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Francisco Allen (Datanálisis): El gobierno compite deslealmente con el sector privado con el dólar a 10

24 febrero, 2017

Enrique Meléndez / foto referencial / 24 feb 2017.- Francisco Allen, gerente de unidad de análisis económico de Datanálisis, afirma que desde el 2006 al 2015 el sector manufacturero perdió cinco puntos porcentuales. “Es decir, cada vez hay menos posibilidades de exportar bienes que no sean petróleo. En el año 2000 de las exportaciones totales, las no petroleras representaban el 17%. Pero ahora representan el 5,7%”.

La afirmación la hizo en el foro “Estrategias para la nueva Venezuela Industrial”, que realizó este jueves el Instituto de Estudios Parlamentarios; que preside Ramón Guillermo Aveledo.

Comenzó asegurando que hablar del desempeño económico de la manufactura en Venezuela es un reto, dado el “oscurantismo” al que estamos sometidos por la falta de cifras oficiales de parte del Banco Central de Venezuela y el Instituto Nacional de Estadísticas desde el año 2015.

“Imagínate: si no dan cifras macros, como por ejemplo inflación, producto interno bruto consolidado, exportaciones, etcétera, ¿qué pasaría cuando vayamos a temas más específicos como la manufactura? Entonces, se ha hecho muy cuesta arriba conseguir datos específicos de cada sector y me fijo en algunas variables un poco más macro para explicar ese comportamiento de la industria”.

Una de esas varibles es lo que está consumiendo el venezolano hoy en día pues, de alguna manera, ese padecimiento que están viviendo los ciudadanos de a pie también lo está sintiendo el sector industrial, es decir, padecimiento por escasez, por altos precios, la falta de variedad de marcas en el mercado. Adelantó que Datanálisis conjuntamente con Conindustria está levantando unos indicadores de productividad.

Hizo ver que uno de los papeles fundamentales del Estado es el de garantizar una competencia sana y justa no solamente a nivel macro sino en cada uno de los mercados para los productos industriales en los que el Estado debe garantizar la competitividad.

“Y esto porque, mientras más productos halla: alimentos, higiene personal, vehículos; todo lo que abarca la economía; mientras más oferta halla, más se va a beneficiar el consumidor; porque los precios van a ser más bajos, competitivos, y también porque va a tener la capacidad de elegir”.

Recordó la experiencia que se tuvo en el pasado con una superintendencia que llevaba por nombre Procompetencia, y que se encargaba de velar para que se diera esa competencia justa. Desde 2013 el gobierno ha llevado adelante una política de control muy perverso, que es limitar esa competencia: un control de cambios, un control de precios, expropiaciones, competencia desleal (dólar a diez bolívares para la empresa pública que no recibe la empresa privada); una situación en desventaja).

“Entonces, el gobierno tiene mayor capacidad de vender a precios más bajos que no lo tienen los competidores privados”. Incluso, habló de la forma como el Estado se ha venido apoderando de empresas, bien por vía legal o a través de expropiaciones, intervenciones; las propias guías de despacho del sector de alimentos en donde apenas llega la materia prima al país, el gobierno monitorea todo los pasos a seguir hasta los puntos de venta finales y donde se dan una serie de distorsiones muy importantes.

Se refirió además al ambiente hostil en el que opera el sector productivo en su conjunto; de modo que se está generando un cerco hacia ese sector; mientras hay otro sector que por muchos años ha venido impulsando las importaciones, sobre todo, de productos terminados y que coloca al empresario venezolano en situación de desventaja.

“No puede ser este país competitivo cuando estás importando a una tasa tan irreal, tan absurdamente barata. Entonces, estás destruyendo la industria; de modo que vino un incremento acelerado de lo que son las importaciones hasta el año 2012; cuando ganó Chávez las elecciones. Pero a partir de ahí el desbloqueo: simplemente, todo esto era artificial; en el sentido, de que estaba sustentado sobre unas bases de cristal en las que, si cae el precio del petróleo, caen las importaciones”.

Estimó que para el año 2016 las importaciones se ubicaron en unos 20 mil 900 millones de dólares, cifras muy cercanas a las de 2001, y que, si bien, en el año 2017 se espera que crezcan; producto de las expectativas en el mercado petrolero, también el aumento no será muy significativo. Puso énfasis en la circunstancia de que ahora las importaciones públicas han cobrado un peso que antes no tenían cuando apenas alcanzaban a un 15%, y que eso estimula la corrupción e ineficiencia, y además, cuando pones a competir al sector privado con un sector público que importa los bienes terminados mientras que el sector privado importa a precio del dólar paralelo.

Indicó Allen que cumplimos tres años de crisis económica, situación que continuará en este 2017, aunque un poco más desacelerada. Mostró a continuación una lámina donde se observaba el comportamiento de los distintos sectores de la economía; representando el de comunicaciones e instituciones financieras los de mayor crecimiento mientras que el sector de la manufactura presenta un estancamiento; como asimismo la industria petrolera y minera. Y agregó que desde el 2006 al 2015 la manufactura perdió cinco puntos.

“Es decir, cada vez hay menos posibilidades de exportar bienes que no sean petróleo” (…) “En el año 2000 de las exportaciones totales, las no petroleras representaban el 17%. Pero ahora representan el 5,7%. Es decir, que dependemos en un 96% en nuestras transacciones internacionales de ingresos en dólares provenientes del petróleo. Aunque no es sólo el ingreso, es también la capacidad, producto de este cerco que existe de cubrir la demanda interna”.

Para Allen es lamentable que no contemos con el indicador de escasez global que publicó el BCV hasta el 2013, y que, por lo demás, Datanálisis ha venido trabajando con el indicador de una cesta de productos regulados; de aquellos que pertenecen a la canasta básica normativa y donde el flagelo de la escasez se ubica en 83%, aunque reconoció que el mismo en diciembre se había logrado reducir a 68%; siendo un nivel normal de escasez un 5%, como se ubicaba en 2006.

Mostró otra lámina donde estaba al detalle los productos que más escasean, y admitió la existencia de algunos sólo que en el mercado informal y a precios del dólar paralelo.

Al referirse a la situación de los sectores industriales, dijo que el más golpeado es el sector automotor que ha tenido un desplome tan gigante que apenas en el 2016 se vendieron tres mil vehículos versus los casi quinientos mil vehículos que se vendieron en el año 2007, y que en esto tenía mucho que ver también el tema cambiario tomando en cuenta que para antes del 2007 Cadivi le entrega más dólares a la industria automotriz que incluso a los alimentos, y al sintetizar sus ideas dijo que se trataba de un asesinato el hecho de que, de vender casi 500 mil vehículos en el año 2007, se pase a vender sólo tres mil en el 2016.

“Pero, en verdad, el más afectado en toda esta circunstancia es el venezolano de a pie, el consumidor; porque todos esos padecimientos que tienen las empresas para producir, que se encadenan: problemas de escasez, de precios, de poca variedad, y eso se manifiesta, en primer lugar, en el consumo final privado; cuyo comportamiento, cuando lo vemos, nos muestra que tenemos tres años de caídas importantes y se estima que para 2917 también se produzca una caída del consumo final privado”.

Lo que significa, a juicio de Allen, que los hogares están consumiendo menos que en el pasado, y que, además, se observa una cuestión muy perversa en lo que se refiere a la distribución del presupuesto familiar; pues al detallar los distintos gastos, mostró en una lámina que dos tercios de los mismos se van en comida, medicamentos o en aseo personal; de modo que en tres gastos se va la totalidad del presupuesto familiar.

Por otra parte, hizo ver que el otro problema que ha originado el flagelo de la escasez es que el venezolano tiene que estar yendo a cada momento al abasto; se tiene estimado que tres veces por día cuando antes se hacía una compra principal en el supermercado; que, además, se visitan hasta tres y cuatro establecimientos en procura de un producto, lo que, a su modo de ver, resulta muy improductivo visto la cantidad de horas hombre de trabajo que se gastan en estos trajines y que se pudieran aprovechar en actividades productivos.

También habló de las marcas y de cómo ha venido desapareciendo su variedad; cuando en el pasado se llegaron a tener hasta siete marcas de un mismo producto, y concluyó diciendo que nos encontramos hoy en día con un consumidor que está bastante afectado desde un punto de vista emocional, y que, a su parecer, para poder rescatar al país, a su economía es necesario rescatar la confianza de ese consumidor; pero, además, del inversionista; , garantizando la justicia industrial, a través del estímulo a una competencia leal.



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