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opinión

Necesitamos a Moisés

31 diciembre, 2016

El libro del Éxodo del Antiguo Testamento describe las acciones de Moisés, profeta, legislador, hombre de Dios y caudillo de una Nación, mediador del pacto de la Ley, probablemente el líder más influyente en la historia de Israel. Para salvarlo de la masacre ordenada contra todo varón hebreo, su madre lo dejo flotando en una barca de papiro, la leyenda habla de un niño abandonado y salvado de las aguas del Nilo, fue criado en la corte por la hija del Faraón.

Reflexiono en Moisés como ejemplo de fe para los cristianos, por su papel histórico como unificador y libertador de su pueblo, cautivo y sometido a duras condiciones de vida. Junto a ellos inicio el viaje hacia la tierra prometida.

Hoy nos preguntamos si Venezuela es todavía un país recuperable… con una sociedad dividida, sin instituciones independientes y legítimas, decepcionada de sus líderes, traicionada por los que deberían defenderla. Un país endeudado, arruinado, manejado por intereses extranjeros; donde la pobreza de una gran mayoría, sumida en la carencia y la escasez de las cosas más indispensables, recibe la bofetada ostentadora de las minorías enchufadas y de los oligarcas del régimen.
Imaginamos un Moisés que surja en tierras latinoamericanas, que sepa ganarse la confianza del pueblo y lo conduzca unido hacia la libertad.

Actualmente la duda es la regla, sospechamos de políticos, conocemos la corrupción de los representantes del régimen, la complicidad de los uniformados. Banqueros, empresarios con contadas y meritorias excepciones, jueces, policías, ministros, generales, fiscales, gobernadores… en el mismo fango, todos “embarrados”.

Cuando la Fe y la Esperanza se alejan de nuestro horizonte, como recuperar fuerzas para seguir luchando, para no abandonar valores e ideales. Miro a mi alrededor… veo los estudiantes, las universidades, la Iglesia… entre los pocos que parecen conservar su prestigio.

Los líderes estudiantiles, perseguidos, masacrados; Las universidades ahogadas por el cerco económico que el Gobierno les impone, con el único fin de destruir el pensamiento libre y creador, valores en los cuales los comunistas no creen.
Veo también la Iglesia, la de la diplomacia comprobada, con la sabiduría de promover la paz y el entendimiento, sin que por ello sus representantes en Venezuela, pretendan arrástranos a un dialogo ciego o cómplice de la dictadura.

Escuchamos la súplica del Papa Francisco, en defensa de un entendimiento constructivo, y presenciamos a cardenales, arzobispos, obispos y sacerdotes solicitando paz, seguridad personal, convivencia social y condiciones que permitan trabajar y vivir en tranquilidad. Exigiendo respeto a la ley, promoviendo soluciones que implican, sin lugar a dudas, el fin del oprobioso régimen.

Percibo la mayoría de venezolanos, desconsolados, perdidos, cansados. Pesa el corazón, cargado de ausencias, de necesidades, de angustias, de luto, de lágrimas y de hambre.

Un pueblo engañado, que ya no vislumbra una salida pacífica, la gran mayoría está convencida de que el cambio es necesario… a como dé lugar. La paciencia no es infinita, la violencia asoma el rostro y todo presagia una crisis definitiva… en este contexto la iglesia puede jugar un rol primordial, el país no confía en sus instituciones, está exigiendo a gritos el cambio de gobierno, sabe que es indispensable para reconstruir Venezuela… se encuentra dispuesto a hacer justicia con sus manos.

El año termina mal, en medio del caos económico y político, lo que aquí sucede no parecen cosas imaginadas por chavistas brutos, sino una perversa conspiración destinada a oprimir, desmoralizar y atemorizar la ciudadanía.

El desastre hecho método, necesario para crear las condiciones que permitan instalar definitivamente y por la fuerza, el régimen marxista-comunista de la Habana. Donde los afectos a poder, disponen de todos los beneficios, mientras el pueblo es prácticamente obligado a prostituirse, para poder sobrevivir.

La situación es gravísima, cuando un dirigente de oposición reconoce que no supimos defender el revocatorio y que el dialogo fue una trampa… en realidad el Gobierno ya había decidido y anunciado que no lo realizaría, aunque con ello violara la Constitución. Por otra parte, Capriles denuncia que “hay militantes, partidos o dirigentes que negocian por debajo de la mesa con el Gobierno para mantener una cuota de poder”.

En todo caso sus afirmaciones constatan que la unidad opositora democrática, necesita ser reforzada. En estos momentos álgidos necesitamos la orientación, de un Moisés, que permita mantener la unidad, para reforzar la fe y la esperanza, que nos brinde la fuerza necesaria, para emprender la batalla final, contra el cautiverio castrista y así emprender el éxodo de una realidad que niega nuestra esencia de hombres libres.

Ese nuevo “mediador del pacto de la Ley”, conducirá al pueblo hacia su libertad, lo protegerá de los falsos postulados marxistas, confrontará los uniformados a su propia contradicción, exigirá termine la incomprensible complicidad, confiando que los cuerpos medios, donde probablemente se mantiene la reserva moral castrense, recuperen la razón de ser de la institución militar.

El cinismo de Maduro y Diosdado, les permite, en medio de la crisis humanitaria que vive el país, dar las declaraciones más descabelladas. Según Cabello en el Estado Bolívar no pasó nada, todo fue una fantasía de la “guerra mediática” Imaginamos que “no entiende” por qué la Embajada China activó el mecanismo de emergencia y emitió avisos de seguridad a sus ciudadanos que residen en el país.

Maduro no fue mejor, denunció que había “una operación para dejar al país sin billetes físicos”, una operación criminal que él ganó porque los eliminó antes… que alguien me explique la lógica de dejar a los venezolanos en la indigencia. De no ser la destrucción del papel moneda sin respaldo o el lavado de los narco-dólares.

La Iglesia Católica venezolana entiende perfectamente la realidad, el Padre Ugalde, El Obispo emérito Ovidio Pérez Morales, el Secretario de la Santa Sede Pietro Parolin, el Cardenal Urosa Savino, el Cardenal Baltazar Porras, Monseñor Roberto Lückert o el Padre Palmar, son excelentes ejemplos. Denuncian el desconocimiento a la voluntad popular… algunos han presentado propuestas sumamente claras, incluyendo una ruta a seguir.

Han definido sin temor el peligro que corremos, “la mentalidad y la ideología que se mueve detrás del oficialismo es excluyente” aseguró Monseñor Pérez Morales, opinando que “la lógica del gobierno es la de concentrar el poder y atacar a quienes desaprueban su proyecto político”.

Junto a otros venezolanos de excepción, la voz de la Iglesia se hace sentir, probablemente una de las pocas instituciones, que todavía se respeta en Venezuela. Lo que inquieta a más de un Chavista, por lo que uno de sus operadores de prensa escribió: “tal vez conviene usar formas diplomáticas para mantener a los curas sentados en la mesa, porque ello facilita darle largas a este diálogo y de ese modo adormecer provisionalmente a la violenta MUD que anda ansiosa por prenderle candela a las calles”.

Los “curas” también lo saben, Ugalde lo advirtió, no necesitamos “un torneo de discursos”, de la mano de los representantes de la Iglesia podría surgir lo que ya alguien llamó “el núcleo unificador”, que así sea.

Ex Cónsul de Venezuela en París
Presidente de Venezuela-Futura, Francia
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