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opinión

Jesús Petit Da Costa

¿Por qué en una Venezuela cristiana hay una tiranía comunista? (I)

31 enero, 2017

Venezuela es un país cristiano, mayoritariamente católico. Se estima que los cristianos formamos el 90% de la población, repartida así: 78% católicos, 10% protestantes o evangélicos y 2% fieles de otras religiones cristianas. Entonces procede la pregunta: ¿por qué el país es gobernado por una tiranía comunista? Esta es una pregunta clave, sobre todo en estos tiempos cuando, por contraste, todos los países musulmanes tienen gobiernos musulmanes. Y ninguno comunista.

Para entenderlo comencemos por decir que fue a fines del siglo XIX cuando la Iglesia Católica se interesó por la suerte de los oprimidos. Lo hizo cuando apareció el comunismo fundamentalmente ateo. Se encontró entonces con que la prédica del comunismo contra el capitalismo salvaje y a favor de los trabajadores venía vinculada con el ateísmo. El comunismo acusó a la Iglesia de enseñarles a ellos a no rebelarse sino ser sumisos ante sus explotadores. Y que la sumisión iba implícita en la promesa de la felicidad en el otro mundo a cambio de aceptar pasivamente la pobreza como un sacrificio impuesto por Dios. La campaña contra la Iglesia la condensó Marx en la frase: “la religión es el opio del pueblo.”

Al tomar conciencia del peligro que representaba el comunismo para la Iglesia porque unía la reivindicación de los trabajadores con al ateísmo, el Papa León XIII retomó la doctrina del Cristo radical que aparece en los evangelios y planteó la llamada “cuestión social” en su famosa Encíclica Rerum Novarum, dando inicio a la Doctrina Social de la Iglesia, con la cual la jerarquía eclesiástica baja del altar para identificarse con el sufrimiento del pueblo cristiano, oprimido y explotado, y así consagrar la “justicia social” como su misión humana.

En la primera mitad del siglo XX el comunismo tomó el poder en Rusia, un país cristiano pero no católico sino ortodoxo. Inmediatamente después el fascismo, que no predicaba el ateísmo pero sí practicaba la injusticia social se apodera de Italia, el país más católico de Europa, donde reside el Papa. A continuación el nazismo se apodera de Alemania, un país cristiano pero luterano, con el pretexto de combatir el comunismo. La Iglesia Católica se vio sometida a fuego cruzado: de un lado los comunistas propagando el ateísmo y del otro los nazifascistas persiguiendo las disidencias cristianas.

En esta terrible época la Iglesia aprendió que su Doctrina Social sería apenas un ejercicio teórico sin ninguna repercusión en la sociedad, sino se la convertía en el fundamento doctrinario de partidos políticos comprometidos. Bajo la sagaz dirección del Papa Pío XII la jerarquía eclesiástica de Europa se dedicó a la formación de un liderazgo político demócrata-cristiano, captando a los laicos en los centros católicos de enseñanza. El éxito de esta estrategia se comprobó cuando al término de la Segunda Guerra Mundial el gobierno de Alemania fue demócrata cristiano presidido por Adenauer. Igualmente en Italia el gobierno era demócrata cristiano presidido por De Gasperi. Así los dos países que fueron líderes del nazi-fascismo pasaron a ser bastiones de la Doctrina Social de la Iglesia. Y como tales organizaron y financiaron la Internacional Demócrata Cristiana, que es la unión de todos los partidos demócratas cristianos del mundo, y el Partido Popular Europeo, que es la suma de todos los partidos demócratas cristianos de Europa.

En la misma época en que se formaron los europeos lo hicieron los escogidos para el liderazgo en América Latina: Rafael Caldera de Venezuela y Eduardo Frei de Chile, quienes fundaron los respectivos partidos demócratas cristianos en sus países. No por mera coincidencia la etapa dorada de la democracia cristiana en América Latina fue también la etapa dorada de la democracia representativa. Y no por mera coincidencia la decadencia de la democracia cristiana en América Latina ha sido también la etapa más oscura de su historia contemporánea, en la cual el dominio absoluto lo ha tenido el comunismo cubano por medio de la Internacional Narco-Comunista de América (Foro de Sao Paulo). Por ello vale la pena examinar la relación causal entre ambos fenómenos y conectarla con la realidad de la Iglesia en la presente hora.

@petitdacosta



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