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entrevistas, nacionales, ni tan al margen

Gustavo Villasmil: A la ética marxista no le quita el sueño que un niño muera por falta de quimioterapia

27 mayo, 2016

gustavo_villasmil_27may2016Enrique Meléndez / Especial Noticiero Digital / 27 may 2016.- El doctor Gustavo Villasmil calificó de horror la situación que se vive hoy en día en los hospitales de Venezuela donde fallan hasta los sistemas eléctricos; en alusión a una publicación de los EEUU donde se mostraba el desarrollo de una intervención quirúrgica cuya luz provenía de un teléfono celular.

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Villasmil, además de ser docente de la Facultad de Medicina de la Universidad Central de Venezuela, es un profesional de la medicina con larga trayectoria en el servicio de la salud en Venezuela e hizo tal afirmación en un foro que organizó este jueves 26 de mayo la Cámara Venezolana Americana (Venamcham).

Inició su conferencia citando una encuesta realizada entre la población infantil del estado Miranda hace un par de semanas, y donde se determina que en la mitad de cada cinco niños se comienza a observar una gran desnutrición proteínica y calórica, que pesan menos de lo que para su edad les debería corresponder y que hay claramente una expresión de anemia clínica.

“Hemos hablado de la educación y de su potencial como promotora del ser humano hacia un mañana distinto que tiene que ser mejor que hoy, pero me pregunto yo que cómo entra a una clase de matemáticas un alumno con esos estados de anemia. Estamos hablando del estado Miranda pero en el interior las cifras pueden duplicarse y hasta triplicarse, en especial, en los estados del sur del país”.

Pasó a referirse a las epidemias que agudizan el índice anémico entre la población y en ese sentido mencionó al causante de las mismas: el popular “patas blancas”, que es el portador del dengue de la chicungunya y del zika y al que consideró peor que un general de nuestras guerras en el sentido de diezmar a la población.

Manifestó que frente a estas enfermedades la medicina desde los tiempos de Hipócrates recurre a tres métodos: medicamentos, intervenciones quirúrgicas y dieta, y que, lamentablemente, ninguna de estas tres cosas se pueden hacer hoy en día en Venezuela, y que a su vez, toda atención médica está soportada en una infraestructura capital humano la tecnología y la logística del suministro (medicamentos).

“En Venezuela la totalidad de esas funciones está, posiblemente, en su peor momento histórico desde la fundación de la moderna sanidad pública en 1936, y lo digo sin ningún cortapisas”.

Al abordar el tema de la infraestructura indicó que en el país hacia el año 1964 se disponían de 30 camas por cada diez mil habitantes, un logro que ni siquiera lo ostentaba un país como la Alemania de la época, con todo y su milagro civilizatorio; que de cada 4 partos que ocurrían, tres eran atendidos en un hospital público, y que esto se debía a las realizaciones de la República civil, la mal llamada IV República, y que, no obstante, para el día de hoy, cuando la población se ha multiplicado, no ha sucedido lo mismo con sus servicios médico asistenciales.

“El país de millones y millones de dólares tiene hoy un déficit neto de 40 mil camas hospitalarias, si usted divide eso entre 1 mil 200 camas, que fue la capacidad arquitectónica con la que la mente del gran arquitecto Carlos Raúl Villanueva diseñó el Hospital Universitario de Caracas, usted deduce que en Venezuela habría que construir ya 33 hospitales de ese tamaño, uno por cada estado o más de uno en algunos; lo cual es algo imposible en un momento en que, salvo que usted recurra al bachaqueo, no se consigue ni un saco de cemento”.

En términos irónicos dijo que esos eran los números de la Revolución del Siglo XXI: el número mata las palabras, y trajo a colación el hecho de que el último gran hospital general, que se inauguró en el área metropolitana de Caracas, fue el hospital de El Llanito, el “Domingo Luciani”, y que eso fue bajo el gobierno de Jaime Lusinchi.

Al abordar el tema del capital humano, comenzó calificando la situación de catastrófica, ya que al citar cifras, mostrando una lámina, hizo ver que la nómina del ministerio de salud suma alrededor de 400 mil personas, sólo que las dos terceras partes de esa nómina está constituida por personas que no tienen capacidad para desempeñarse en procesos de atención médica.

De nuevo recurrió a la ironía para representar esta situación, recomendándole a la audiencia que si alguien conocía a un neumatólogo o a un nefrólogo o a un patólogo, se tomara una foto con él, ya que se trataba de una “rara avis”, porque, a su juicio, no los hay, y que lo que abundan en los servicios son secretarias, escoltas, choferes o gente de otro oficio.

“Esa es la consecuencia de haber hecho del que fuera un sistema de servicio de atención médica modélico en la América Latina, un mecanismo más para la distribución de la renta petrolera; un tema que habrá que discutir algún día”.

Estimó, según la Federación Médica, que hay unos veinte mil colegas suyos fuera del país, sin contar los que se han ido a la “francesa”, es decir, sin reportarse ante dicha federación, ya que el empleador en el extranjero se los ha solicitado así, y se preguntó: ¿esa diáspora médica, quién la sustituye?

Al tocar el tema de la tecnología, destacó, basándose en un estudio de la Universidad Simón Bolívar, que el 75% de los ascensores en los hospitales públicos están no operativos; que el 100 por ciento de las de señales de alarma de enfermería, que comprenden las plantas eléctricas en los hospitales, no las hay; que el 75% de las operadoras lineales, que se usan para los servicios de radioterapia, no lo hay.

Que 44% de los quirófanos, así como 86 y 94 por ciento, respectivamente, de los equipos que se utilizan para las radiografías y tomografías están inoperativos. “Eso es señores la causa de los famosos cierres técnicos de hospitales. ¿Cómo ve uno un enfermo en estas condiciones? Ayer en la revista del hospital universitario de Caracas no se conseguía una placa de tórax para un enfermo”.

Recordó, en ese sentido, que la primera radiografía, que se hizo en Caracas, correspondió a Misia Jacinta, la esposa del “taita” Joaquín Crespo, a finales del siglo XIX, en un momento en que estaban llegando los rayos X a Venezuela, algo que, no obstante, después de 120 años de ese acontecimiento, no se pudo hacer este miércoles 25 de mayo en un hospital de Caracas.

Al abordar el tema de la logística del suministro, Villasmil resaltó que el 90% de los medicamentos básicos están en fallas, que el 100% de los productos básicos para la quimioterapia están en fallas, que la deuda acumulada con el sector está por ese orden, y que hasta que esa deuda no se honre, aquí no va a llegar ni una aspirina.

Hizo ver como los distintos servicios de suministro de medicamentos se terminaron convirtiendo en fuentes de corrupción; que estudios, realizados por Marino González y otro equipo de personas, han determinado que por la vía de la Misión Barrio Adentro se han entregado 28 mil millones de dólares.

“El porcentaje de enfermos que ingresa hoy a un hospital público venezolano, y egresa, porque muere, es superior al 31%, según la propi9a Memoria y Cuenta del ministerio de la Salud. Esto es monstruoso; porque el indicador histórico para la América Latina fue del 4% toda la vida. Este es un indicador siete veces superior, y que nos está diciendo que de cada 3 enfermos que ingresa, a curarse, 1 sale por la puerta de atrás”.

Destacó que al día de hoy hay más de 450 mil personas esperando intervenciones quirúrgicas; que hay 58 mil enfermos oncológicos; 9 mil renales, dos mil de los cuales son candidatos a transplantes, y que no hay asistencia para ellos; más de 40 mil de 110 enfermos de VIH (SIDA) están fuera del tratamiento respectivo, porque no hay modo de atenderlos.
“Ese es el legado sanitario de la revolución. Ahí están los números. Yo sólo le pido a Dios, que se materialicen los esfuerzos que permitan traer las medicinas a Venezuela por los mecanismos de ayuda humanitaria, previstos en el derecho internacional. Sobre esto hemos trabajado un equipo de personas en las últimas semanas; tomando en cuenta que el gobierno ha dicho que no; pues no es posible, no hay modo ya de proveer de insulina para nadie, porque no hay provisión”.

Según Villasmil, por aquí se demostraba que no hay tal ética marxista; tomando en cuenta que las personas, que la pregonan, no pierden el sueño por el hecho de que un niño con un ninfoma muera, esperando por una quimioterapia; sólo que al médico sí, y que por eso era que el gremio hacía un llamado, sobre todo, al sector privado, para buscar la manera de que a Venezuela lleguen las medicinas, so pena de que en este país no haya más nada que ofrecerle a un enfermo.

Mostró a ese respecto una lámina donde aparecía un grupo de médicos, que se han declarado en huelga de hambre en el hospital universitario de la ciudad de Mérida, y, en particular, destacó la presencia de uno de los galenos, de quien dijo que era residente de cardiología de dicho centro asistencial, y que, a su juicio, cualquier facultad de medicina del mundo le contrataba enseguida sus servicios, como profesor de cardiología, y que cumplía para el instante de la conferencia 42 horas en tal actitud, tomando esa decisión; porque, al final de cuentas, ya no tenía nada que ofrecerle a sus pacientes. (Aplauzos)

Cerró su conferencia mostrando otra fotografía aparecida en un periódico de los EEUU donde se captaba la imagen de una sala de operaciones de un hospital de Venezuela durante el desarrollo de una intervención quirúrgica, y cuya luz provenía de un teléfono celular, estampando como título: “Horror en Venezuela”.



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