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opinión

Enrique Meléndez

Las firmas chimbas de Obama

31 marzo, 2015

Aquí donde estoy yo, al igual que numerosos venezolanos, lo que estamos es ligando para que Maduro llegue a la Cumbre Iberoamericana, que se habrá de efectuar dentro de poco días en Panamá, sin tanto aparataje; más bien de bajo perfil; preocupación que, según ha trascendido, también ha manifestado la cancillería panameña; que no vaya a ser como aquella vez en Chile, que la pobre Michelle Bachelet tuvo que salir corriendo detrás del rey Juan Carlos, para pedirle que no abandonara la sala de reuniones; una vez que le había mandado a callar la boca a Chávez, y Daniel Ortega había seguido con la ladilla.

opinan los foristas

Porque va a ser una necedad que se ponga a entregarle a Barack Obama esa cantidad de firmas, que dicen haber recogido, más en forma compulsiva que por espontaneidad de la ciudadanía; aquí ha habido presión en los ministerios; así como han puesto toldos diseminados por algunos lugares de las ciudades, los cuales se ve que son atendidos por funcionarios públicos; hasta por las redes sociales han llegado advertencias de que cuidado con firmar tal documento que se envía en una planilla falsificada; de modo que aquí sí se pudiera hablar de un caso de firmas chimbas, como diría Jorge Rodríguez, y lo que ha dado lugar al chiste que ahora rueda en nuestro medio y que dice que la señora Roberta Jacobson, antes de la Cumbre, le va a pedir a Maduro que le entregue esas firmas a Obama certificadas por Tibisay Lucena, precisamente porque a ellos les suena que esas firmas son chimbas; hasta yo mismo tuve que ser grosero con un señor que me invitó a que firmara en uno de esos toldos en Parque Carabobo (Caracas), y luego reparé en el hecho de que él tampoco estaba allí por voluntad propia; que cumplía órdenes, y creo que hasta ha sido denunciada la utilización de niños para esta tarea.

Además, la invitación a la firma denota lo desubicado en el tiempo de quien la ha formulado, y la ha impartido, para que se diga así:

-Señor, aproveche para que firme contra el imperio.

Esa invitación no la hubiera desperdiciado siendo yo estudiante de la Escuela de Comunicación Social de la UCV; una escuela marxista en aquella época, estoy hablando de la década de 1970, y si no que se lo pregunten a la profesora Gloria Cuenca; pero ahora, después de la caída del Muro de Berlín y de la implosión de la URSS todo eso me parece huero. Si una tesis ha sido derrotada en este instante ha sido la que Fidel Castro trató de inculcarle por más de 50 años a Cuba; pues obsérvese lo que nos reportan los medios de comunicación acerca de lo que está sucediendo en ese país: una fiebre por lo gringo, que ya la gente ha comenzado a vestirse con la bandera de EEUU. Aquí sucede el mismo fenómeno que se observa en el caso del alcohólico que, de pronto, deja de beber. Téngalo por seguro: si antes se bebía una botella de whisky diaria, al volver a caer en el vicio se va a tomar botella y media. Lo que estamos viendo en La Habana y me imagino que pueblos del interior de la isla es la explosión de algo que se ve que estaba reprimido, sobre todo porque estaba de por medio un sistema de vida que está del otro lado, bien envidiable; frente a unas condiciones muy precarias de este del lado de acá, como parte de las secuelas dejadas por la revolución castrocomunista, lo que demuestra que la ideología no tiene nada que ver con el bienestar existencial.

En ese sentido, el viejo Arturo Uslar Pietri no dejaba de tener razón cuando, al comienzo de la década de 1970, comenzó a hablar del fin de las ideologías. Para entonces el único intelectual que no admitía que existían campos de concentración en la URSS era Sartre, y se comenzaban a dar las grandes disidencias del campo de la revolución proletaria, hasta configurarse corrientes políticas en el seno de la misma, como las que planteó en Venezuela Teodoro Petkoff a raíz de su separación del Partido Comunista, seguido por lo que se conoció como el Eurocomunismo. De hecho, el viejo Uslar iba más allá, y hablaba de fin de los ismos: comunismo, fascismo, vanguardismo, y esto último era uno de los temas preferidos de Uslar, habida cuenta de su condición de literato, y de haber presenciado en el París de la década de 1920, las diversas manifestaciones de las vanguardias literarias, encabezadas por el grupo surrealista, que fue la expresión de vanguardia más universal de todas, pues ya para la década de 1970 el afán de ruptura del artista con lo tradicional se había vuelto un círculo vicioso, ya no había más nada que romper; de modo que la ruptura se volvió tradición en el terreno artístico: una paradoja; sin dejar de serlo tampoco en el terreno de la política, pues esto era lo que en su teoría ideológica, después de Marx, ofrecía la revolución proletaria, la ruptura del orden establecido. El epílogo de todo eso comenzaría con la caída del Muro del Berlín; para quedar un mundo unipolar, y de modo que hasta por ahí se descuadra el término imperialismo.

Tampoco es verdad que se esté firmando contra la desmesura de Obama, como dicen los de la vena antiimperialista, hinchada de indignación en este caso. No hay que olvidar que de lo que se trata es la anulación de la visa y congelamiento de bienes de siete tipejos, que si uno los sienta frente a la autoridad respectiva para que expliquen el origen de sus fondos, no lo podrán decir, y es aquí donde el gobierno no es honesto con el pueblo; pues, de otro modo, tendría que proceder de inmediato de esa manera, y aplicar justicia, y lo que prefiere es utilizar recursos de todo tipo de la administración pública para ensañarse con quien no tiene que hacerlo. Se trata de una pérdida de tiempo de esta gente, y ellos lo saben; tomando en cuenta las condiciones en que se ha llevado a cabo ese proceso de recolección de firmas, y del cual está consciente esa aldea global que es el mundo de hoy en día, donde todo se sabe.

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