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opinión

10 años de exilio

31 diciembre, 2014

Hace 10 años salí de Venezuela, con la mente en el regreso a casa. Hoy como a muchos otros compatriotas me toca permanecer en el exilio, una lista que a lo largo de una década ha venido creciendo, dolorosamente también siguen existiendo presos y perseguidos políticos dentro del país. Este tiempo en lo positivo nos ha permitido, que la verdad sobre el gobierno venezolano se conozca, la diáspora de venezolanos es factor fundamental para ello.

opinan los foristas

También he podido leer como muchos han escrito sobre los hechos ocurridos en el pasado reciente en especial aquellos durante 2002 hasta 2004 de obligatoria referencia por ser el inicio irreversible del descontento. Unos cuentan sus verdades, otros sus opiniones, y entre ellos los que tergiversan lo sucedido, asumo que estos últimos por defender una supuesta revolución de manera subjetiva y a conveniencia y otros llamados opositores con intenciones inexplicables. Tuve el privilegio, gracias a la providencia de estar en la primera fila durante ese tiempo, dándome la oportunidad de recorrer todo el país, de explicar y dar conocer nuestras ideas, destacando como los trabajadores petroleros y la sociedad civil en general se sumaron a la protesta ciudadana, siempre actuando en función del interés general por encima del particular.

Hay quienes con sus opiniones evalúan como si todo lo ocurrido se tratase de un plan preconcebido por parte del gobierno para la toma de PDVSA, comenzando por la crisis de la meritocracia y el segundo paso fue usarnos como unos conejillos de indias de laboratorio empujados al “paro petrolero”. De mi vivencia personal discrepo de esas opiniones por simplistas, fallan al no considerar el contexto completo y extenso de todo lo vivido. Con seguridad tendremos la oportunidad de dar a conocer públicamente en detalle nuestra perspectiva lo ocurrido. Lo evidente es que un régimen como el actual no puede tolerar el conocimiento, es incapaz de aceptar la discrepancia, y por lo tanto no podría manejar a su antojo como ha venido haciendo la gerencia de lo público, que además falla por falta de criterio y está envuelta en la corrupción. Basta con mirar al estado de quiebra de las industrias básicas y en especial de PDVSA, pero sigue siendo difícil de entender cómo aquellos que dicen defender el retorno de la democracia se deslinden y justifiquen sus errores descalificando a quienes nos sumamos a la protesta.

En este sentido, decir y opinar que la protesta ciudadana pasada y la actual son erróneas por carecer de contenido político, y que su razón de ser es la anti política, es como decir que la muerte de los jóvenes durante este 2014 es inútil para la causa de la libertad. Lo cierto es que el paro, las huelgas generales, la protesta social en las sociedades democráticas y en las dictaduras más aun, es un hecho de alto significado político, que sirve para el reclamo de la sociedad a los gobernantes. La democracia convoca a la discusión a la negociación, muy lejos de la Venezuela actual que la criminaliza, actuando como las dictaduras.

De aquel tiempo de principios del siglo XXI, desde PDVSA pudimos anticipar como el gobierno siempre tuvo como objetivo utilizar el petróleo para su beneficio político, y no para el colectivo. Probablemente no fuimos eficaces en transmitir el mensaje del desastre por venir adecuadamente a todos. Hoy en día, tanto los de un lado como los de otro, los venezolanos todos, tienen que darse cuenta que pasada una década y media, su condición de vida es peor que antes, que la sociedad está en crisis tanto económica como de principios y valores, erróneamente se creen a salvo aquellos que producto de la corrupción se han enriquecido a costa del patrimonio público. Convirtieron a la economía totalmente dependiente del precio del barril y ni siquiera quienes gobiernan anticiparon un escenario del petróleo como el actual, pero además destruyeron la que todos llamamos la gallinita de los huevos de oro. Es gravísimo para el país luego de más de cuatro meses de una caída de ingresos, aun estemos sin respuestas para encontrar una solución. Una evidencia del agotamiento, del fracaso del modelo de la supuesta revolución.

Obviamente, vivir plantado en el pasado no resuelve la situación actual de crisis que vive nuestro país, la más profunda y grave de su historia. En cierto grado hasta la solidaridad hemos perdido, el espíritu alegre de la gente se esfumó y obviamente la falta de la democracia es evidente, sólo basta con observar como el secuestro a capricho de los poderes públicos es una realidad contundente.

En estos tiempos de reflexión, no podemos ni debemos resignarnos, el cambio proviene de nosotros, la gente. Por ello, con el deseo en 2015 de un tiempo para mantener la esperanza, la ilusión y conducir a nuestro país a un sendero de oportunidades para todos. Lo mejor es actuar como si se tratase de un comienzo y el final de una etapa que será una lección aprendida que nunca debemos olvidar. Con el favor de la providencia, sigamos el compromiso en 2015 para realizar todos nuestros sueños, deseos, y una Venezuela justa que sea ejemplo de democracia plena, permitiéndonos lograr la unidad necesaria en la diversidad.

@JFernandeznupa



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