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opinión

Antonio Barreto Sira

Fraude electoral

1 agosto, 2017

En 1957 la dictadura de Marcos Pérez Jimenez creo un engaño electoral para mantenerse en el poder por más tiempo.

Ya la dictadura llevaba 9 años en el poder y se enfrentaba al debate de la elección presidencial que estipulaba la Constitución redactada por ellos mismos.

En aquellos días, se ideó una consulta electoral que burlaba el principio constitucional y que solo pretendía mantener en el coroto a Pérez Jimenez.

Una especie de medición entre un “Sí” y un “No” que creaba la ilusión democrática en el afán de permanecer más tiempo en el poder.

El tiro le salió por la culata, a pesar que efectuaron su espectáculo semi-electoral, a pesar que emitieron un boletín del entonces Consejo Supremo Electoral y a pesar que celebraron, a menos de dos meses el dictador huía de Caracas a bordo de su avión “La Vaca Sagrada”.

No habían terminado de pasar la resaca de su disfrute de las Navidades en el Poder cuando todos fueron agarrando sus maletas y tomando camino al aeropuerto o a las sedes de las embajadas que los recibieron.

60 años después los venezolanos volvemos a estar en medio de una encrucijada como la de aquellos días; nuevamente un régimen totalitario se inventa un proceso electoral, en este caso para una Constituyente, con el propósito de eternizarse en el poder.

Igual que en aquella ocasión el pueblo no participó, la abstención fue galopante. En parecidas condiciones el régimen quedó deshecho políticamente, y no obstante consumaron el fraude electoral.

Ahora bien, pasará lo mismo que hace seis décadas atrás. Estoy convencido que el régimen está en su etapa final, lo que estamos viendo son sus última patadas de ahogado.

Maduro sabe que carece de apoyo popular, el anuncio de los 8 millones de votos no se lo cree nadie, ni siquiera lograron llegar a 2.5 millones de personas a pesar de todos los esfuerzos de movilización, las amenazas y el acoso que realizaron en contra de empleados públicos y beneficiarios de las ayudas sociales.

Le metieron miedo a los pensionados, realizaron una campaña de terror con el mencionado Carnet de la Patria, hicieron y deshicieron, pero a la final se quedaron con las ganas, el pueblo los derrotó abiertamente.

El fraude electoral cometido quedó desnudo completamente, es que ni siquiera tuvieron la decencia de guardar las apariencias y las formas.

Tibisay Lucena quedó como lo que es una tránsfuga electoral y como uno de los pocos sostenes que les resta a aquellos que quieren someternos a un régimen al estilo de Cuba.

Se le están escaseando los argumentos y tácticas al régimen, solo le resta huir para no ser presa de una poblada enardecida y con ansias de cambio.

Y, para terminar, les recuerdo a todos que en tiempos difíciles lo más importante es la unidad.



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