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opinión

Jorge Antonio Galindo

Entre la dictadura militar y de partidos

1 septiembre, 2017

El estatismo en Venezuela es de larga data y con diferentes matices, políticamente se ha sustentado en la autoridad del gran patriarca que sorteaba las pugnas de poder para terminar imponiéndose y así mantener el orden en un país que aparentemente sólo entendía las reglas a correazos, de ello se valieron gobernantes como Antonio Guzmán Blanco, Juan Vicente Gómez o Marcos Pérez Jiménez, autócratas indiscutibles que lograron con sus respectivas hegemonías domar a la endeble y anárquica nación.

Pero ese estatismo se ensanchó con la aparición de la renta petrolera, fenómeno económico que entre otras cosas promovió la sustitución de una dictadura militar permanente por otra en manos de los partidos políticos. A partir de allí nuestro país comenzó a experimentar un nuevo sistema de control social con apariencia de libertad que más bien nos hizo dependientes tanto de la renta petrolera como del clientelismo político, factor que convirtió al venezolano promedio en un eterno esclavo del Estado y que además agradece por las dádivas otorgadas por las élites políticas estrechadas con las empresariales.

Durante cuarenta años de democracia fue así, un festín de favores, contratos, comisiones y amiguismos en que la partidocracia se alimentó y enriqueció mientras que progresivamente se distanció de la realidad social, creyendo que nada podría amenazar el statu quo donde prevalecían los privilegios y compadrazgos. Pero inevitablemente surgió un fenómeno que además de infiltrarse en las estructuras de ese modelo estatal, emplazó y derrotó en su mismo terreno a las élites políticas tradicionales, eso justamente fue lo que hizo el chavismo para conquistar el poder y permanecer en él convirtiéndose en el histórico vencedor del saqueo al erario nacional a costa del desesperante sufrimiento de los venezolanos.

Hoy son los mismos vicios del pasado los que pretenden hablarnos de sabiduría y moral política, es decir, el mismo musiú con diferente cachimba, así hay que comprender el actual escenario venezolano en donde una dirigencia política pretende hacernos creer que asistir a unas elecciones regionales es la estrategia para conquistar espacios en la lucha por el rescate de la República y la libertad, cuando en realidad lo que buscan es adjudicarse algunas parcelas de poder que les permitan tener acceso a jugosos contratos y comisiones, mientras coexisten con los responsable de la penuria venezolana, a esos dirigentes, a esos partidos, les resulta suficiente sacar del poder a quienes lo controlan en estos momentos pero manteniendo el mismo sistema que les otorgue a ellos dominio del estatismo, por lo que una vez más se divorcian de la realidad que aturde a padres de familias que sufren para medianamente llevar el plato de comida a sus hogares y se desesperan con los embates de la desordenada economía.

Los venezolanos tenemos que terminar de entender que la crisis del país no se reduce a una simple disputa política entre preferencias partidistas, se trata de un Estado que además está consolidándose con marcados rasgos comunistas y que hay que eliminar por completo, no podemos seguir esperando que los políticos resuelvan sus intereses particulares para abocarnos al rescate de nuestro país, si hay que pasarles por encima a ellos también pues no lo pensemos dos veces, es un vil engaño el pretender hacernos creer que no podemos lograr nada sin ser dirigidos, el que no quiera convencerse que mientras estemos de brazos cruzados esperando que la debilitada y cuestionada MUD nos conduzca hacia donde ellos no están en capacidad de conducir a nadie, jamás podrá siquiera aspirar a despertar de esta pesadilla que lleva dieciocho años destruyendo a Venezuela. Los dirigentes no tienen nada que demostrarnos, somos nosotros los que debemos hacerles comprender que nuestra madurez como gente no aceptará más manipulaciones y que nuestras convicciones libertarias se mantendrán firmas a pesar de ellos y sus oscuras negociaciones.

Son dos las dictaduras las que hay que derrotar, la militar y la de partidos, después de eso, podremos hablar de voto y democracia, podremos repensar a Venezuela.

Profesor en Ciencias Sociales
Twitter: @jaggalindo
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