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Felipe Pérez Martí: Para acabar con el rentismo, debemos quitarle la renta al Gobierno

12 octubre, 2016

Enrique Meléndez / especial Noticiero Digital / 11 oct 2016.- El ex ministro de Planificación de Hugo Chávez y doctor en Economía, Felipe Pérez Martí, defiende la tesis de crear un fondo cuyo propósito es mantener la renta petrolera fuera del país y lejos de las manos del Estado. Así, dice, se elimina la enfermedad holandesa, la inestabilidad macroeconómica y el fenómeno de los caza rentas.

Esta conversación tuvo lugar luego que Pérez Martí enviara una carta pública a los soldados venezolanos.

¿Por qué enviar una carta a los soldados venezolanos, y no a la sociedad civil?

-Por varias razones; uno, es que el sector militar es el único apoyo que realmente tiene Maduro; de otra forma, ya se hubiera ido. Los militares son los que tienen el poder del fuego. Lo que estamos enfrentando nosotros no es una guerra política convencional; una guerra en la que los contrincantes se valen de las leyes; las instituciones. No se trata de una pelea de jure sino de facto, y el que tiene el poder hoy en día de facto es la Fuerza Armada.

-Por otro lado está el poder de facto de las masas: la calle; incluso un ejército se descontrola frente a una cantidad de gente muy grande en la calle. Pero esas son como dos fuerzas. Entonces, yo les dirigí esta carta a los soldados; tomando en cuenta que muchos de ellos están engañados. No saben qué papel están jugando en estas circunstancias.

-Yo les hago ver: ustedes están siendo utilizados como unos perros guardianes de este gobierno; que está usufructuando la renta petrolera, y para hacer eso le está chupando la sangre a la clase media y a los pobres.

-Además, también los estoy invitando a que solucionemos el problema del país de una vez; porque el rentismo produce el militarismo. Eso es uno de los síntomas. De modo que yo les estoy diciendo: si resolvemos entre todos el problema, ustedes pasan a ser una fuerza armada respetable y con una condición socioeconómica a nivel de un país desarrollado.

-Lo otro es que yo les digo: que si, realmente, son bolivarianos no pueden seguir apoyando a este gobierno; no deben seguir las órdenes de reprimir al pueblo cuando los manden, y las otras cosas que está haciendo Reverol, indecentes y cobardes; incriminando inocentes para mantener su régimen de terror.

Usted dice en su carta que el modelo económico de Maduro es estalinista, y que tiene como telón de fondo la corrupción. ¿Esto es una desviación del modelo chavista o el modelo chavista siempre fue así?

-Cuando Chávez regresó el 13 de abril de 2002, llegó como aleccionado, pidiendo perdón. Nombró una comisión de diálogo integrada, incluso, por dirigentes del sector empresarial; por gente de la oposición; por académicos, y al mes me puso a mí a presidir el gabinete económico del gobierno; un economista formado en la Universidad de Chicago; además, profesor del IESA; que soy un tipo pro mercado pero que creo que el Estado debe regular, con justicia social, puesto que me considero de izquierda.

-Reconozco el mercado como un mecanismo no sólo válido sino fundamental; para el intercambio; para el progreso; para potenciar la creatividad. Como Ministro de Planificación y Jefe del Gabinete Económico, yo era allí como el tercero de abordo; después del Vicepresidente, y entonces me convencí que en ese instante Chávez estaba dispuesto a trabajar en la propuesta mía de respetar las reglas del mercado y de celebrar un pacto con el sector privado y con la oposición.

-En esa época, mucha gente se burlaba de mí cuando yo decía que si uno cree que la cosa va bien; la cosa va bien, y que si uno cree que la cosa va mal, la cosa va mal. Claro, dado un plan, la fe mueve montañas en la economía: las expectativas determinan el equilibrio que realmente se juega. Entonces, yo estaba contactando a los líderes de opinión para sembrar ese optimismo, para llegar a ese “equilibrio de coordinación bueno”; aunque tuviésemos diferencias en lo político.

-De modo que yo proponía unas políticas y un pacto. Eso funcionó por un tiempo muy corto. De hecho, el régimen cambiario mío de flotación limpia; de mercado, ha sido el régimen cambiario más exitoso que ha tenido Venezuela: el tipo de cambio se estabilizó; las reservas se estabilizaron. Claro; fue muy corto, apenas cinco meses.

-Pero, para volver a tu pregunta, Chávez sí que se mostró flexible; aun cuando había mucha gente en su entorno que sentía recelo hacia mí. Me consideraban un tipo cercano al FMI, al consenso de Washington. Por mi parte, yo no citaba a mi despacho a la dirigencia de Fedecámaras. No. Yo iba a Fedecámaras. Porque Chávez me había dicho: échale pichón a ese plan; pero si no funciona, hazme un plan B, secreto. No se lo digas a nadie.

-Por supuesto, el plan mío fracasó; porque a mí nadie me apoyaba en el oficialismo, salvo Chávez, y afuera tenía que haberme apoyado el sector privado, la oposición. Pero, no me apoyaron, porque al final salieron con el paro petrolero, porque no aceptaron la apertura de Chávez, y lo que querían era tumbarlo. Yo recuerdo que, previamente, habíamos sostenido una reunión en Miraflores el presidente de Fedecámaras, la presidenta de Consecomercio, ahí Chávez me dijo: explícales eso de que si se cree que la cosa va bien, la cosa termina saliendo bien.

-Entonces, yo les dije que ese concepto venía de la teoría de los juegos; lo que también se conoce como un equilibrio de coordinación. Porque, si tú, que eres el sector industrial, crees que el sector agrícola no va a invertir, no inviertes porque no vas a tener a quién venderle lo producido. Y viceversaa. Ese es un equilibrio. Pero también está el otro equilibrio, que podemos llamar “bueno”, en el que cada sector cree que el otro va a invertir, y como consecuencia invierte él mismo. Entonces, hay dos equilibrios, sólo que hay un equilibrio bueno y un equilibrio malo.

-Por esta vía, yo les hacía ver que era necesario crear ese clima de confianza, y por eso les hablaba de que teníamos que llegar a un pacto de caballeros. De modo que Chávez creía en el mercado, y hay incluso un video previo a su elección como presidente, donde aparece diciendo que él está de acuerdo con la economía de mercado. El me lo dijo a mí, sólo que me pidió que le hiciera un plan B, por si no funcionaba.

¿Cuál era ese plan B?

-Bueno, a raíz del fracaso en mi plan; porque no tuve ningún apoyo al desatarse el paro petrolero, hubo hacia el final una corrida contra el bolívar, políticamente motivada. Yo decía que esperáramos dos días para que s e demostrara que el rulmor de cesación de pagos de la banca era falso. Pero Chávez, en contra de mi opinión, decidió adeptar el control de cambios. Además de Armando León desde en Banco Central, en eso también influyó Fidel Castro que le dijo a Chávez que en Cuba el control de cambio funcionaba muy bien.

-Fue en ese momento en que diseñamos Cadivi, con nuestro equipo en el ministerio de Planificacioń. Claro, la idea era que durara tres meses nada más, y que no se prestara para la corrupción; con acceso automático y aleatorio. No era que uno decía: le doy los dólares a éste que es mi amigo. Ya éste, que es mi enemigo, nada. Incluso, cuando yo les presentamos el proyecto a los banqueros, quedaron impresionados por el diseño y por el nivel técnico.

-Entre tanto, Chávez dijo: muy bonito lo que hizo Felipe pero le falta lo principal: el ingrediente político. Fue ahí cuando yo dije: hasta aquí llego yo; porque veo que se está usando el control de cambio como una herramienta política. Después del paro, Chávez quedó con mucha animadversión contra Fedecámaras y la oposición.

-Porque, él realmente le dio oportunidad al sector empresarial, pero este sector siguió con su resistencia política. De modo que se adoptó el plan B, y entonces Giordani y su grupo pasaron a liderar el gabinete económico; con Fidel como como “asesor político-económico” de Chávez.

¿Fue entonces cuando se adoptó este modelo de corte estalinista?

-El modelo que tú me preguntabas: ahí empezó. Empezó una guerra contra el sector privado; a colocar al Estado como el que regulaba en exceso: el que todo lo controlaba, el que quería producirlo todo también, con el liderazgo político de Fidel

-Fue un modelo cuasi-estalinista; porque, propiamente, en el modelo estalinista el Estado es el único que produce y controla todo.

¿Era usted en ese entonces chavista?

-Por lo que digo en la carta a los militares, está claro que yo nunca fui chavista; cuando Chávez me llamó, le dije: mira, tú eres el comandante en jefe. Pero yo tengo un comandante supremo. Es decir, yo me guío por mis principios. No por una persona. Por lo tanto, yo no puedo ser chavista. Pero sí que era izquierdista, y lo sigo siendo, pues creo en la justicia social, en las oportunidades para los más vulnerables, para los excluidos. Por ahí comienzan mis principios.

Usted en la carta les habla a los soldados de un modelo económico solidario, ¿nos puede ilustrar al respecto?

-Hay tres modelos puros: mercado, Estado y altruismo; de modo que la vía solidaria es una combinación de esos tres. La Tercera Vía (de Tony Blair) es una combinación de Estado y mercado, de alguna manera, la economía social de mercado (aplicado en Alemania, entre otros) también va por ahí. Pero yo le agrego un elemento central; la tercera pata que falta: el altruismo.

-Hay que tomar en cuenta que cada uno de estos modelos tiene su teorema matemático: El del mercado, es el teorema de la mano invisible, que tiene sus fallas. ¿Cuáles son? Que los supuestos no son reales: requiere competencia perfecta, que no haya bienes públicos, hay mercados completos, e información completa y simétrica, sin externalidades y donde las asignaciones iniciales a los consumidores son garantizadas.Además, el teorema produce varios equilibrios que pueden ocurrir y que dependen, ya no de recursos físicos y políticas , sino del liderazgo y de las expectativas que la gente se forma.

-Está también el teorema del Estado puro; conocido como el Teorema del Planificador Central Benévolo. Ese es un teorema que en la práctica es imposible de aplicar porque tú tienes que tomar en cuenta las preferencias de todos, las habilidades de todos – y de aquí a la eternidad. Y es contingente, es decir, depende de las incertidumbres, que ocurran y tú tienes que preverlas antes.

-La otra falla del teorema del Estado es que, aún si hubiera un plan perfecto, tú tienes que buscar la manera de que la gente lo implemente. Pero la gente no lo hace, porque el objetivo del Estado es distinto del objetivo individual; en particular, hay egoísmo. Entonces, la gente se dedica a seguir sus intereses y no los del estado, los del plan, tanto en el trabajo como en la distribución del producto. De modo que la corrupción es natural en estos sistemas. Por eso es que yo te decía que la corrupción es inherente al modelo estalinista. Por eso es que los Clap no van a funcionar; primero, porque no están concebidos con un plan sistemático (ni siquiera en la Unión Soviética, con todo su trabajo, tuvo un plan perfecto) y, luego, porque los funcionarios se roban parte de aquello, como ya se ha observado.

-Y está un tercer teorema, aquel que dice que si la gente el altruista; trabajan e intercambian de manerar que la asignación a la que se llega también es eficiente. No hay espacio para la corrupción, y esto porque las relaciones se dan como si se tratara de una familia. Se trata de una especie de comunismo utópico; porque se parte del hecho de que si un bebé llora porque tiene hambre, la mamá le da la leche; si la abuela necesita ir al médico, el nieto de 25 años la lleva; si la muchacha de 18 años necesita un blue jeans, la mamá se lo compra. Entonces, nadie cobra aquí por los servicios que presta, y no hay Estado, porque todo es armónico.

-Es el amor verdadero, y si eso se extendiera a toda la sociedad no habría necesidad de tener Estado; una sociedad utópica. Pero el problema es que este teorema también tiene dos fallas: que el plan también tiene que ser perfecto y que tienen que amarse todos entre todos, que no se da en la realidad. Entonces, lo que yo planteo es una combinación de los tres. Porque el Estado y el mercado solos tampoco funcionan bien, porque les falta una pata.

-Hay fallas de eficiencia que no los resuelve ni el Estado ni el mercado. De forma que el altruismo es un mecanismo que complementa los otros dos, y mejoran la eficiencia. Eso es lo que explica la existencia de miles de organizaciones solidarias que se guían ni por el Estado ni por el mercado; que hay gente que se preocupa por los demás, incluyendo organizaciones religiosas, ONGs, comunidades de software libre, sitios solidarios de Internet como Wikipedia, y redes sociales en que los intercambios de información son solidarios, pues no media ni el mercado ni el estado.

El rentismo es, para algunos, el problema más importante que tiene la economía venezolana desde que somos República. Para atacar ese problema, usted propone crear un Fondo Petrolero. ¿Cómo funciona ese fondo, quién lo maneja, y cómo se escoge a esa persona?

-Este fondo estaría llamado a retener los ingresos petroleros; de modo que estos no inunden la economía. Esos recursos se quedan afuera, en el exterior, en dólares, y se invierten afuera; como sucede con el fondo que adoptó Noruega. Esto resuelve lo que se llama la “enfermedad holandesa” (sobrevaluación estructural de la moneda que hace más rentable importar e impide exportar) y también la volatilidad en los ingresos que percibe el gobierno.

-Ese fondo le pagaría sus dividendos a los venezolanos.

-El fondo tiene que ser independiente de los gobiernos. A su titular lo nombrarían las dos terceras partes de la Asamblea Nacional, de modo que la directiva de este fondo tendría mucho peso, a menos que sea la propia Asamblea Nacional quien lo remueva.

¿Qué garantía hay de que más adelante un presidente, inclusive de oposición, en cadena nacional exija al fondo un “millardito más” para atender necesidades sociales o populares, y así, de millardito en millardito, el fondo se seca?

-Eso no lo va a poder hacer el presidente porque este fondo es independiente, y ese fondo tendría prohibido entregarle recursos directamente al gobierno. Lo que yo reitero es que los dividendos del fondo se le pasen a los venezolanos. Ahí es donde está la clave. Se trata de un diseño institucional, que luego determina la cultura. No es un tema de que nuestra cultura es diferente a la noruega. El concepto básico es que si tenemos las instituciones, la cultura se adapta.

-Porque la cultura es consecuencia de las instituciones de un país. Precisamente, de lo que se trata es de crear una estructura institucional que impida que se exacerbe esa cultura del rentismo. Esa es la primera respuesta a tu pregunta: no, va ser imposible que esto ocurra porque tendría que contar con las dos terceras partes de la Asamblea Nacional para eliminar el fondo.

¿Y si la tienen? ¿y si tienen las dos terceras partes, sea la oposición o el chavismo?

-No digamos las dos terceras partes; el 75% de la Asamblea Nacional; pero aún así no pasa nada porque mi propuesta no se basa en un número sino en un esquema, un juego, un pacto social auto-reforzado, que va a ser muy difícil de modificar. De hecho, el Fondo de Estabilización Macroeconómica está contemplado en la Constitución. Lo que faltaría sería la ley, que crea este fondo, y la cual impediría que se pueda hacer esto.

Pero estamos en el país cuya Constitución “da para todo”, como dijo José Tadeo Monagas en 1848. ¿Usted cree que ninguno de los presidentes futuros de Venezuela será capaz de no ceder al rentismo y, como dice usted en su carta, “amarrarse a un mástil” como hizo Ulises en La Odisea para no ceder a los cantos de sirenas?

-Precisamente, yo evoco el episodio de Ulises y de las sirenas. Porque aquí está presente el espíritu visionario de Ulises: él sabía que no iba a soportar la seducción del canto de las sirenas al atravesar el estrecho de mar, que se iba a lanzar al mar, que desconfiaba de sí mismo, y por eso se mandó a amarrar, y, entre tanto, él le puso cera en los oídos a los marineros; para que no oyeran los cantos.

-Pero él no se colocó la cera en los oídos porque quería oír el canto de las sirenas. Eso es lo que está planteado aquí: antes de que venga una nueva bonanza petrolera, tú tienes que amarrar la sociedad al mástil mediante un pacto fundamental en el que participen los políticos, los empresarios, los trabajadores y los militares.

-Te digo militares, en concreto, porque el militarismo es un fenómeno del rentismo, y esto en razón de que los militares, en los países que sufren esta enfermedad, se transforman en los organismos de defensa de los cazadores de renta; pasando, incluso, algunos a ser altos funcionarios de la burocracia estatal y, en algunos casos, pasan a ser jefes de mafias rentistas. De hecho, hoy en día algunos de hecho lo son en Venezuela.

-Eso se los digo yo en la carta: algunos de ellos están a cargo una gran cantidad de cosas de la economía rentista. Empezando por el contrabando de extracción. Son los que otorgan las divisas al sector privado. Son los que otorgan créditos a través de la banca pública. Se trata de la mafia jefe del cartel de las mafias que nos domina. Te estoy hablando de los militares corruptos; que no son la mayoría. Pero están ahí.

¿El sector sindical también debería estar representado ahí?

-Sí; porque el sindicalismo del sector público aquí es muy corrupto. Ahí hay una cantidad de reposeros; gente que no hace nada. De modo que hay que llevarlos a este pacto también.

Sin embargo, sería un pacto desigual porque estaría allí el presidente de la República, el hombre más rico, por mucho, de Venezuela, por ser el dueño de la renta petrolera. ¿No le parece?

-En cierto sentido sí, y sería bueno que el próximo presidente estuviera muy consciente de esto. Yo digo que una de las características del próximo presidente, que va a liderar un gobierno de transición, es que no se reelija, que no sea candidato presidencial para el siguiente período, de modo que no tenga incentivos para utilizar la renta petrolera.

Sólo que los otros presidentes que vengan sí la utilizarán. ¿No cree usted?

-Sí, y por eso es que este presidente en transición debe amarrar al país al mástil, teniendo presente que él estaría pensando en Venezuela; no en sí mismo. Tiene que ser un venezolano que sea consciente de esto, y deje al país bien encaminado. De modo que este pacto quedaría diseñado como un juego donde el que participa tiene que respetar las reglas impuestas.

¿Qué opina usted de la propuesta de los profesores Pedro Luis Rodríguez y Luis Roberto Rodríguez que plantean que la renta petrolera se le deposite a cada venezolano mayor de 18 años en un fideicomiso en el exterior, que el gobierno viva de los impuestos que pagan esos fideicomisos y que ese dinero no se pueda utilizar sino después del retiro, de modo que la renta petrolera no estaría en un fondo sino distribuida entre 30 millones de venezolanos?

-Me gusta de esa propuesta que resuelve el tercer problema del rentismo: el de los caza renta, gente que se dedica a cazar la renta petrolera en lugar de dedicar los esfuerzos en producir, Los caza rentas traen corrupción pública y privada; centralismo territorial; centralismo institucional y militarismo. De modo que al no haber carne, no hay zamuros.

-Yo creo que mi propuesta es un poco similar a la propuesta de los profesores. Pero es claro que solo los dividendos deben ser transferidos a los venezolanos, no la renta misma, que debe ser de todos los venezolanos, incuyendo a las generaciones futuras. Además, el fisco vive de los impuesstos que generan las actividades productivas internas, no de la renta petrolera. Una política cambiaria adecuada eliminaría la sobrevaluación.



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