opinión

El centauro millardario

11 febrero, 2015

Cuando el subteniente Alejandro José Andrade Cedeño recibió su sable de oficial de manos del presidente Lusinchi el 3 de julio de 1987 nadie tenía idea que ese oscuro oficial en pocos años se convertiría en el hombre más rico de Venezuela. En aquel momento su futuro no parecía prometedor. Era un oficial del montón graduado de número 140 entre 216 oficiales de la fatídica promoción Montilla, la más grande que ha pasado por la casa de los sueños azules. Aparte del tamaño de su clase, hecha a la medida para alimentar el golpe que incubaba Chávez, poco había de destacar en el perfil de este centauro como los apodaba el jefe golpista.

opinan los foristas

La relación con Chávez se inicia en septiembre de 1983 cuando a su ingreso a la Academia Militar cayó bajo el mando del futuro galáctico. Chávez lo sedujo con su efluvio como a muchos otros jóvenes cadetes que cayeron bajo su perverso vaho. Al poco tiempo Hugo lo había calibrado y sabía que con este muchacho podía hacer lo que quisiera y lo convirtió en uno de sus pupilos favoritos. En agosto de1990 al ser enviado al curso de Estado Mayor en la Escuela Superior del Ejército, Chávez sabía que la fecha del golpe se acercaba y necesitaba efectivo en sus arcas para cubrir los crecientes gastos de su proyecto. Gracias a sus contactos con las FARC en Elorza había establecido nexos con la guerrilla colombiana y decidió pedirles apoyo El enlace fue el capitán Hugo Armando Carvajal Barrios (a) “El pollo” quien al servir en la frontera con Colombia en el Zulia también se había relacionado con los irregulares colombianos. De esta manera Chávez empezó a recibir remesas de dinero que eran entregados en Paraguaipoa al “Pollo” y este los enviaba secretamente a la Escuela Superior en Caracas a través del teniente Andrade quien era plaza del batallón de Intendencia encuadrado en el Regimiento Logístico del Ejército. Como Chávez estaba ocupado en su curso, la tarea de servir de tesorero para manejar esos fondos secretos recayó sobre Andrade, estrechando su trato con Maisanta. Para evitar sospechas Chávez utilizaba como correo entre él y Andrade al mayor Orlando Madriz, un oficial de blindados que laboraba en la Escuela Superior del Ejército.

Al concluir su curso de Estado Mayor, Chávez y otros conspiradores detenidos por mí en 1989 y liberados por CAP fueron nombrados comandantes de batallón, ignorando mis instrucciones dictadas antes de pasar a retiro en junio de 1991. El jueves 30 de enero de 1992, faltando 4 días para el golpe, Chávez ordenó al mayor Madriz para que fuera a la Dirección de Finanzas del Ejército a recoger un apoyo que había solicitado al Gen. Pedro Rangel Rojas para unas maniobras ficticias. Madriz se presentó ante el habilitado el Coronel Gonzalo García Ordoñez, quien le entregó los fondos. Al salir de la Dirección de Finanzas Madriz entregó el dinero al Tte. Andrade quien lo esperaba para llevar esa remesa a Chávez en Maracay. Esos fondos fueron utilizados para costear el transporte de los paracaidistas a Caracas la noche del golpe. Este fue el inicio de la relación entre Chávez y Andrade que relato en detalle en mi libro “El Delfín de Fidel” que pronto estará a la venta en Venezuela. En una próxima entrega les relataré qué sucedió luego que Andrade entregó ese dinero a Chávez en Maracay y cómo Andrade se convirtió en un millardario en dólares saqueando a su patria.



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