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Tomás Páez: Unos dos millones de venezolanos se han marchado del país

3 octubre, 2016

Enrique Meléndez / Especial ND / 3 oct 2016.- El sociólogo Tomás Páez manifestó que la Venezuela de la diáspora no ha perdido sus vínculos con el país y que estaría dispuesta, esté donde esté, a participar de su reconstrucción social e institucional.

La manifestación la hizo con la ocasión de la presentación del libro “La Voz de la Diáspora”.

Expresó sentir una gran alegría por el hecho de presentar el libro en el país, y reconoció que el mismo había sido posible gracias a un equipo; aparte de que se trataba de un estudio, que utilizaba las redes sociales: whatsapp, facebook, mensajería de texto, skipe: herramientas, a su juicio, que hicieron posible esta investigación global.

“Se trata de un estudio, además, que contempla a la persona, más allá de si es ingeniero, médico, abogado. No, a mi lo que me interesa es saber por qué la gente se fue; de allí la Voz de la Diáspora: queríamos darle voz a quien el gobierno le había quitado el derecho a vivir. No existimos en las estadísticas nacionales”.

Esto lo dijo porque el gobierno mantiene ocultas las cifras de las personas, que se han ido, y que por eso le parecía una discusión bizantina, el hecho de determinar si se han ido un millón o dos millones de venezolanos; porque la verdad es que le parece a Páez que es mucha gente la que se ha ido, y la que está por irse, y que este fenómeno debe tener una explicación; pero que, no obstante, el Instituto Nacional de Estadísticas debería publicar la información relativa a la gente que se va por nuestros aeropuertos y fronteras terrestres.

“Por ahí entonces comienza a haber un déficit del Estado, con respecto a este fenómeno, como es el de la emigración”, manifestó Páez y que, en su defecto, como hacen algunas empresas, tuvieron que valerse de la información que sí muestran los institutos de estadística del resto de los países del mundo de la inmigración, que llega a sus territorios, para determinar la data de los venezolanos, que está afuera.

Al referirse a la metodología del estudio, reveló que el estudio fue concebido con dos componentes, que calificó de estratégicos: creación del observatorio y la creación de la plataforma, y agregó que la plataforma tiene el propósito de ser una bisagra, que articule a “los venezolanos que están en los estados 25, 26 y 27 de Venezuela; digamos, tenemos más gente en Miami, que en Puerto Ayacucho.

Indicó Páez que, por ejemplo, en España se contabilizaban unas 250 mil personas; lo que, a su juicio, era más que el estado Cojedes, y que en el resto de Europa estaban regados unos 700 mil venezolanos; de modo que pasó a preguntare, que qué va a pasar con esa diáspora, y a la que consideró fundamental para la Venezuela del futuro; ya que, a su modo de ver, va a ser importante su participación en el proceso de reconstrucción de Venezuela, estén donde estén, y en la posición en la que se encuentren.

“Ese era el sentido de la plataforma: un paso para lograr lo otro. Entonces puedo anunciar dos iniciativas: estamos creando ya la red de la diáspora de egresados y amigos de la Universidad Central de Venezuela. La idea es utilizar esa capacidad, para articular a los venezolanos egresados y amigos e incorporarlos al proceso de desarrollo en distintas vías”.

Dijo que eso implicaba aportes directamente; búsqueda de recursos para potenciar las universidades, acuerdos interuniversitarios, y que la otra iniciativa era crear la red de la diáspora de los egresados y amigos de la Universidad de Carabobo, y que, incluso, en el caso de esta universidad era poner al servicio del estado Carabobo todo el potencial, que pudieran aportar los egresados de dicha casa de estudios, y que para lo cual hay recursos en la Unión Europea para impulsar misiones empresariales; encuentros institucionales; fortalecimiento y apoyo al proceso de descentralización, políticas sociales, etcétera.

“Ese es el sentido del estudio. No es solamente recabar datos, recabar información, no solamente recuperar la voz de los venezolanos en el exterior; la agenda que los venezolanos tienen en el exterior, sino como hacer para que todo ello se revierta en el desarrollo del país”.

Dijo Páez que, asimismo, partían del hecho de que, lo que se está construyendo afuera, es un inmenso capital humano; que tenemos gente en todos lados; aprendiendo nuevos idiomas; creando nuevas redes sociales e institucionales; creando nuevos canales y contactos; teniendo presencia en organizaciones de todo tipo, y por eso estamos en desacuerdo con la noción de fuga.

Calificó de viejo enfoque la idea de la fuga de capital humano; ya que, a su modo de ver, esos venezolanos, que tenemos fuera, constituyen una fuente importante de contactos, presencias, conocimientos, tecnologías que van a ser útiles, y que van a potenciar todas esas capacidades impresionantes, que también tenemos en el país; que, por lo tanto, son dos capacidades, que se van a juntar, y que hará posible recuperar el país, que una vez fuimos, y que hoy está devastado.

Fundamentó esta última aseveración citando cifras: 60% del parque industrial desaparecido; 6 de cada 10 venezolanos entra a la informalidad y al desempleo; un sector salud vuelto leña; un sector educativo que se convirtió, prácticamente, en adoctrinamiento; una persecución a la autonomía universitaria.

Explicó que en la comunicación, que sostuvieron con la diáspora, se le preguntaba a la persona, que por qué se había ido; que cómo se sentía; que quién era; que a qué se dedicaba; que cómo valoraba el país a donde había llegado; cómo valoraba el país, que había dejado; que si estaba dispuesto a regresar; que si estaba dispuesto a participar en la reconstrucción del país.

Según Páez el muestreo se llevó a cabo a través de encuestas, entrevistas, focus grupos, historias de vida y que, incluso, hasta solicitaron dibujos de los muchachos y los jóvenes, a propósito del impacto que había tenido la circunstancia de ser emigrantes; algo que calificó de impresionante, y resaltó que lo más preocupa en ese medio es el contexto, en el cual se desenvuelve la vida de los venezolanos: la inseguridad, 260 mil muertos en lo que va de régimen chavista-madurista; una inflación que anualizada de 450%, y marcó como paradójico el hecho de que todo esto ocurre en un momento en que se han percibido las mayores ingresos de la historia de Venezuela.

Que, por ejemplo, en términos de vivienda, esta gente ha construido menos, de lo que se construían, anualmente, en democracia; que en camas hospitalarias antes teníamos 33 por cada cien mil habitantes; hoy apenas tenemos 9.

Seguidamente, pasó a clasificar la gente, que se ha ido: aquéllos que han emigrado por temor al hampa; los que se han tenido que exiliar; los que han salido de manera forzosa o forzada, como los trabajadores de Pdvsa; comunicadores sociales, a partir de la pretensión del Estado de convertirse en el hegemón de la información.

Añadió que por esta vía, ellos se guiaron por el capítulo de las tres E, es decir, que la mayor parte de las personas, que se han ido, son emprendedores, que es una gente que está creando empresas y empleo, al país donde han llegado, y que lo compone un 20% de la diáspora; lo cual, a su juicio, constituye semillas de democracia.

Que a continuación hay un 65% de gente que trabaja, que sería la E de empleados, y que luego viene un 14% que lo componen los estudiantes; para conformar la otra E.

Mención aparte hizo del tema del sentimiento de la gente, con respecto al país en el que se encuentran; permitiéndose una digresión, en ese sentido, para refutar al ex vicepresidente de la República, José Vicente Rangel, quien en una oportunidad, ocupando dicho cargo, aseguró que la gente que se marchaba del país, no iba sino a sufrir, y para refutar, asimismo, al también ex vicepresidente, quien aseveró en una Cumbre en México, que en Venezuela no era que había fuga de cerebros; sino robo de cerebros; pues lo que responde la gente, con motivo de esta pregunta, es que se siente bien en el país al que han llegado.

Lo que demuestra, a su modo de ver, que la gente del gobierno dice las cosas, sin antes haber investigado lo que expresa la gente, que ha emigrado; la circunstancia de salir a la calle, y sacar el teléfono en medio de la misma, sin temor a ser asaltado; que está por realizarse un estudio, de las razones por las cuales los padres hoy en día, prefieren despedirse de sus hijos en los aeropuertos, y no en los cementerios, y que sería el complemento de su estudio, es decir, escuchar la voz de quienes dicen: váyanse.

Ponderó, por otra parte, lo que dice la gente en las historias de vida, a propósito de su salida de Venezuela: la experiencia que tuvieron con un secuestro; casos, incluso, que consideró inenarrables, muy crudos; que se trata de una sensación de despojo del derecho más importante, que es el derecho sobre la vida misma; que cuando eso ocurre, lo demás carece de sentido.

“Y cuando nosotros le preguntamos a la gente: qué le pedirías a la sociedad venezolana; para que regreses al país, responde que le garanticen seguridad. Porque lo económico, al final, lo resuelve la gente”.

Páez, por otra parte, se refirió a la preparación académica del venezolano de la diáspora, y, en ese sentido, dijo que en su mayor parte es profesional universitario; que es elevado desde el punto de vista académica, sólo que esta parte de la película, como él la llamó, no le produce pesimismo; ya que, a su modo de ver, como se trata de una gente que tiene mucha experiencia desde el punto de vista profesional, y que a esa experiencia la estaban alimentando con nuevos conocimientos, que estaban adquiriendo en sus nuevos desempeños laborales.

Según Páez, el emigrar venezolano quiere regresar a su país, sólo si le dan la garantía de la seguridad personas; pero, además, que si lo hace, no será en lo inmediato, ya que muchos de ellos han formado familia en el extranjero, pero que en lo que todos coinciden es en la necesidad de aspirar a participar de la recuperación del país; que no importa cómo, pero que el 100% quiere hacerlo.

Advirtió que nosotros tenemos en las empresas de Guayana una bomba de tiempo, a partir de su nómina recargada de personal; lo mismo que en Pdvsa; que, aun cuando sean empresas recuperables, a ese personal habrá que colocarlo en alguna otra parte; lo que supone reactivación del aparato productivo del país, y que supone a la vez la inversión de muchos de muchos recursos; que pudieran ser aportados por organismos multilaterales.

Pero que también requiere inversionistas; que requiere alianzas, y que muchas iniciativas, a ese respecto, pudieran venir de ese medio venezolano que está en el extranjero; para lo cual, a su parecer, hay que estimular una bisagra, que pueda articular estas esferas, y así generar intercambios de conocimientos, tecnología entre los venezolanos, que están en el extranjero, y los que se han quedado; valiéndose de todas las redes, que ofrecen hoy en día los medios de comunicación impresos, analógicos, digitalizados.

“El problema nuestro de los venezolanos es el modelo político; que hay que cambiar, para poder recuperar a Venezuela. (…) Hay que aceptar esa realidad: hay más o menos unos dos millones de venezolanos en el extranjero, y en algunos casos con una importante presencia y con un enorme peso, incluso, político; personas que son alcaldes, concejales; de modo que eso lo que hace es globalizar la presencia de los venezolanos en todo el mundo”.

Concluyó diciendo que la mayor parte de la diáspora de Venezuela está pendiente del país; que estaría dispuesta, en ese sentido, a participar de su reconstrucción esté, donde esté; que es muy raro encontrar a un venezolano que se haya desvinculado por completo.



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