la deuda externa.

Al mandatario solo le interesa mostrarse como un triunfador y poco le importan los ciudadanos.

Su errático manejo de las arcas y la dirección lo imposibilitan conseguir nuevos empréstitos, por lo cual echará mano a las exiguas reservas que en su mayoría no están en divisas extranjeras confiables si no en oro, cuya transacción está sujeta a vaivenes.

De acuerdo al informe elaborado y dado a conocer por Barclays Investment, empresa norteamericana especializada en finanzas, de Venezuela no cancelar el compromiso podría ser declarada en quiebra, lo cual conduciría a los venezolanos por hambruna a una profunda depresión social en el corto plazo.

Capital Economics, compañía evaluadora de riesgo, califica la capacidad de pago de Venezuela como cada vez más frágil.

Para el momento de la redacción de este artículo las reservas internacionales se ubican en su punto más bajo de los últimos veinte años -1995- al contabilizar el Banco Central de Venezuela en 9,861 las existencias de resguardo que garantizan la compra a todo evento de alimentos y medicinas, rubros ausentes desde hace ya un tiempo de los anaqueles en bodegas y farmacias.

Maduro a los “enchufados” les suministra dólares a 10 bolívares fuertes por unidad norteamericana, mientras el pueblo recibe de los mismo “bolichicos” tal divisa unitaria en el mercado negro a 30 mil bf.

Para la evaluadora y banca de inversión Torino Capital la inflación en Venezuela se promedia a razón de 27% entre un mes y otro.

Para el Fondo Monetario Internacional el incremento de precios y por consiguiente pérdida adquisitiva de la moneda será para diciembre de 720 porcentual, aunque estimaciones actualizadas consideran que bien podría llegar a 1028% en el 2017 y 2068.5 para 2018.

A las anunciadas evaluaciones, le debemos sumar la cotización diaria del bolívar fuerte en el mercado paralelo. Este en los espacios fronterizos se ubica a treinta mil bf por el billete en cuestión.

Si comparamos su venta hace seis días en los mismos escenarios y ponderamos los montos transados en veinte y cuatro mil bolívares, el bolívar fuerte pierde mil bolívares diarios su poder de compra.

El circulante en poder del público es cada vez menor. Si a esto se le suma los anuncios del FMI, la ausencia de medidas que desaceleren la espiral inflacionaria, el remarcaje de billetes fuera de circulación en poder del ente emisor; los venezolanos deben prepararse para recibir el 2018 en ayuno colectivo.



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