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opinión

Luis “Balo” Farías

En 2015, ¿la tercera vía…? ¿A qué?

29 diciembre, 2014

La tercera vía debería ser un modelo de Estado, pero solo hay dos modelos: El Estado federal de poder centralizado y el estado federal de poder descentralizado.

opinan los foristas

La confusión reside en que el país solo ha probado en 200 años del legado español tres variantes del centralismo: el EFCentralizado militar, el EFCentralizado socialdemócrata y su última mutación, el EFCentralizado militar-neocomunista.

Ahora bien, si queremos de verdad solucionar de manera definitiva la profunda crisis por la que atraviesa nuestra sociedad, la solución debe salir de las propias entrañas de la Sociedad Civil (SC), porque los viudos del Centralismo no van a proponer el EFDescentralizado. Es tan cierto, que ni siquiera lo asoman, y si lo hacen es tímidamente, a pesar de la espantosa crisis generada por la inocultable obsolescencia del modelo, que ya cumplió su ciclo de vida hace 28/30 años (recuerden el primer aviso del viernes negro de 1983).

Parece natural que las organizaciones de la SC (todo lo que no son Partidos políticos (PP) ni Gobierno), propongan una tercera vía porque entienden que la primera vía que se agotó de manera natural e irreversible es el Centralismo socialdemócrata que expiró en 1998 y dio paso (muto), a la segunda vía, el Centralismo neocomunista o socialismo del siglo XXI que está en su crisis terminal agonizante; y que la tercera vía debe salir de una consulta que se haga a las organizaciones de la SC (ONG, Academias, Iglesias cristianas, Universidades, Centrales obreras, Gremios profesionales, Militares retirados, Cajas de Ahorro, etc.).

Los Gobiernos, (actual y anteriores) y los PP de la MUD, no proponen hasta ahora una solución lógica a la crisis que evidencie que comprenden el origen de la misma.

Son fieles a una política que subsiste desde México a la Patagonia desde los tiempos prehispánicos, la conquista, colonización, período posterior a la Independencia y en la actualidad en Venezuela, en la confrontación primero, entre partidarios del EFCentralizado militar y los adecos y copeyanos del Centralismo socialdemócrata; y últimamente los chavistas que se aferran desesperadamente al moribundo Centralismo comunista (socialismo del siglo XXI).

Los Gobiernos y los PP, siempre han prevalecido sobre la sociedad civil, antes a través de virreyes o capitanes generales; y ahora por medio de los presidentes de la República (PR), que exigen ciega e incondicional sumisión a los ciudadanos, por la fuerza o simplemente ignorando lo que sienten y piensan, que es otra forma de violencia.

Como muestra la proclama del Virrey mexicano, Marqués de Croix: “De una vez y por lo venidero, deben saber los súbditos… que nacieron para callar y obedecer y no para discutir y opinar en los altos asuntos de gobierno” (Historia mínima de México) en ocasión de la rebelión aplacada a sangre y fuego a raíz de la expulsión de los jesuitas decretada por Carlos III (El mismo rey que decretó y está vigente aun en Venezuela, la ley que adjudica la propiedad del subsuelo al Gobierno, y no obstante el tiempo transcurrido tiene todavía total vigencia en todos los países iberoamericanos). (Tomado de http://base.d-p-h.info/es/fiches/premierdph/fiche-premierdph-4419.html Orígenes y desarrollo de las ONG en México).

Es común oír en Venezuela al mencionarse la SC: “¿Con qué se come eso?”. Este desprecio por la SC es un vicio histórico, se cumple cada vez que agoniza el Centralismo; primero colonial, después militar, luego socialdemócrata y ahora comunista.

Los ciudadanos de hoy seguimos siendo tratados como los súbditos de la colonia por los nuevos virreyes, ahora con nombre de PR; pero no hemos renunciado a discutir y opinar en los altos asuntos del gobierno y el desarrollo del país, sobre todo en este momento de agonía terminal acelerada del Centralismo.

Los políticos se ponen de acuerdo entre ellos frecuentemente con decisiva participación militar, se encaraman en el poder, perpetuán el Centralismo, y así obstaculizan el desarrollo primermundista del país y reproducen los mismos patrones de farsa, intolerancia y menosprecio hacia la SC a la cual no consultan antes de ofrecerle las soluciones de hechos cumplidos, que no solucionan nada, porque no atacan la raíz de problema, y no la atacan, o porque no la conocen o porque no les conviene.

¿Qué tenemos que hacer para romper ese círculo?

Como SC organizada, seguir abriendo opinión sobre el origen y solución de la crisis, hecho posible, porque tenemos una SC compuesta por una constelación de entidades suficientemente maduras, lo cual no era el caso antes.

Las Juntas Directivas de las entidades que forman la SC pueden analizar el origen y solución de la crisis evaluando nuestro aporte a través de nuestros trabajos*, o el minilibro o la presentación PowerPoint, o la propuesta de la Asociación de Profesores de la UCV; y promover esta misma actividad entre sus agremiados.

Este debate no es un arma política de oposición contra el gobierno, ni para hacerle campaña electoral a alguna persona o PP en particular; sino un debate didáctico sociopolítico sobre el origen y la solución pacífica y democrática de la crisis con conocimiento de causa, porque todos vivimos bajo el mismo techo, y por tanto nos interesa una solución definitiva al problema.

El Movimiento constituyente que promueve la “propuesta de los gochos” en enero seguiremos en reuniones con ONG, Iglesias, Universidades, Academias, Cámaras, Centrales obreras, Gremios profesionales, Militares retirados, y personalidades.

Como ya lo han asomado algunos amigos, llamamos a los 30 partidos políticos pequeños, o medianos, como Electores Libres, MDL (Movimiento Demócrata Liberal), Partido Federal, Movimiento Federal y otros que se declaran partidarios de la descentralización, a explorar constituirnos en una federación, que a su vez, se incorpore a los debates de la SC, o en su defecto se incorporen por separado.

Lo que no podemos ni debemos permitir, es básicamente la misma ristra de denuncias sin proponer como solución nada concreto, excepto una famosa tercera vía, medio borrosa, que se puede identificar como otro Gobierno más, o el cambio de políticas para un buen gobierno, por ejemplo, atacar el desempleo, inseguridad, paridad cambiaria, educación, calidad de vida, etc.

Y eso está bien aunque eso equivale a parcelar la crisis, o sea atender cada infierno sin tratar su origen: un educador propondrá la nueva política educativa; y el juez, la nueva política de administración de justicia; y el ingeniero petrolero, la nueva política para reflotar a PDVSA; y así hasta el infinito.

Pero ¿qué de la raíz que generó la crisis? ¿Se mantendrá incólume el mismo centralismo político, jurídico y territorial? ¿Cuál es la nueva estructura principal sobre las que se aplicarán las políticas presuntamente infalibles?

El modelo de Estado es el andamiaje que sostiene todas las instituciones de la Republica; y hemos comprobado hasta la saciedad que el Centralismo no es, ni puede ser la tercera vía.

Entonces como ven, el tema no hay que abandonarlo, porque definitivamente, tenemos que demoler el centralismo y eso mis queridos amigos, tiene que impulsarlo la sociedad civil.

Delenda est centralismus (demoler el centralismo).



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