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opinión

16J, habla Venezuela

14 julio, 2017

Los venezolanos estamos en tiempos de historia, este proceso resulta interesante desde todo punto de vista, ya la sociología y la politología tendrán oportunidad de llenar folios que pretendan describir y explicar la dinámica venezolana.

Es un proceso que decanta en 1998, cuando Hugo Chávez se quita el disfraz conciliador y promotor para dejar ver su verdadero rostro, el ser vocero de una camarilla comunista radical. Entonces en el poder se entusiasma por un camino que endiose su humanidad, y para ello decide abrazar el modelo cubano, que exaltó la figura de Fidel Castro hasta la sublime posición de líder de la revolución latinoamericana, es de imaginar que Chávez se quiso trajear así para ser mástil del mundo occidental.

Así quiso imitar los valores que regían en la isla de la felicidad, para ello desmotó la estructura productiva y social, incluso la afectiva, en pro del hombre nuevo, del hegemón ideológico, implantar un modelo de dominación castrador de las libertades individuales y colectivas, en procura de generar una sociedad dependiente del puño presidencial o sea de él, donde su persona sea vista como el decisor de todos los destinos, algo que “agua la boca” de todo militar. Hoy Maduro pretende suplir ese rol, lo que le resulta inalcanzable

Entonces se destruyó toda la estructura productiva, algo que poco importó, como se sabe, por cuanto el petróleo proveyó recursos para saciar las necesidades sociales con las importaciones, entonces el venezolano que creyó en ese proyecto se sintió cómodo al contar con lo necesario para la vida. Mientras tanto se instala una casta en el poder, los beneficiarios del sistema, quienes sin disimulo exhiben un nivel de vida propio de los más acaudalados, por cierto nada equiparable con la ideología que pregonan como modelo de vida, que resulta no para ellos y sí para los demás.

Hoy la población en medio de una vida miserable regida por gobernantes enriquecidos quiere un cambio, ahora sabe que ese camino es equivocado, se requiere que rija un sistema que genere empleos, riquezas, libertades, salud, seguridad, progreso y bienestar para toda la población y no como ahora, sólo para la élite gobernante, con una población hundida en la miseria trabajando para ellos. Entonces el modelo quiere ser sostenido por quienes resultan beneficiados, los jerarcas, y cambiado por los perjudicados, Venezuela.

Después de las protestas pacíficas se llama a una jornada para unir la voz del país, hacer converger todas las causas en el punto común, aquel que sirve para dar sustento a un nivel superior en el cual Venezuela se identifique. Para ello la consulta del 16J, en la cual Venezuela dirá si está de acuerdo con evitar una Asamblea Constituyente Comunitaria cuya finalidad es eternizar el actual modelo empobrecedor; además opine sobre el rol que hasta ahora tienen las fuerzas armadas, e invocarlas al respeto de la constitución nacional; y si quiere que se articulen las fuerzas económicas, sociales y políticas en pro de un cambio que lleve a escenarios donde todos tenga oportunidades para la vida en libertad y progreso. Todo esto lleva, por necesidad, a un cambio que desplace esta realidad para construir una mejor, algo inconveniente para el régimen y necesario para el país. Venezuela con la consulta del 16J dirá lo que quiere y mostrará el camino a seguir.

El 16J habla Venezuela.



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