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opinión

Luis “Balo” Farías

Exijamos un nuevo pacto social

22 diciembre, 2015

Los objetivos que perseguimos impulsando la lectura del libro, Crisis venezolana, causas y soluciones estructurales* es orientar mayormente a los jóvenes de este país, en conocer lo que es desde nuestra óptica, y basados en la experiencia histórica, las causas que la originan, y que este aporte, nos permita buscar los mecanismos constitucionales, para salir airosos de esta interminable pesadilla, que se puede poner peor de lo que esta hasta ahora.

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Y es que es apretado, en un país tan polarizado, dar a conocer a ciencia cierta ¿qué es exactamente, lo que nos trajo a esta dramática situación?; tenemos a la sazón, que recordar circunstancias, que se mimetizaron con el pasar del tiempo, ejemplo aquel 18 de febrero de 1983 (viernes negro), cuando nuestra fuerte moneda sufrió su primera gran devaluación y comenzó su rodada cuesta abajo, que hoy día continua, o el caracazo, el 27 y 28 de febrero de 1989, que fue la manifestación de ira explicita de los pobres de Venezuela, que sentían que la riqueza petrolera no les estaba llegando, o el juicio el 21 de mayo de 1992 y posterior presidio del presidente Pérez II, cuando hasta su partido le dio la espalda, y con ello se selló, la debacle electoral de los partidos tradicionales en 1998, fecha de la quiebra política de la IV república y también la debacle del modelo del “Gobierno del centralismo en Venezuela, (EFC, Estado Federal de poder Centralizado)”

Hasta acá, si prestamos atención a las fechas, febrero del 1992, no existía Chávez, en la mente y vida de los venezolanos, pero entre revueltas, asonadas, corrupción, hambre y miseria, en un país tan rico, el difícil segundo gobierno del presidente Caldera II, cerró el año 1998, con 5.000 homicidios. Era una aberración lo que estaba sucediendo en Venezuela: devaluación, homicidios, corrupción, inseguridad, miseria y mala calidad de vida. Dentro de este contexto, los venezolanos, anhelábamos un líder, que resolviera esta dramática situación, de país en franca disminución en la calidad de vida.

Aspirábamos un líder inteligente, capaz, con visión de estadista, que lograra diagnosticar cual era la causa de la crisis venezolana y nos diera la solución que nos permitiera, retomar nuestras vidas en un país más incluyente, más justo, más solidario, mas humanista, y no era difícil de añorarlo y soñarlo, porque veníamos recientemente de recibir inmigrantes de otras partes del mundo, que con el boom petrolero vinieron a este país a traernos cultura, manufactura especializada en la producción de los bienes y servicios que la renta petrolera abundante, nos estaba dando a conocer, o a través de las importaciones que desde los centros del poder se autorizaban en Venezuela.

Y apareció un hombre, como le gustaba a los venezolanos, inteligente, visionario, simpático, arrecho, cantante, jodedor, carismático, vengativo de los pobres, mujeriego y militar. Ave María purísima, los milagros existen, nos envió un caudillo, y entrando el siglo XXI, ¿Qué más pedir?, pensó más de uno.

Peroooo… (Todo tiene un pero) no era lo que los venezolanos creían, o estaban buscando, tenía algunas de esas cualidades, era: simpático, cantante, jodedor, carismático, se vendía como vengativo de los pobres, mujeriego y MILITAR, pero adolecía, de algo muy importante, inteligencia y visión; No entrare en detalle del gran fracaso de su obra política, porque administrando 1 billón de dólares, los resultados 15 años después están a la vista.

Hoy día, en un país que sigue siendo aun inmensamente rico, el difícil gobierno actual, está cerrando el año, con MAS devaluación, corrupción, inseguridad, miseria, mala calidad de vida, revueltas, escasez, acusaciones de familiares y personeros, en casos de narcotráfico internacional y cerrando con broche de oro más o menos 25.000 homicidios (20.000 más que el último gobierno de la IV república-Caldera II).

Como vemos, tenemos ahora, potenciadas, las causas que llevaron a los actuales gobernantes al poder, y son las mismas causas que dieron origen al descontento que los llevo allí, y acá viene entonces la pregunta de las mil lochas: ¿De quién es la culpa, del mono o del que le dio la hojilla? de quien es la culpa que nos siga pasando, lo que nos está pasando ¿De ellos? ¿O de nosotros, que les damos el poder?

Les hemos dado a TODOS los líderes, un cheque en blanco, sin saber lo que van a hacer con nuestras vidas, con nuestro país, con nuestro futuro y el de nuestros hijos; desde el viernes negro, han transcurrido 33 años, cambiando de presidente y de gobierno, veamos CAP II (1989), Octavio Lepage (1993), Ramón J. Velázquez, (1993), Caldera III (1993), Chávez (1999), Maduro (2013) y les pregunto. ¿Qué ha cambiado en nuestra sociedad? ¿Hemos visto algún adelanto? ¿A qué se debe que estemos estancados? ¿Está usted seguro del rumbo que le quieren dar a nuestro país? ¿Es el cambio de presidente o de gobierno la solución? ¿O hay algo que no hemos visto, o que no nos han dicho, y que sería la verdadera solución a este conflicto?

La descentralización

La IV República, aunque tarde, entendió (1989), que debería dar inicio a la descentralización política y administrativa, y lo hizo con la Elección de Gobernadores y Alcaldes, y la ley de Transferencia de Competencias a los 23 estados y Municipios, (aunque los ha tenido “amarrados” a través de los recursos o situados, manipulados desde el nivel central).

Este inicio de la descentralización política y administrativa, fue la respuesta parcial tímida y mediatizada del poder central, frente a la muerte técnica del centralismo del poder del Estado en Venezuela. Y a pesar de fallas permitió la aparición de liderazgos regionales de la provincia, que han constituido, el principal bastión de defensa de la democracia.

En otras partes del mundo y en otras épocas de la historia de la humanidad, ya pasaron por esta devastación que acá, está en pleno desarrollo y si queremos ser serios ante el país, tenemos que sentarnos y poner a “trabajar” la cabeza, a repensar, a rediseñar el país que tenemos, tomando en cuenta las experiencias históricas que están allí señalándonos el camino real de lo que tenemos que hacer.

Nos llega el 2016, y se cierne la amenaza de que, este “pleito innecesario” continuara, a costa de la incomodidad, la quiebra, y la insatisfacción de las bases populares de ambos bandos y por ende, en contra de la voluntad mayoritaria del pueblo venezolano que ya se expresó de manera contundente.

La pregunta de todos es: ¿Qué hacer ante este panorama?

La respuesta debería ser: Los ciudadanos de este país tenemos que exigirnos, un nuevo pacto social, incluyente y primermundista.

La rebelión de las regiones, es el llamado al despertar del país productivo, que no está en Caracas, pero SI está, en todas las provincias de Venezuela, esperando el llamado a suscribir un Nuevo Pacto, para sustituir el Centralismo presidencial, por un Estado Federal Descentralizado parlamentario y primermundista.

Esto, (que fue lo que comenzó de una manera tímida, y no culmino la IV república a través de la Comisión para la reforma del estado, COPRE, en los años 80 y lo que nunca hizo Chávez), es lo que podría redimir dos siglos de centralismo empobrecedor, para hacer realidad un país con alta calidad de vida, como cualquier país de los punteros del I Mundo: Noruega, Suecia, Holanda, Dinamarca, Canadá, Finlandia, Suiza, asumir al fin en Venezuela, una federación de 23 estados y 1136 municipios, o los necesarios, totalmente autónomos en lo político, económico, fiscal, educativo, salud, asistencial, vial, en la libre circulación de las monedas internacionales, en la responsabilidad y solidaridad empresarial, el libre mercado, la democracia parlamentaria, con división e independencia de poderes; sin pobreza; sin ninguna de las aberraciones del III Mundo.

Exigir este nuevo pacto implica, seguir promoviendo, un gran debate nacional que ponga de resalto con meridiana claridad las causas de la crisis venezolana y las devastaciones que la misma ha originado, y que esta discusión desemboque, en la convocatoria de una Gran Asamblea Nacional Constituyente, pero con un objetivo definido, para cambiar el centralismo por la descentralización del poder.

Así como los constituyentitas y repúblicos de 1811, 1864 y de 1946, 1961, en tiempos y momentos trascendentales en la vida del país, lograron diseñar textos constitucionales que en su momento fueron novísimos y pudimos rebasar situaciones que parecían imposible de lograr, elaborando constituciones que en sus distintas épocas fueron capaces de reencauzar la vida nacional hacia caminos de mayor prosperidad y paz nacional, nuestra responsabilidad, hoy, es de proporciones históricas en esta época aciaga que vive la república, pues tenemos la enorme responsabilidad de buscar también, las vías y causes para retomar, el camino hacia una Venezuela más humanista, más civilista, más prospera, reconciliada, democrática, moderna y primermundista.

Este Proyecto País Venezuela Reconciliada** que proponemos, debería desencadenar, una indetenible, masiva, electoral, pacífica y constitucional “Rebelión en las Regiones” desde las bases mimas de la sociedad, a través de la convocatoria al poder originario (A través de los art. CRBV 347, 348, 349)

La profundización integral de la descentralización política y administrativa puede llevar a la democracia Venezolana a su estadio superior de desarrollo social y es lo que deseamos los venezolanos por eso entre todos, tenemos que salvar a Venezuela.

Link de los libros:
https://drive.google.com/file/d/0B6yI0g … sp=sharing

https://drive.google.com/file/d/0B6yI0g … sp=sharing



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