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opinión

¿Cuál libro le recomendarías a Maduro?

28 abril, 2015

Muy temprano repica mi teléfono, una voz amiga – es para una pequeña encuesta ¿Cuál libro le recomendarías a Maduro?-. No sé, respondo, déjame pensar. Más tarde me dirijo a una de las escasas entrevistas de TV que nos conceden hoy los medios a las opiniones disidentes. Al finalizar me sorprende el “locutor ancla” – Por favor, podría conseguirme ese libro que me hace mucha falta “La rebelión de Atlas” de Ayn Rand-. El pedido me causa extrañeza, siempre he sabido que esa novela es una denuncia contra el cercenamiento de la libertad, cómo en nombre del bienestar colectivo y de una falsa piedad se destruye a un pueblo. Tal es mi curiosidad que al llegar a casa lo tomo de la biblioteca y comienzo a releerlo para encontrar la clave del interés que movió al locutor. Veo la fecha de edición, ¡Caramba hace 58 años! Qué de nuevo, que no sepamos, podría decirnos Ayn Rand después de más de medio siglo.

opinan los foristas

Hojeo con atención y me asombro, chequeo la portada del libro porque me parece que estuviera leyendo una crónica de la política de los últimos 15 años en Venezuela. Rand relata cómo a través de una sucesión de leyes se estrangulan las libertades económicas, se destruye la propiedad privada, se penaliza de muerte la investigación, las iniciativas y la creatividad individual de una forma descarnada; cómo se desata la más bárbara corrupción a partir de la imposición de leyes que solo benefician a los cogollos cercanos al gobierno cuyo disfraz es la búsqueda del bien común.

La novela comienza con la aprobación de una ley “Anti perjuicio propio” que no es más que una prohibición a la competencia entre empresas, a la pluralización de la oferta, una ley que niega el mercado, fundada en la unión perversa entre un gobierno populista, falsos empresarios y sindicatos corruptos. Luego la ley, “Igualación de oportunidades”, otra prohibición pero esta vez al crecimiento de las empresas, la imposición de la necesidad sobre la posibilidad. Para ejecutar estas leyes se crea una Oficina de planificación económica y recursos nacionales, como articuladora del macabro plan mediante el cual se liquida el mercado y el crecimiento se convierte en un plan burocrático que al final solo beneficiará al núcleo de corrupción que se aglomera alrededor de esta fatídica oficina con poderes tales para eliminar empresas, cercenar las posibilidades de crecimiento, investigación y desarrollo de nuevos productos, todo en nombre del bienestar colectivo y de las necesidades de los más pobres.

A la par que estas leyes se imponen, la novelista narra cómo las iniciativas empresariales comienzan a decaer, se detiene abruptamente el crecimiento de regiones y se intenta imponer por fuerza nuevas áreas de desarrollo. Esto me trae a la mente al “eje Orinoco-Apure” utopía socialista que distrajo recursos y tiempo que debieron dedicarse por ejemplo a mejorar la educación. Equivalente a cualquiera de las seis leyes habilitantes que se han utilizado durante los últimos quince años en nuestro país, la novelista cuenta como se impone un decreto de “Emergencia Nacional” ante la crisis auto creada por el gobierno, cuyo primer punto es un decreto de inamovilidad total, ninguna empresa podrá despedir a un trabajador sea cual sea la causa. Segundo, cualquier anuncio de cierre por quiebra del negocio es amenazado con la estatización de la empresa y el patrimonio del empresario. Tercero, todas las patentes, invenciones, serán transferidas al Estado voluntariamente por sus propietarios, quien las utilizará para el bien común ¡claro! Cuarto, no se producirá nada nuevo de lo que ya existe y todos los centros de investigación, particularmente en universidades y en empresas serán controlados desde un instituto del estado. Se suspende la oficina de patentes y derechos de autor. Para lograr estos objetivos se crea una oficina de Unificación que controlara el traspaso al Estado de todo el conocimiento industrial de la sociedad.

La novela transcurre de forma apasionante, el país se va destruyendo día a día, las roscas se enriquecen en medio de la miseria y la corrupción -Andorra, Banco de Madrid. HSBC y los que desconocemos- los burócratas se van convirtiendo en dictadores arropados con el disfraz de defensores del bienestar colectivo. La desesperación se apodera de la gente, la búsqueda de salidas se convierte en el gran tema. Imposible despegarse de su lectura porque es una crónica del futuro de lo que pasará en Venezuela si continuamos por el mismo camino, con la particularidad que fue escrito hace 58 años. Por eso repetimos que el socialismo del siglo XXI no es más que una burda traslación de ideas viejas y derrotadas.

Me vuelve a la cabeza la pregunta inicial, ¿Cuál libro le recomendarías a Maduro? Usted lector, cuál elegiría, ¿“La rebelión de Atlas”?

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@isapereirap



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