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opinión

El problema de la desinformación en la crisis de Ucrania

14 noviembre, 2014

Esta semana pensaba desarrollar en la presente columna una reseña con motivo de la conmemoración del vigésimo quinto aniversario de la caída del Muro de Berlín, hecho indiscutiblemente importante en la historia reciente, y que a los de mi generación causó gran impacto, ya que jamás (hasta ese mismo 9 de Noviembre de 1989) imaginamos que sucedería; sin embargo, a mitad de semana me causó gran preocupación la interrogante que me planteó un alumno en clases, cuando con esa curiosidad académica que caracteriza a un estudiante universitario me preguntó: “profesor, ¿qué opina de la noticia aparecida hoy (12 de septiembre) sobre la incursión de tropas rusas en territorio ucraniano?”. Mi respuesta inmediata fue “¿viste si los medios que emiten dicha información presentaron pruebas al respecto?”, por supuesto, ni los medios europeos y norteamericanos, ni la propia acusadora OTAN presentan pruebas irrefutables al respecto porque NO EXISTEN.

opinan los foristas

El trasfondo de todo esto está en la intención del gobierno de Kiev de continuar violentando el Protocolo de Minsk, acordado el pasado 5 de Septiembre; la administración del señor Poroshenko ha demostrado que nunca fue su intención respetar los acuerdos que en la capital bielorusa se adelantaron como una posible salida a la crisis que se vive en Ucrania. El cese al fuego no se ha logrado, ya que el ejército ucraniano continúa bombardeando en zonas clave de la región de Donbás; Kiev se niega a reconocer el proceso electoral transparente y democrático que se celebró el pasado 2 de Noviembre, el cual tal y como reseñamos hace una semana estaba contemplado en el Protocolo de Minsk, violentando así los legítimos derechos políticos de los habitantes de Donetsk y Lugansk. Sin embargo resulta curioso (y a la vez contradictorio), que la OTAN esgrima este tipo de acusaciones, cuando hace poco menos de un mes, a mediados de Octubre, el Secretario de Estado John Kerry declaraba a los medios, luego de un encuentro en París con su homólogo ruso Sergey Lavrov, que los Estados Unidos confirmaba que Rusia había retirado sus tropas de la frontera con Ucrania.

Por su parte, el gobierno de Moscú ha sido enfático al rechazar las declaraciones del portavoz de la OTAN Philip Breedlove, cuando el pasado miércoles el vocero del Ministerio de Defensa de Rusia, el general Ígor Konashenkov señalara como infundadas las acusaciones del comandante de las fuerzas en Europa de la alianza atlántica. Moscú ha repetido incansablemente que no está involucrado en los trágicos sucesos que afectan al este de Ucrania, ya que por el contrario es uno de los principales interesados en que el vecino país supere su crisis política y económica; y precisamente en función de esto, el canciller Lavrov (tal y como lo reseñara en nota de prensa la Cancillería rusa) sostuvo este jueves una conversación telefónica con su contraparte estadounidense (John Kerry) donde le señalaba a este último la necesidad de un diálogo directo entre el gobierno ucraniano y las regiones de Donetsk y Lugansk, subrayando que el mismo resulta prioritario en el marco de las legítimas elecciones realizadas el 2 de Noviembre, así como también el hecho inadmisible del incumplimiento del alto al fuego alcanzado entre las partes el pasado mes de Septiembre en Minsk.

Por su parte, el gobierno de Kiev parece más interesado en promover la escalada del conflicto, creando cada vez mayores excusas para movilizar tropas hacia los territorios orientales. Mientras los líderes de la región de Donbás procuran participar en las rondas de negociaciones propuestas, con el objeto de superar la crisis y comenzar en el más corto plazo la reconstrucción y recuperación económica, los voceros del gobierno central ucraniano insisten en la tesis de la prolongación temporal de la problemática; por supuesto, un conflicto prolongado solamente beneficia a Petro Poroshenko, quien encuentra en el conflicto al principal culpable de la inoperatividad de su gobierno, la excusa perfecta para la imposibilidad de la aplicación de las tan necesarias reformas económicas en Ucrania, lo que a su vez se traduciría en la tramitación de más créditos y compromisos con Europa y los Estados Unidos, los cuales culminarán perdiéndose en actos de corrupción y a su vez incrementando el endeudamiento y la pobreza de toda su nación, así como también abrir una vía de justificaciones también para la lucha con los disidentes, las cada vez mayores restricciones a los medios de la comunicación y el aumento de las peligrosas tendencias nacionalistas de carácter neonazi.

No quiero cerrar estas reflexiones sin resaltar dos declaraciones claves en esta crisis, ambas pronunciadas por dos voceros sumamente calificados; en la primera, el ex Secretario de Estado estadounidense Henry Kissinger declaró durante el reciente Foro de Cooperación Asia-Pacífico celebrado en China, que Occidente se ha equivocado al sancionar a Rusia. Así mismo, en el marco de los actos celebrados en la capital alemana con motivo de la antes mencionada conmemoración del 25 aniversario de la caída del Muro de Berlín, el último premier soviético Mikhail Gorbachov señalaba en un simposio que los acontecimientos de los últimos meses son el reflejo del desmoronamiento de la confianza construida con trabajo y esfuerzo mutuo durante el fin de la Guerra Fría y sin la cual las relaciones internacionales en el mundo global resultan inconcebibles, y por esto Europa corre el peligro de perder su palabra en los asuntos internacionales y pasar a ser gradualmente irrelevante. Citando textualmente a Gorbachov, éste señaló que “En lugar de liderar el cambio en un mundo global, Europa se ha convertido en una arena de agitación política, de competición por esferas de influencia y de conflicto militar.

a consecuencia inevitable es el debilitamiento de Europa en un momento en el que otros centros de poder e influencia ganan en fuerza”, palabras que nos permiten retrotraer aquellos acuerdos alcanzados entre 1989 y 1990, que permitieron abrir paso a la reunificación de Alemania y la democratización de los países que conformaban el Pacto de Varsovia, pero que posterior y permanentemente han sido violados por la OTAN y sus políticas expansionistas en el oriente europeo. Finalmente el ex premier soviético Gorbachov llamó a dialogar también con el presidente ruso, Vladimir Putin, del cual afirmó que “…a pesar de sus duras críticas hacia Occidente y Estados Unidos, alberga en su discurso el deseo de encontrar una vía para rebajar las tensiones y construir una nueva base para la cooperación entre el Kremlin y Occidente…”.

Politólogo
@J__Benavides



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