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opinión

William Dávila

La acusación de Cabello

12 mayo, 2016

Diosdado me acusa junto con otros colegas de traidor a la patria y El fue a Mérida con un lenguaje soez , a esa tierra que le dio el titulo del Libertador a Bolívar, la tierra de Alberto Carnevali y Antonio Pinto Salinas y que no acepta la bota de un militar metido a político. Diosdado fue a descalificarme con improperios de todo tipo, él, que tanto demanda a medios y periodistas porque dicen que lo difaman,lo hace conmigo. Sus mentiras se las creerán sus “cargas mazos” pero no el pueblo de Mérida que siempre me ha respaldado, una prueba de ello es el 75% de los votos que saqué el 6D, la más alta votación que político alguno ha sacado en Mérida. Fui reelecto visitando casa por casa, trabajando, apoyado por la MUD y por mi glorioso partido AD.

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Pero lo importante no es perder el tiempo respondiendole a alguien irracional e iracundo; sino poner el punto en un debate que tiene que darse en América del Sur, cual es el tipo de democracia ​que debemos promover y defender.

Se nos acusa de traidores a la patria porque, según él, mal ponemos al gobierno y fuimos a reunirnos con enemigos para propiciar una intervención en Venezuela. Como se puede discutir o debatir con unos señores que se quedaron anclados en el muro de Berlín?

No entienden que la Democracia y la tutela de los derechos humanos deben ser principios sustanciales reales en toda sociedad libre, democrática y justa. El derecho natural y los DDHH, son anteriores de cualquier constitución, una democracia no puede estar sometida a ninguna constitución, si esto sucede es la base para una dictadura.

El concepto absolutista de soberanía hoy día es un anacronismo, sobre todo después de la creación de las Naciones Unidas y de la incorporación de los principios democráticos como valores universales que están por encima de cualquier ley nacional, en la época del Medioevo las dos facetas de la soberanía la interna y la externa coincidían, lo cual implicaba poder omnímodo del monarca al interior de los países y defensa efectiva de los intereses propios frente a los foráneos.

Sin profundizar sobre el tema porque sería tema para otro artículo, es de señalar que con el correr de los años, la soberanía estatal se ve limitada en lo interno por la Constitución y las leyes, y a lo externo por el Derecho Internacional Público.

Con la aprobación de la Carta de la ONU, la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, la Carta de la OEA, la Declaración Americana de los deberes y derechos del Hombre, fundamentalmente, la soberanía externa del Estado deja de ser una libertad absoluta y salvaje y queda subordinada, jurídicamente, al imperativo de la paz y a la tutela de los DDHH.

Decir la verdad de que el Estado venezolano debe garantizar y promover los derechos de salud, seguridad, expresión, pluralismo, soberanía popular no es malponer a nadie es decir la verdad en un mundo en donde la cooperación y la integración son los mecanismos para garantizar la convivencia en paz, y decirlo ante la OEA un organismo continental del cual Venezuela forma parte no es decirlo frente a un gobierno extranjero.



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