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opinión

Pedro Lastra

¡Que mueran los yanquis, que viva Fidel!

14 diciembre, 2014

Vuelvo a mis pagos queridos convocado por una marcha que promete ser una resurrección de los mejores tiempos del antiimperialismo militante, cuando amenazábamos que con la OEA o sin la OEA ganaríamos la pelea. Y así fue: ¡la ganamos! Pero con la OEA, que el compay Insulza, ligadito a Lula y Fidel, se cuadró. No quiero imaginar los costos demandados y satisfechos, pero al fin y al cabo lo que cuenta son los resultados. Que el fin bien justifica los medios. O los enteros, que a juzgar por su barriga, Insulza es de lo que en su tierra llaman “los guatones”. Esos tragaldabas que cuando agarran el coroto, se llevan hasta los tinteros. Y si algo caracteriza a mi gente es el manirrotismo. Si se trata de comprar conciencias, hay dólares a destajo. Insulza jamás les ha hecho asco. Como que él o los suyos se allegaban a Caracas en tiempos de Pérez II para buscar sus dólares en efectivo, que el ministro Figueredo, por orden de su jefe, les entregaba por mano al chileno a unos mendicantes sureños para mantener un tinglado seudo académico en el DF.

opinan los foristas

Los correveidiles del Foro de Sao Paulo tipo Maco Aurelio García, trotskista de profesión y con vocación cardenalicia, habrán recibido un urgente llamado de Rafael Ramírez pidiendo auxilio. Exactamente como hace ocho meses, cuando comenzó a subirse la leche de la rebelión y hubo que despachar a todos los cancilleres de la UNASUR a Caracas para sacarle las patas del barro a Nicolás, el putativo. Fidel se habrá levantado de su cama clínica para reunir a los suyos y ver manera de volver a movilizar a sus tonton macoutes para allegarse a la oficina de negocios de los Estados Unidos, apalear algunas Damas de Blanco y quemar banderas norteamericanas. Pero como los tiempos de Obama no son los de Reagan, lo harán con guantes de seda, que el hambre aprieta y caído Maduro tendrán que comenzar a pelar cables y comérselos en crudo, que sin petróleo no hay candela y sin candela no hay fogón, camarita…

Pero son otros tiempos. Ni Allende ni el Che Guevara tenían cuentas bancarias en los Estados Unidos. No es que fueran unos muertos de hambre, que hasta de rancios orígenes aristocráticos eran ambos. Pero les guste o no les guste a la ultra derecha, eran honestos como la Madre Teresa de Calcuta. El yate de Allende era un bote a remos, no como el de Aristóbulo Istúriz. No hablemos del de los boliburgueses de la Quinta. Ni tenían aviones privados, como los Bolichicos. De modo que cuando salían a pelear contra el Imperialismo lo hacían porque no le debían ni un pepino.

Nada si se lo compara con los carros de lujo que José Vicente Rangel tiene aparcados en La Florida, los caballos de carrera y de polo que tienen algunos funcionarios, banqueros y financistas chavistas, los apartamentos de lujo en Manhattan de los chicos de Derwick, las inversiones de los críos de diputados del PSUV, las empresas de los enriquecidos a la sombra de CADIVI, los depósitos de parte de esos 30.000 millones de dólares que se desaguaron por empresas fantasmas. Quintas, apartamentos, Ferraris, mansiones de $ 60 millones de algún banquero enamorado. En fin.

El perraje convocado a la marcha del lunes se conformaría con una hamburguesa del Mac Donald de Broadway y la 48, una Coca Cola y máximo con un viajecito a Disneylandia. No tendrá ni lo uno ni lo otro. Gritará por algo pal buche, una botella de Ponche Crema y medio kilo de pernil. Para terminar llorando frente a una hallaca sin guiso. Ganaron la pelea pa’ morirse de hambre. Buscarán desesperadamente la huella del infame extranjero que osó hollar el suelo de la Patria. Se encontrarán con las suelas agujereadas de las botas de las tropas invasoras de Raúl Castro.

Como diría el sonero: ¡Mala sueeerrrteeeée!



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