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opinión

La agenda del caos

12 diciembre, 2016

La semana que acaba de concluir Venezuela vivió varios hechos significativos que colmaron la atención de la población, distrajeron a los ciudadanos de sus naturales preocupaciones y la dirigencia política de su agenda ambivalente de dialogo o de cambio de gobierno. En medio de una agenda de dialogo de mudos y sordos, de paraderas y sentaderas de mesa, de declaraciones que van y vienen, a una distribuidora de juguetes le incautaron toda su mercancía para ser repartida en una gran piñata de los CLAP-Nicolás, deteniendo a algunos encargados del negocio…. Se produjo la detención de directivos de Creditcard, por un supuesto sabotaje en los puntos de venta…Se anunció la circulación de nuevos billetes de mayor denominación, y se ordenó la salida de circulación de los billetes de 100 bolívares, (hasta ahora el de más alta denominación en el país, pero equivalentes a 0.025 dólares, al tiempo que el Sabin detenía la noche del Domingo en Maiquetía a un importante banquero relacionado con el propio gobierno.

Los periodistas y le gente de sucesos, no les alcanza el día para terminar de comentar y analizar una noticia, cuando ya está en circulación una de mayor impacto a la que sigue en cuestión de minutos otra de relevancia mayor, o más escandalosa. La mayoría de la gente piensa que es improvisación, incapacidad, mal manejo de los asuntos de los asuntos públicos o errores similares, pero la verdad se trata de una política orquestada de promoción del caos que circunstancialmente, termina beneficiando al régimen.

La razón es muy sencilla. Hay que mantener a la gente entretenida – entre ellos y de manera principal a la dirigencia opositora para que el régimen llegue a enero 2017, se cumpla la mitad del mandato de Maduro y se pierda todo efecto de un potencial referendo revocatorio. La forma de distracción es la creación de hechos que en apariencia lucen políticas publicas erradas o decisiones apresuradas y equivocadas, pero que creen un impacto mediático y alarma, sobresalto e intranquilidad en la población. Es una forma sofisticada del secuestro colectivo, el negarte el derecho a pensar ya a elegir las propias emociones. Un susto a cuenta gotas y bien administrado, que hasta el momento ha rendido extraordinarios frutos al oficialismo. Obviamente es una estrategia cubana, diseñada en los laboratorios bien experimentados de la opresión social, con ejecutores bien mandados y obedientes del régimen.

Si algo es inexorable e implacable es el tiempo, no se detiene. Y a esto agregamos el aspecto psicológico de la época decembrina en que la gente quiere mandarse a arreglar un pantalón, colocar una que otra bambalina en el árbol de navidad y hasta atreverse a comprar un jamón importado, pues el tiempo pasa más rápido y desprevenido, alejado hasta por cansancio o resignación, de los sueños políticos de un cambio.

No seamos ingenuos¡! Todo esto es un caos provocado porque en el caos, el gobierno tiene las armas para generarlo, sin importar las consecuencias que tiene en la población. Su único objetivo es detentar el poder. En dos días se aumentará el plazo para retornar nos billetes de 100. El banquero quedara liberado apenas la población deje de pensar en él, los juguetes se partirán a cuenta gotas, mientras se inventarán en el mes de enero otra cosa más creativa que los tradicionales reyes magos o la estrellita Belén.

Así que deje la oposición de criticar las malas políticas del régimen. Y comience a pensar en el caos, como política de Estado y cómo lidiar con ese flagelo.

@luishomes



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