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opinión

Jairo Cuba

Fitven

12 noviembre, 2014

Entre el 26 y 30 de noviembre se realizará en Barinas una nueva edición de la Feria Turística de Venezuela (FITVEN), otra excelente oportunidad que pierde el país de promover sus destinos en el mundo y probablemente el único ejercicio circense del calendario anual que maneja la Organización Mundial de Turismo (OMT).

opinan los foristas

La OMT es un organismo intergubernamental que realiza una labor de primer nivel brindando apoyo y soporte a sus países miembros y una de sus políticas bandera es promover un calendario internacional de ferias y eventos donde se realizan las grandes transacciones entre destinos.

Precisamente las ferias, los workshops, las vitrinas, las caravanas, entre muchas otras alternativas de exposición, son los espacios por excelencia para las negociaciones entre toda la cadena turística, incluyendo a los gobiernos.

Cada país tiene la facultad de organizar su feria anual como una oportunidad de ofrecer sus productos y generar grandes negociaciones que les permita incrementar su turismo receptivo, pero en Venezuela es todo lo contrario.

FITVEN no es una feria de turismo, sino un bazar que jamás cubre sus expectativas de inversión a pesar de que siempre al finalizar se ofrecen cifras infladas y negociaciones multimillonarias inexistentes.

Fitven no representa para Venezuela ningún beneficio turístico ni comercial. La ausencia de los principales mayoristas es notoria. Los que vienen lo hacen por invitación expresa y en su mayoría no tienen ni capacidad de compra ni interés en comprar nada. Si acaso, las pocas negociaciones son entre mayoristas y operadores locales.

A pesar de contar con el potencial divino de poseer productos naturales envidiables por cualquier destino, Venezuela no tiene en este momento nada que ofrecer con los actuales índices de inseguridad. Ni siquiera el hecho de tener la moneda devaluada representa un atractivo para el turista internacional porque sencillamente estamos aislados por la ausencia de vuelos.

Si es difícil viajar por emergencia, negocios o placer a cualquier ciudad de Venezuela, imagínense la odisea que hay que hacer para venir al país, a menos que se tenga vocación expresa por el turismo de aventura.

Esa es la gran realidad que no admite discusión ni politiquerías defensivas.

La “genial” idea de rotar la feria por varias regiones (Caracas, Puerto Ordaz, Porlamar, Mérida y ahora en Barinas), demuestra un absoluto desconocimiento del funcionamiento de las mismas. La Feria Fitur de España es en Madrid, la World Travel es en Londres, la FIT es en Buenos Aires, Anato es en Bogotá, en cambio FITVEN sin sede fija es un ejercicio de malabarismo organizativo como los circos con sus caravanas itinerantes, sin tomar en cuenta que la mayoría de nuestras ciudades del interior no disponen de plazas camas, vuelos, ni lugares idóneos para un evento de estas características.

Ni Cuba, Ecuador, Argentina, Nicaragua o Bolivia, militantes del socialismo del siglo 21, manejan el turismo de la manera como se hace en Venezuela. Para estas naciones esto es un negocio con impacto en el PIB.

FITVEN va a costar una millonada al país y no va a dejar nada, tan solo una pésima imagen.

Mejor en todo caso, es usar ese dinero en saldar la deuda con el sector aeronáutico, invertir en promoción internacional y en infraestructura, capacitar nuestros recursos humanos y ofrecer incentivos a los principales mercados internacionales, que gastarse una millonada en una mentira perfumada.

Es penoso reconocerlo pero durante su historia esta feria solo ha servido para masajear el ego del gobierno sin que jamás se haya justificado su inversión.

Así estamos, súper chéveres.

@jaircuba



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