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opinión

Maureen Gubbins Vásquez

Así, así, así es que se humilla a un pueblo

17 agosto, 2015

Llegué a la conclusión de que quieren anular nuestra conciencia como pueblo. Miro alrededor mío con suma atención y no lo puedo creer. Lo que vivimos afecta a todos los estratos de la sociedad.

Entonces, no es contra la “oposición”, es contra todos. ¿Por qué? ¿Por qué ese ensañamiento, ese egoísmo, esa falta de sensibilidad social? Ni un ápice de compasión veo en el gobierno. Lo que sí leo y escucho es justificación, echándole siempre la culpa a un tercero, ya sea venezolano o extranjero. Es ahí donde cuestiono: -¿Qué clase de mandato puede ser, uno que a pesar de tener durante años todo el poder en la Asamblea, el dineral de la bonanza petrolera, más millones de dólares que siguen pidiendo prestado, lo único que ha logrado es la destrucción de nuestra calidad de vida? ¿A eso le llaman gobernar, liderazgo?

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El día de la semana que me toca comprar los pocos productos de la cesta básica que se consiguen, es un dolor de cabeza. Dejo todo lo que tengo que hacer para comenzar a recorrer supermercados desde las ocho de la mañana. La cola de gente es impresionante. No me importa si son “bachaqueros” o amas de casa. El punto focal, es la humillación: que te den 1 paquete de 4 rollos de papel higiénico, 2 pollos de medio kilo cada uno, 2 aceites o 1 jabón en polvo, después de horas de cola. Ver a la gente a mi alrededor impotente y alegrándose de que al menos cuando llegó su turno, el pollo no se había acabado. Como me ha pasado más de una vez. Llego y “-Ya no hay señora”. -¿Van a sacar más? pregunto, “Se acabó, señora, no hay más”. –¿Cuándo llega otra vez? pregunto –“No sé, señora, no han dicho nada”. Así semana tras semana, producto tras producto. Volteo y veo la cara de resignación del gentío que se quedó, igual que yo, con las manos vacías. Sin embargo, muchos no se mueven esperando a ver qué otra cosa sacan a precio regulado. No soporto esa situación, va en contra de mis principios democráticos. Siento que mendigamos por algo que es nuestro derecho y la obligación de todo gobierno garantizarnos.

¡Cuando el chavismo recibió el mandato en 1999 en Venezuela había de todo y en abundancia!

Camino por los pasillos del automercado buscando leche, café, harina de maíz, carne para desmechar, milanesas o hamburguesas: ¡no hay! Me dirijo a la verdulería, los precios por las nubes. Compro vegetales y algunas frutas (las más económicas, porque una piña puede costar Bs.200 y una lechosa entera más de Bs.500)… Sacando cuentas, voy completando la compra. Busco los huevos, para darle un poco de proteína a la comida, Bs.295 la docena. Cuando me toca pagar, entre vegetales, fruta y huevos, gasté unos Bs.3.500 (casi un 50% de mi pensión) ¡Qué barbaridad! No hay presupuesto que alcance. La persona que está detrás mira mi cuenta espantada, murmurando: -No sé adónde vamos a llegar con este gobierno. La cajera, dentro de su juventud, intenta consolarme: -Así está todo señora, demasiado caro, ya no se puede ni comer. En ese preciso instante, aprovecho la cuñita: -Recuerda mi niña, de que en diciembre hay elecciones. No te vuelvas a equivocar. Se le ilumina el rostro, respondiendo sonriente:

-¡Tranquila, señora, que esto va a cambiar! Me alejo con una sonrisa esperanzada.

A pesar de estar al margen de la dignidad que merecemos como pueblo, tenemos una oportunidad: Votar en diciembre por el cambio que el país necesita, votar por la unidad. ¡Así es que triunfaremos! Dile NO a la humillación.

@maureengubbins



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