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opinión

Le cayó comején

30 abril, 2016

La revolución se desmorona, le cayó comején, un hibrido que llaman “el roji-verde”. La plaga original vino de Cuba… era roja, la trajo el difunto para atacar las bases democráticas de la República, apenas llegar la introdujo en el fuerte Tiuna, la cruzó con la verde y resultó el comején “come patria”… es barrigón, el pecho es rojo y las patas verdes oliva.

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En febrero pasado el régimen formó una alharaca con una operación que denomino: “Ataque al Gorgojo”, Maduro desplegó su artillería: cadenas, prensa, fotógrafos, televisión… el show montado, al final quedó la bulla, las fotos y 55 detenidos, todos funcionarios de la red CVAL y Bicentenario. El gobierno lo presentó con “bombos y platillos” como el gran plan para combatir la corrupción en el sector alimentario.

Lo hizo de manera rimbombante para convertir en acontecimiento, lo que debería ser normal en un país serio y víctima de la peor escasez de alimentos de toda su historia. Interesante hubiera sido comenzar por atacar las causas de la escasez, detener el proceso que impide la producción nacional y facilitar las divisas para la importación urgente de comida… que permita paliar la carencia de materias primas y productos elaborados para el consumo.

Allí se detuvo la voluntad gubernamental, la música de la banda dejó de sonar, se pregunta uno si era una banda militar o una de un circo. “La masa no está pa’bollos”, no tienen cara para justificar las expropiaciones, los containers de comida podrida, las divisas entregadas a las empresas de maletín, las fincas abandonadas, la nula producción de las empresas productoras de alimentos controladas por el régimen.

Maduro quiso distraernos… no es el gorgojo lo que ha destruido a Venezuela es el “comején revolucionario”, voraz, insaciable, el que se come y roba todo. Lúcido lo tuiteo Ramos Allup: “¿Recuerdan cuando Chávez decía “Exprópiese” y los jalabolas aplaudían? Bueno la mísera de hoy es gracias a esas estupideces.”… Más claro imposible. La solución es una buena dosis de DDT, que a pesar de ser toxico es el mejor insecticida contra esos “bichos” destructores.

Por supuesto teniendo cuidado con el medio acuático, porque es indisoluble en el agua, pero como ahora esta no llega a las casas, hay menos riesgo de contaminarla. El mismo cuidado con el ecosistema ya que podemos degradarlo… pero como ya nada se cultiva en las tierras expropiadas, no se corre peligro.

El pueblo en su totalidad debe utilizar el “DDT social”, el de la dignidad, el de los votos, las marchas, la protesta. El democrático, el que permiten las leyes para poder derrotar la dictadura de “Miraflores-fuerte Tiuna”, y acabar con el comején concebido por los Castro para organizar el exterminio del pueblo venezolano.

Los bichos roji-verdes, son trasmisores de cantidad de enfermedades, tifus, peste bubónica… destrucción de instituciones, libertades, bases estructurales de la República y narco contaminantes… agregaría yo.

El problema de Maduro es que el comején deshizo lentamente su proyecto, se comió su fuerza moral, desmoronó lo que quedaba. Está derrotada la revolución bolivariana porque se devoró a sí misma, como el “uróboros” de la mitología griega, la serpiente gigante que rodeó todo, para terminar por encontrarse consigo misma y engullirse por su propia cola, representando bien el esfuerzo inútil… tan gráfico para explicar el chavismo.

Las cosas físicas se desmoronan por la acción de los elementos, como una torre de piedra caliza que se derrumba porque el agua desbarató sus bases. En la cosa social la causa es otra: la realidad, que puede ser el exceso (abuso, corrupción, inseguridad) o la ausencia (de agua, electricidad, comida) la que termina por destruir la esperanza y los ideales.

El comején revolucionario buscaba destruir la sociedad, porque desmoronarla era la manera más fácil de controlarla, pero terminó por arruinar el caudal de riquezas y con ellas al poder que no producía nada y solo contaba con el chorro petrolero. El hibrido anti natural “comunismo-militar” deshizo ambos grupos de bandoleros, tumbó también el muro del temor y ahora deberán enfrentar un pueblo enardecido, dispuesto a firmar o apostar por lo que sea con tal de salir de la plaga.

En su desesperación Maduro y el nido de termitas que lo rodean, se deshacen en declaraciones cínicas, irresponsables, poco creíbles y propias del que carece de principios, sosteniendo todo lo contrario de lo que hicieron. Con su cara de canalla declara que el gobierno está creando un nuevo modelo económico que atraerá la inversión privada, nacional y extranjera y agrega con cara de yo no fui “Debemos olvidarnos del chorro petrolero”.

Quien carrizo va a invertir en un país donde se expropia para robar, donde no se cumplen los procedimientos legales, se impide la repatriación de dividendos, se regulan los precios por debajo de los costos de producción, se niegan las divisas para importar materia prima, para producir los envases y la importación de reactivos para producir químicos y medicamentos.

En lo que si coincidimos con él, es que debemos olvidarnos del chorro petrolero, pues claro si destruyeron PDVSA, no hubo mantenimiento de los pozos que terminaron secándose, descuidaron refinerías e instalaciones que entre incendios y explosiones redujeron su producción a la mitad, si a eso le sumas todo lo que robaron y lo que regalaron, pues si amigo acabaron el chorro. Si tuviera principios Maduro en lugar de comprensión, lo que debería hacer es pedir perdón.

El pueblo se cansó de presenciar el proceso de destrucción, tomó la valiente decisión de derrumbar el “Cacure PSUVE” está en la calle y sin miedo, tratando de salvar lo que queda de Patria. Harto de proposiciones mediocres, de guerras imaginarias y soluciones tercermundistas. Como las de aquella infeliz Ministro, que frente a miles de hectáreas de tierras expropiadas e improductivas, propone resolver el problema de la escasez, con amas de casa cultivando en materos y latas vacías, los granos que recuperaron de la única legumbre mustia que se pelearon en el mercado.

La realidad es dura y lo que viene será peor, Ramón Muchacho, valiente alcalde de Chacao lo dijo claro… no hay suficiente comida para los venezolanos y la poca que hay “no será distribuida equitativamente, pues dependerá de factores básicos como el dinero y la fuerza”.

“Comerán quienes puedan pagar la comida a precios de socialismo-salvaje. Precios que son elevados porque no son productos de la oferta y la demanda ni de la libre competencia. Son productos de los controles, de las restricciones, de la escasez, de los mercados negros y de la especulación”.

Esa es la obra del comején Chavista, conocido por su infamia y su voracidad, en 16 años destruyó Venezuela. Pobre Patria nuestra… la de la tierra arrasada, devorada por sus hijos traidores y por aquellos de uniforme que juraron defenderla.



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