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opinión

¿Vientos de paz en Ucrania?

14 febrero, 2015

El pasado miércoles 12 de febrero culminó en la capital de Bielorrusia la intensa ronda de negociaciones que por más de diez y seis horas sostuvieron el denominado “Cuarteto de Normandía”, integrado por los presidentes de Rusia Vladimir Putin, Francia François Hollande, Ucrania Petró Poroshenko y la canciller de Alemania Ángela Merkel. Este encuentro, que se celebró como parte de las acciones que se adelantan para buscar una definitiva solución a la denominada Crisis de Ucrania, arrojó como resultado la firma de un documento donde se acuerda lograr un “alto al fuego” que entrará en vigencia a partir del domingo 15 de febrero, como primer paso para la solución al conflicto que ya ha costado más de cinco mil vidas en la región de Donbás.

opinan los foristas

Ahora bien, la muy difundida información por las agencias de noticias mundiales no ha sido del todo precisa, ya que en la misma se reseña la firma de un acuerdo que presentan como novedad, cuando el mismo nombre del documento (Paquete de medidas para la implementación de los acuerdos de Minsk) demuestra que sobre la mesa de negociación lo que siempre ha estado presente es la imperiosa necesidad de llevar a cabo lo acordado en el “Protocolo de Minsk”, firmado por el Grupo de Contacto (Rusia, Ucrania, OCSE) el 5 de septiembre del pasado año. Sin embargo, a más de cinco meses, este acuerdo no ha sido respetado; desde entonces no se ha cumplido con el punto número uno que establecía un inmediato cese al fuego, así como también se violó el punto número nueve que increpaba a las autoridades de Kiev a garantizar y respetar un proceso electoral libre y democrático en las Repúblicas de Donetsk y Lugansk, el cual se celebró el 2 de noviembre pero que de inmediato fue rechazado por las autoridades centrales de Ucrania.

Celebramos el hecho de que se insista en la necesidad de detener las acciones armadas, que exista la voluntad política de lograr un efectivo alto al fuego a partir del próximo 15 de febrero, sobre todo por la elevada cifra de víctimas mortales que ha dejado ya el conflicto en el oriente ucraniano, porque la reconciliación nacional en Ucrania comienza por el cese de la agresión contra la región de Donbás; pero vale acotar que resulta imperativo profundizar las negociaciones para hacer efectivos cada uno de los puntos previstos en el ya mencionado acuerdo de Minsk, para lo cual el siguiente paso sería iniciar un diálogo que permita la aplicación del punto número tres, en el cual se señala la necesidad de respetar la autodeterminación de los pueblos con la aplicación de leyes que garanticen un estatus especial y la descentralización del poder, abriendo el camino hacia una federalización en Ucrania a través de una reforma de su sistema político que contemple un incremento radical del nivel de autogobierno en las regiones, respetando identidades culturales y sociales, así como los derechos de las minorías étnicas, lo cual muy probablemente reduciría los niveles de tensión social y política, garantizando el mantenimiento de las actuales fronteras.

En lo inmediato apreciamos tres hechos adicionales positivos. En primer lugar, que en las rondas de negociaciones un problema europeo se está resolviendo por intermedio de los propios europeos, sin la intervención de actores internacionales ajenos al viejo continente, por un lado con el “Cuarteto de Normandía” como garantes del proceso de paz, por el otro con el Grupo de Contacto signatarios del original Protocolo de Minsk, y por último, Bielorrusia como promotor y anfitrión neutral de las reuniones, anotando para sí un gran logro diplomático. En segundo lugar encontramos la actitud de Alemania y Francia, tomando distancia de los lineamientos radicales anti rusos al acercar posturas y puntos de encuentro con Rusia en cuanto al tema ucraniano, en particular porque reconocen la importancia de las relaciones e intercambio que benefician a ambas partes, y que la aplicación de sanciones a Moscú no solo perjudica a los rusos, sino también a sus propios nacionales, ya que la principal llave energética europea proviene precisamente de la tierra de Tolstoi. Finalmente tenemos en tercer lugar que el tiempo transcurrido desde la firma del Protocolo de Minsk ha demostrado la certeza y sinceridad de la posición del Kremlin, ya que en todo momento el presidente Putin ha manifestado la total disposición al diálogo por parte de Rusia, así como la entera confianza de Moscú para encontrar una vía pacífica que logre poner fin a la matanza de civiles inocentes en la región de Donbás.

Por los momentos esperemos a partir del próximo domingo que cese el fuego, y que progresivamente observemos el desmantelamiento y retirada de las mortales artillerías pesadas con las que a diario el ejército ucraniano bombardea Donetsk y Lugansk; confiemos que en las próximas semanas se establezca definitivamente la zona desmilitarizada que ha sido propuesta, pero más allá de estos acuerdos militares, que se avance también en el tan necesario acuerdo político que lleve al restablecimiento de la normalidad en la vida de los habitantes de la región de Donbás. Lo contrario, el intentar continuar resolviendo la crisis por medio de la fuerza militar, o congelando las negociaciones a través de un escenario inerte con intentos fingidos de lograr acuerdos, solamente perjudicarán a Ucrania y al futuro de los habitantes de ese país, pues una escalada en la guerra civil significaría en el mediano plazo la destrucción material y moral de la sociedad ucraniana, de la cual solo serán responsables aquellos fanáticos ultranacionalistas neonazis que intentan acabar con las minorías étnicas del oriente de su propio país.

Politólogo
@J__Benavides



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