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opinión

Hugbel Roa

Europa en la encrucijada griega

7 febrero, 2015

La actual crisis del capitalismo, en su fase imperialista, golpeó de una manera espectacular a la sociedad griega. En su interior, la estructura social se debilitó a tal extremo que reflejó una agudización de las contradicciones sociales y un estado de ingobernabilidad que rayaba en la anarquía. Toda esta descomposición social, política, económica e inclusive moral, es producto de una dinámica perversa que antepone las ganancias financieras y especulativas por encima de las necesidades básicas de millones de griegos.

opinan los foristas

La crisis capitalista que se inició en 2008 significó para la sociedad griega ver su nivel de vida descender drásticamente, un desempleo del 25,5%, con el 50,8% entre los jóvenes, una epidemia de desempleo masivo, de pobreza, de penuria, imposición de recortes drásticos en la previsión de la salud, de la educación, de los salarios de los empleados públicos, y una pesada deuda externa que alcanza casi el 175% de su Producto Interno Bruto, que se rige por los estándares de pagos de la denominada troika: la Unión Europea (UE), el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI). Esto significó la adopción de un modelo de austeridad donde las más golpeados fueron las clases bajas y la clase media.

Han sido seis años en los cuales la luz al final del túnel se encuentra lo más lejos posible para la mayoría de los griegos. Mientras la clase política conservadora y de derecha se ha postrado ante el capital internacional, la sociedad griega gestó en su interior la posibilidad de un cambio, de una ruptura con el círculo vicioso en el que el capitalismo internacional ha envuelto su sociedad. Así como en numerosos lugares del mundo (el caso de Venezuela se vuelve emblemático) el pueblo griego se rebeló contra la opresión y la dependencia, la herencia catastrófica del fracaso mundial de la mal llamada social-democracia.

Una fuerte corriente de izquierda, reivindicadora y progresista, se fue gestando en estos seis años en el “túnel neoliberal” griego. Una opción distinta a la miseria y el atraso social capitalista. Y es que la victoria de la plataforma de izquierdas que representa Syriza, con el 39,5 % del total de votos, es el punto de inicio para la trasformación de la sociedad griega y posiblemente de la europea. Ya se han prendido las alarmas de los conservadores y socialdemócratas. Sus distintas versiones nacionales europeas llevan disfrutando de una alternancia en el poder desde las postrimerías de la II Guerra Mundial.

Pero no la tiene fácil el naciente proceso de trasformación social griego. Desde Venezuela tenemos experiencia en el libreto que el capitalismo internacional está por desarrollar en suelo helénico para controlar, o mejor, dar al traste con cualquier intento de autonomía de los centros de poder. Primero será sometida a una brutal presión financiera donde el argumento de la deuda externa se convertirá en el arma preferida para poner límites a la acción política; los medios de comunicación (internos y externos) lentamente tomarán las posiciones que por descrédito tuvieron que abandonar los conservadores y los socialdemócratas, generando matrices falsas de opinión que incidirán negativamente en el mercado especulativo bursátil; la burguesía (que la única patria que conoce es el verde del dólar) tratará por todos los medios de generar confusión y contradicciones en el interior para tratar de quitarle el piso político al nuevo gobierno.

Inmediatamente después del triunfo de Syriza se inició el contraataque del capital internacional, el euro respondió negativamente al triunfo progresista griego ubicándose en su nivel más bajo frente al dólar en 11 años. Ahora se abren las posibilidades para los movimientos anti sistémicos de toda Europa. Lamentablemente también tenemos que incluir aquí a una pequeña pero creciente gama de ultranacionalistas que han surgido en esta ultima de década al calor de la crisis imperialista. Es indudable que un escalofrió político debió recorrer la espalda de la Sra. Merkel, del “socialista” Hollande, del neoconservador Rajoy y del “gentleman” Cameron. Este último lo hizo público al declarar que el triunfo de Syriza “incrementará la incertidumbre económica sobre Europa”. No solo económica, ¡también política, Mr. Cameron! Mientras que en España el diario franco-fascista ABC, aliado de Rajoy titulaba “Desgrecia”. Sin lugar a dudas creo que reprodujeron la reacción del jefe de gobierno español al conocer la noticia y las indudables repercusiones que traerá sobre España.

El escenario político europeo hoy más que nunca se parece a una serie de piezas de dominó cayendo una sobre la otra. No será fácil. Si algo hemos aprendido los venezolanos es que el sistema luchará con todas las armas que pueda comprar y la lucha será dura, pero con la organización y la movilización permanente de la sociedad, con conciencia de su poder de cambio para controlar las acciones del gobierno y politizar la sociedad, es la forma para resistir y triunfar sobre el enemigo común de la humanidad.

Diputado a la Asamblea Nacional
@hugbelpsuv



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