end header begin content

opinión

La piedra de la paciencia

30 abril, 2015

Nuestro lugar es el futuro y esta pesadilla no forma parte de él. Ángel Lombardi

En la mitología persa, sangue sabur, significa “la piedra de la paciencia”. Esta piedra sagrada se encuentra en La Meca y millones de fatigados peregrinos, de todo el mundo, acuden a ella para contarle sus desgracias. Aquí en Venezuela, en la hora actual, profundizamos el culto a la virgen y llevamos a cabo multitudinarias procesiones como la que recientemente en Maracaibo se produjo alrededor del Jesús de la Misericordia. El fervor religioso como refugio y alimento para el espíritu.

opinan los foristas

El poder más grande humano es la esperanza. Y ésta se vale de la paciencia y el optimismo, además de una fe acendrada en valores y principios nobles, ya sean religiosos o laicos, en realidad, la confluencia es la misma. La adversidad es una escuela. Y el país es hoy un rosario de espinas, un lamento punzante ante una agresión cotidiana y reiterada por parte de verdugos insensibles.

Nunca los venezolanos nacidos en la democracia, luego del año 1958, habíamos padecido semejante agresión a nuestros acostumbrados y placidos ritmos de vida. Hoy somos tratados como enemigos de nuestro propio gobierno. “La crisis se siente en las calles, no hay duda. El desencanto se expande, la tensión se respira en medio de una perturbadora ola de violencia social sin frenos”, dice un analista de la prensa nacional.

Confiar en Dios desde la penuria y el aniquilamiento, desde el abandono y silencio, es la más grande muestra de fortaleza y fe. Hoy nos refugiamos en su acompañamiento, hoy nos volvemos más solidarios con el prójimo, hoy nos tenemos que hacer mejores venezolanos para evitar el canibalismo.

¿Cuándo acabará el sufrimiento en éstas tierras envueltas en “sombras de muerte”, Isaías 8,23-9,2? ¿Cuándo se restituirán la cortesía y los buenos modales? ¿Cuándo se producirá el reencuentro? ¿Cuándo esta guerra incivil no declarada remitirá? ¿Cuándo nuestros jóvenes volverán a creer tener futuro en su propia tierra?

Nadie puede pronosticar a ciencia cierta lo que vendrá. Lo sensato es dibujar un escenario abierto y promisorio, aunque las evidencias lo contradigan. Un creyente sincero hace de la templanza una virtud y filosofía de vida.

Peor lo están pasando los presos políticos y de conciencia, los perseguidos por disentir cívicamente reivindicando las atmosferas propias de una democracia plena. Ellos representan todo un símbolo de la precaria situación actual. Ellos son ejemplo inspirador para seguir resistiendo cívicamente, constitucionalmente, racionalmente y patrióticamente. Pronto arribará la “luz grande” que restituirá la paz y el sosiego.

Director del Centro de Estudios Históricos de LUZ



Etiquetas:

Canal Noticiero Digital

Twitter Auto Publish Powered By : XYZScripts.com