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opinión

Jorge Antonio Galindo

“Leer demasiados libros es peligroso”

30 septiembre, 2017

Me permito iniciar este artículo utilizando como título una expresión de Mao Tse Tung entre los años 1966 y 1976, en tiempos en que emprendió su denominada revolución cultural en China donde preparó un intenso programa de adoctrinamiento estudiantil con el fin de crear una generación de súbditos milicianos dispuestos a defenderlo como el supremo líder del comunismo. La revolución cultural desencadenó una oleada de violencia que apuntó a extirpar lo que a todo dictador le resulta contraproducente: el libre pensamiento.

No es algo nuevo que los regímenes totalitarios, independientemente de sus cortes ideológicos, echan mano a los sistemas educativos porque perciben en ellos una importante herramienta de control social que les permite formar generaciones con ideas intencionalmente sesgadas y articuladas a sus intereses de poder, factor que contraria los principios académicos propios de las sociedades libres y democráticas.

Los profesionales de la enseñanza conocemos la realidad de la educación venezolana y creemos que siempre se debe tener apertura a las innovaciones de los programas escolares para que sean adecuados a las realidades actuales, por lo que no podemos dejar de apostar a nuevas propuestas pedagógicas que incrementen la calidad del sistema educativo en beneficio de los jóvenes y del país en general.

Sin embargo, esta premisa no es la que se plantea con el nuevo diseño curricular que el Ministerio de Educación impone en los planteles educativos en el año estudiantil que inicia formalmente en los próximos días de octubre. Basta con revisar los contenidos sugeridos para comprender que hay una tendenciosa matriz conceptual que se enmarca con el proselitismo político y la exaltación del modelo socialista que defiende el oficialismo desde el poder y al que indiscutiblemente nos oponemos la enorme mayoría de los venezolanos.

Entre otras cosas, las ideas que se materializan en el nuevo programa nacional de educación consisten en valorar y exaltar el modelo económico, político y social comunista al emplear conceptos como colectivización de la producción, jerarquía del poder comunal y los distintos tipos de propiedad social como formas reales de impulsar la nueva realidad socialista que, según ellos, identificará en el futuro inmediato a nuestro país, pero que son diametralmente opuestas a lo que establece la Constitución Nacional que en ningún aspecto contempla el proyecto soviético, ni como forma de gobierno ni como orden económico o social. Todo esto mientras que en las mismas materias se obvian todas las variantes de derechos de propiedad individual o capital que solo son expuestas como perversiones que dicen han sido causantes de los problemas de la nación.

Algunos de los enfoques contemplados en el nuevo currículo escolar son: Incorporación de las revoluciones rusa, china y cubana como generadores de la praxis social de “nuestra América”; desplazamiento del pensamiento social occidental que es denominado por ellos como “europocéntrico” y su sustitución absoluta por el Oriental; además se considera el valor de la cultura africana y asiática pero se ignora y se tildan de “expansionistas” los demás; se concibe el estudio de los modelos económicos marxistas y se eliminan otros como el monetarismo, institucionalismo o keynesianismo, necesarios para la pluralidad de las ideas; en cuanto al llamado capitalismo no se consideran las escuelas liberales sino que se evalúan solo los efectos negativos del libre mercado y su relación con la pobreza y el hambre en el mundo. En fin, no se considera la universalidad de modelos ni mucho menos factores macroeconómicos ni econométricos.

Puedo describir muchas otras cosas inquietantes que señala el plan de estudios que se le impondrá a los jóvenes venezolanos y que se refieren a la supresión de las materias que estimulan el razonamiento, pero considero que las anteriormente mencionadas son más que suficientes para alertarnos, además de resultarme preocupante que el gremio docente no se haya pronunciado en estos temas de fondo que afectan la calidad de la enseñanza y desechan las ideas republicanas de nuestras aulas de clases.

Hago un llamado a todos, educadores, universidades, pero sobre todo a los padres: deben empaparse de lo que se pretende hacer con sus hijos en las escuelas y liceos. No se dejen envolver por las bondades aparentes que puedan desprenderse del nuevo currículo. Es en el fondo y las ideas donde se centra lo inconcebible y que debe activarnos a todos para rechazarlo y enfrentarlo. No podemos permitir que las ciencias, el libre pensamiento, la crítica y la pluralidad se supriman de las actitudes que queremos en nuestros educandos.

De no hacer frente a tales maniobras doctrinarias, los daños a la mentalidad y cultura serán profundos y difíciles de erradicar.

¡ No a la educación comunistoide !

Profesor en Ciencias Sociales

Twitter: @jaggalindo
[email protected]



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