end header begin content

opinión

El límite del poder

11 agosto, 2017

El poder visto como la posibilidad de hacer, de generar efectos, ya por definición, muestra que no es infinito, o sea, quien lo detente tiene límites, un hasta aquí. Y cuál es el límite que tiene el poder.

Los límites del poder parte de la concepción del gobierno mixto, donde hay fórmulas de pesos y contrapesos, con los cuales se evita el abuso del poder y la tiranía, en virtud del control que entre sí ejercen instituciones iguales. Es de recordar la tesis de Lord Acton: “el poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente”.

En los Estados democráticos, el poder pertenece al pueblo, quien lo delega condicional y discrecionalmente a personas, grupos e institutos, quedando repartido entre éstas a fin de que con su actuar creen condiciones para que los ciudadanos disfruten de un sistema que promueva la justicia, la paz y la libertad, con el pleno respeto por los derechos individuales y colectivos. Así, el límite del poder público en una sociedad sana estará en el punto en el cual se ponga en peligro la estabilidad social, las oportunidades de progreso y, en consecuencia, el bienestar. Para ello, el control institucional de pesos y contrapesos debe funcionar poniendo la mira en esos objetivos, teniendo el pueblo la palabra definitiva que emite por la vía del voto. Así cuando el Estado funciona correctamente, ese límite se encuentra en las leyes, las cuales definen deberes y derechos para todos, tanto para los integrantes del mundo público como del civil, configurando el estado de derecho.

En Venezuela, durante los últimos años, la noción del límite del poder se ha desfigurado, en virtud de que se han recogido las competencias de los poderes para vaciarlas en una persona, el Presidente de la República, en contradicción con lo establecido en las leyes. En el presente tenemos la figura de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), sin entrar en consideración en su legitimidad, ésta por la vía de los hechos, asume poderes absolutos, ilimitados, apropiándose de lo que la constitución asigna al pueblo.

En efecto, la potestad de convocarla corresponde a su titular, el pueblo, quien según el artículo 347 es “…el depositario del poder constituyente originario…”, quien “…en ejercicio de dicho poder, puede convocar una Asamblea Nacional Constituyente…”, por lo tanto únicamente es el pueblo, quien en ejercicio de su poder, puede ejercitar el acto convocante. Esta atribución del pueblo fue anulada por un fallo del Tribunal Supremo de Justicia, algo que es ilegal, sin embargo, por la vía de los hechos se impuso. Igualmente, una vez instalada ésta asume poderes que se califican como plenipotenciarios, con los cuales ha decidido asuntos que constitucionalmente están asignados a algún poder, mas por la vía de los hechos ha impuesto sus decisiones. Sus integrantes se han revestido de poder constituyente, cuando en realidad han sido electos y al serlo se convierten en representantes o sea son poder constituido, seleccionado para redactar propuestas para “…transformar al Estado, crear un nuevo ordenamiento jurídico y redactar unas nueva constitución”, que tendrá que ser decidido por el pueblo, en acatamiento de la norma que impone el Estado participativo, que nace en contraposición al representativo, en consecuencia, el pensar, las conclusiones y decisiones de un grupo de personas, como lo son los miembros de la ANC, legítimamente no puede sustituir a toda la población y menos en una materia tan trascendental como lo es la norma constitucional, mas por la vía de los hechos lo hacen. Igualmente la constitución, que fue aprobada por el titular del poder constituyente por la vía refrendaria, no puede ser desconocida, relajada o alterada por un poder constituido como lo es la ANC, mas lo hace por la vía de los hechos.

Y el desconocimiento de la ley, determinante del límite del poder, sucede por la vía de los hechos cuando un sistema judicial se presta a ello, para luego ser impuesto por la fuerza utilizando el poder de fuego de la República sumados a los grupos de civiles armados, todos llamados a torcer la voluntad de Venezuela.

De ahí que el país tiene un poder absoluto y desbocado que se monta sobre una sociedad que clama por justicia, paz y bienestar. Y el país tiene que resolver esta situación. Y cómo la resuelve, sólo lo puede hacer debilitando el poder, o sea, haciendo que sus bases se deshagan, y para eso está la presión social, tanto la interna como la internacional, lo que ha venido sucediendo, mas ello no basta, hay que construir y ofrecer a la población una salida creíble y viable, con la cual se puedan identificar y agruparse en ella, esto falta.



Etiquetas:

Canal Noticiero Digital

Twitter Auto Publish Powered By : XYZScripts.com