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opinión

Mi Vieja Nora

9 mayo, 2015

Tenemos muchas bendiciones en nuestras vidas, pero las vemos tan naturales que no las apreciamos. Encendemos un bombillo y olvidamos la maravilloso de la electricidad. Conducimos vehículos y viajamos en avión y lo apreciamos como natural. Compramos bienes y servicios por internet y con dinero plástico, y no apreciamos los extraordinarios avances del comercio electronico. Todo lo que es maravilloso, hoy nos parece muy natural.

opinan los foristas

Asi pasa a veces con algunos hijos con su madre. Se parecen a ella. Caminan como ella. Le deben a ella sus estudios, principios, familias y se acuerdan de ella o quieren agradarla, cuando es el segundo Domingo de Mayo. La verdad, yo me acuerdo de mi vieja todos los días. Pero por mucho que la recuerde, hable con ella, trate de consentirla, no alcanzare a retribuirle nunca lo que hizo por mi y planto en mi espíritu desde niño. Y que permanecerá por las generaciones siguientes.

El recuerdo mas recóndito que tengo de mi mama es que dormíamos los tres primeros hermanos en una misma habitación y ella nos pasaba revista en la noche con la señal de la cruz a cada uno de nosotros. Yo me hacia el dormido, pero esperaba esa hermosa despedida, para dormir traquilo y en paz… hasta el otro dia que nos despertaba para la escuela, echándonos la bendición. El amor por las historias y por los cuentos, los personajes de su pueblo natal Dabajuro, el apego a la naturaleza y el respeto a los familiares y adultos mayores, se lo debo al ejemplo de mi madre. Mi vocación cristiana y mis deseos de querer ser un hombre de bien, es la mejor herencia de mi madre, quien asi nos formo con el ejemplo común de mi padre.

La maestra Nora es mi madre.! Luego de muchos años de jubilada, alumnos, profesores, compañeros de trabajo y gente de muy diversos orígenes la saludan amorosamente en automercados, iglesias, sitios públicos y le gritan emocionados Maestra Nora ! Y a mi me han preguntado, mucha gente que no conozco o no recuerdo, tu no eres hijo de la maestra NoraÇ, como si el tiempo se hubiese detenido y me vieran con el bulto azul y el pantalón kaki de en la escuela Primero de Agosto. Mi madre, pues, también fue mi maestra. De manera que lleve y su ejemplo por los dos lados ¡!

La abuela Nora es mi madre. No solo es la abuela de mis hijos. Es la abuela o la mama suplente, dulce y amorosa, de tios y de sus hermanos. Es como la abuela de mis primos hermanos, primos segundos y terceros, los hijos de los hermanos de crianza, y en general, de toda la prole que hoy son cerca de un centenar, que paso por la mi casa del Udon Perez y a todos les dio en algún momento una compota, una torta de maíz, una arepa caliente con mantequilla, una sopa de gallina, una hallaquita, una torta de pina en su cumpleaños, unos bollitos de repollo, un ponche crema y el afecto y amor que todos merecen los muchachos en los mejores momento de sus vidas.

La comadre Nora es mi madre. Esa mujer que acompañaba a sus amigas en las buenas y en las malas. En los días de sol y en los días de lluvia. En la salud y en la enfermedad. En el baile y el cementerio. Incondicional como ninguna, me enseño el ejemplo de la caridad, la piedad, la solidaridad y el desprendimiento al prójimo.

Nora es mi madre. Como le llamaba mi padre. Sencillamente y sin remoquetes. Nora vamos a misa. Nora vamos de visitas. Nora veni para aca. Nora vamos para alla. Como dos caras de una misma moneda. Pablo y Nora fueron y son, ejemplos de amor, de entrega el uno para el otro, para generaciones completas de toda nuestra familia Homes y Jimenez.

A mi madre que vive y vivirá por muchos años, mi amor y mi bendición. Por hoy y por siempre !

luishomes



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