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opinión

William Dávila

Sentimiento de rebeldía

24 febrero, 2016

El pasado domingo se dio un nuevo paso importante en América Latina con el rechazo popular a la propuesta de Evo Morales de reelegirse en el poder, lo cual entendemos como la negación de los pueblos de soportar la permanencia indefinida de un gobernante que supone más perjuicios que beneficios, y también mutilación política generacional.

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En Venezuela, hemos sido victimas del continuismo y la gente no aguanta más esta crisis. Es una angustia generalizada. Los compradores se desesperan porque no consiguen las cosas, todo muy caro y la inseguridad campea. Los vendedores no tienen qué vender, no hay producción y el Estado con sus precios justos aplica los motores para fustigar a los empresarios. En este nivel nadie puede hacer el papel del avestruz sino por el contrario dar la cara. No hay otra alternativa.

Lo preocupante es que el gobierno sigue actuando como si nada sucediera. No hace frente a la realidad. Anuncia unas medidas después de 5 horas de retórica reaccionaria para suavizar el aumento de la gasolina, pero nada se propuso para generar divisas, ni bolívares para botarlos en el torrente politiquero bajo la excusa de que tiene que defender al pueblo ante los embates de la “guerra económica”.

El pueblo ya no cree en esa “guerra económica”, porque el bachaquerismo, la manipulación y la escasez se producen en gran medida por los controles y el tráfico de influencia, por la corrupción y el favoritismo de castas, grupos y sectores políticos que pululan alrededor de lo poco que les queda de poder y negocios.

¿Hasta cuándo la gente va a aguantar que un sábado va a Quinta Crespo de Caracas, o al Soto Rosa de Mérida, y hacen un mercado de hortalizas de 3000 bs y a la semana siguiente el mismo mercado vale 7000 bs? ¿Quién puede aguantar esto? Es tan insólita la situación que en nuestro país se corre el riesgo de que maten por un caucho, una batería o cualquier repuesto. ¿Quién puede comprar una batería de 800 amperios en 70.000 bs, o un caucho en 80.000 bolívares? ¿Qué trabajador, oficinista, empleado, profesional, padre de familia clase media puede tener dinero para comprárselos si llega a necesitarlos?

Esto no lo ven Maduro ni Aristóbulo, ni mucho menos Diosdado. Hay un sentimiento de rebeldía y de querer salir de esto ya. Solo lo atempera el hecho de que la AN tiene prestigio y ha anunciado una propuesta para un cambio constitucional por parte del Presidente de la AN, Henry Ramos: el abandono del cargo a tenor del 233 constitucional. En este sentido, la Unidad tiene claro que la salida de Maduro es un reclamo de emergencia nacional. Es el pueblo quien lo exige y tenemos mecanismos dentro de la constitución.

Alegar el 233 constitucional implica coraje, determinación y sintonía con lo que la gente exige: salir de esto ya por vías constitucionales y pacíficas.

El Presidente colombiano Rafael Núñez dijo> “Yo no he venido a gobernar, sino a vengarme”. ¿Será esa la filosofía actual del gobierno?

@williamsdavila



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