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opinión

El burdel de Cumaná 63 y el socialismo del siglo 21 

30 noviembre, 2014

En agosto de 1963 fui a Cumaná a visitar a un familiar y a un amigo, conocí algunas personas y por supuesto también sitios de interés, entre los cuales destacaba un establecimiento grande que estaba a poca distancia de la ciudad, en dirección al Este, ya en la vía hacia San Antonio del Golfo. Se llamaba “El paralelo 38” y era un gigantesco expendio de licores con servicio de prostitución incluido. Cumaná entonces era una ciudad pequeña y modesta, seguramente era difícil instalar una casa de citas en esa tímida urbe, donde todos se conocían y nada pasaba desapercibido, lo que habría obligado a ubicar el pecaminoso negocio de alcohol y hetairas en las afueras, lejos de las miradas y cuestionamientos de la “sociedad”, que sabía de su existencia pero actuaba con permisividad en virtud de la distancia, una variante del “Ojos que no ven, corazón (normas y leyes) que no sienten”. 

opinan los foristas

En mi corta estadía me enteré de que ese local llevaba mucho tiempo funcionando y prácticamente monopolizaba el comercio carnal, con el añadido del consumo de licores, ambos muy productivos. Todo hombre que requiriese desahogarse sexualmente con un cuerpo femenino en alquiler temporal, era invariablemente enviado a ese pintoresco negocio, al cual muchos iban exclusivamente a beber y cordializar, sin hacer uso de las damiselas encargadas de dar placentera compañía en las habitaciones, a poca distancia del ruidoso Bar, centro del bullicio y las libaciones, con las habitaciones a pocos pasos, considerando quizás que algunos clientes no estaban en condiciones de llegar lejos.

El asunto medular es que para quienes fuesen visitantes en procura de ese encuentro furtivo y heterosexual, las señas básicas indicaban que debían dirigirse a las afueras de Cumaná, tomar la vía que lleva al Este, y a unos dos kilómetros sobre el asfalto encontrarían a la derecha, una brecha de tierra zigzagueante que a corta distancia desembocaba en la casa del placer que necesitaban, para calmar sus ansias de alcohol, de mujeres, o ambas. Pero esa falta de precisión en la dirección del prostíbulo, siguiendo una trocha marcada por cientos de vehículos que ya habían hecho el recorrido, sin referencias de avenidas, calles o números, magnificada por la obscuridad de las noches (cuando funcionan en su apogeo los lupanares), dificultaba a algunos novatos la faena de llegar al Paralelo 38 sin extraviarse, pero una vez lograda esa meta, era imposible que volvieran a perderse al repetir el trayecto, una vez familiarizados con los referentes básicos.

Esos que iban por primera vez al burdel, o los que habiendo tenido una primera experiencia con la intrincada ruta, iban un tanto desorientados a causa de los tragos previos, eran el Target de un grupo de osados y creativos homosexuales que alquilaron una casa vieja, que estaba frente a la primera curva del camino de tierra, a medio camino entre la carretera de asfalto y el famoso burdel, a las afueras de Cumaná. Las luces de los vehículos iluminaban esa casa, desde cuya puerta y ventana se asomaban unas “chicas” que agitaban sus brazos y les gritaban “aquí es, aquí es” a los ocupantes de cada vehículo, que cuando no eran veteranos (los que conocían los vericuetos del trayecto, o no estaban tan borrachos como para no distinguir a los travestidos que habían puesto ese señuelo para incautos), estacionaban en el espacio contiguo a la casa desde la cual los invitaban seductoramente, e ingresaban convencidos de que se trataba del renombrado local que buscaban, y que aquellos con apariencia, ropajes y ademanes femeninos, eran las mujeres con las cuales querían satisfacer sus apetencias. No hay registros de cuantos fueron inicialmente engañados, ni de la cantidad de ellos que al hacerse evidente que aquel lugar no era el paralelo 38 ni sus ocupantes eran mujeres, decidieron no obstante quedarse y “hacer de tripas corazón”. Tampoco es probable que muchos de los que cayeron en esa pintoresca trampa, hayan echado el cuento completo, una vez recuperada la sobriedad y la normalidad de la cual quisieron alejarse por unas horas.

Con el “Socialismo del siglo 21” ha ocurrido algo similar. Por diversas motivaciones, diferentes estadios de preparación ideológica, distintas rutas y experiencias personales, mucha gente que llevaba décadas abrazada a la Utopía Socialista, por una parte mantuvo una actitud evasiva respecto de los hechos concretos ocurridos en los espacios donde alcanzaron el poder grupos que se calificaban a sí mismos como Socialistas (o hasta Comunistas), que impusieron todo tipo de desviaciones y degradaciones a sus respectivos experimentos, hasta producir no sólo los más estruendosos fracasos, sino abominables crímenes, evidenciando que se distanciaron en la Praxis de lo que en Teoría constituye al Socialismo. Son los casos de los países regidos por la megalomanía personalista y genocida de líderes negativos como Mao Tse Dong, Stalin, Pol Pot, los Kim, Ceaucescu, Hönecker, Ghadaffi, Fidel, y todos aquellos que afirmaban estar construyendo el Socialismo, y en realidad deformaban y envilecían la Utopía, para generar insuficiencias económicas, restricciones culturales, arbitrariedades ideológicas, el absurdo del pensamiento y el partido únicos, y la guinda de la torta, el injustificado Culto al Líder, en torno a quien levantan una castrante religión que hace más vicioso ese círculo, absolutamente alejado de lo que debe ser el Socialismo en esencia.

Por otra parte, y más específicamente en Venezuela, a la irresponsable negación o aparente indiferencia respecto de los colapsos que habían sufrido todos esos experimentos fallidos, hechos en nombre del Socialismo que nunca practicaron (para ellos no hubo Gulags, hambrunas, purgas, Muro de Berlín ni Cortina de hierro), se suman un conjunto de equivocadas reflexiones y acciones, que los condujeron a encandilarse con la gesta presuntamente revolucionaria de la Sierra Maestra, despreciar todas las posibilidades que la naciente Democracia ofrecía, a quienes estuvieran dispuestos a colaborar en la descomunal tarea de superar la difícil situación en que la anterior dictadura militar, del 48 al 58, había dejado al país, y dedicarse a construir a la nueva Venezuela, en la que los anhelos de todos (izquierda, centro y derecha) fuesen considerados y, logrado el consenso, producir los resultados que hicieran sentir satisfecha a la mayoría, incluidas las inversiones en proyectos para erradicar la pobreza y hacer realidad lo de sembrar el petróleo.

Por impetuosos dejaron que el criminal del Caribe les calentara las orejas, y se fueron de bruces a las guerrillas urbanas y rurales, que tanto daño causaron, el mayor quizás sea que frenaron los avances de la naciente Democracia en aras de imponer un sistema que ha fracasado todas las veces que ha sido ensayado en el planeta, cuyos resultados primordiales han sido la Miseria, la Injusticia y el insólito Estancamiento (nada más comparemos las dos Alemanias, las dos Coreas, y el tráfico de balsas desde y hacia Cuba).

Esos que llevaban décadas promoviendo al Socialismo, en lugar de observar lo que funcionaba con innegable éxito social y económico en los países donde ha seguido prevaleciendo el más profundo Respeto por las ideas y las Iniciativas de los otros, independientemente de quienes ocupen los más altos cargos de gobierno (los países escandinavos, Inglaterra, Alemania, etc.), se aferraron a los dogmas de los años 60 del siglo 20, y apenas si le pusieron una circunstancial y muy hipócrita hoja de parra a su propuesta, llamándola “del siglo 21”, sin reconocer de forma abierta y valiente que todos los llamados Socialismos del siglo 20 fueron gradualmente envileciéndose, ya por seguir la línea estalinista, ya por seguir la maoísta, distintas tan sólo por la intensidad del dogmatismo con el que imponían el esquema de sometimiento de cada pueblo, similares en sus catastróficos resultados y el saldo de crímenes que dejaron tras de sí.

De manera que en 1998 y en la primera curva, les montaron una casa con el aviso de Socialismo del siglo 21, y sin pensarlo mucho allí se metieron, y ya van para 16 años de seguir los lineamientos de los travestis del falso socialismo, pero no tienen ni las agallas ni la capacidad ideológica para asumir que se equivocaron con Chávez y su pandilla de aventureros, que esto no es ni ha sido nunca Socialismo, y que en la medida en que más se entrometan los pro-cónsules castristas y profundicen su desvalijamiento de nuestras Instituciones, Economía y la Convivencia de la que disfrutamos por mucho tiempo, antes de que nos impusieran estos odios insensatos y esta polarización injustificada, se demuestra que lo que implementaron los agentes del castrismo en Venezuela es la versión más perjudicial del Socialismo real, del estalinismo interpretado por Fidel Castro, experto en represión, en propaganda, en inventar atentados y llenarse la bocota hablando de patria mientras el hambre, el desempleo, el desabastecimiento, la Inflación, la Inseguridad, atormentan cada día más al pueblo al que dicen adorar, y al que la hegemonía comunicacional presenta libre de problemas.

Extrapolando, al final muy pocos resultaron engañados por el mamotreto que pretendía hacerse pasar por el Paralelo 38, y de los que cayeron en el engaño la mayoría no volvió a pisar ese peine en la curva equivocada. En Venezuela -en cambio- los que montaron la casa del engaño, desvalijaron a la genuina, y contando con todos los recursos, obligan a muchos clientes a seguir yendo a su establecimiento, aun a sabiendas de que lo regentan travestis, pero todavía mantienen el control de los recursos, controlan la petrochequera, reparten las dádivas y los privilegios, asignan los contratos y las oportunidades de un buen Guiso, lo que mantiene alrededor del falso socialismo, a todos los que antes giraban en torno a quienes estaban encargados de los repartos en los gobiernos de AD y COPEI, más las nuevas camadas de oportunistas, a diversos niveles.

Con el petróleo, de cuya venta deriva el 96% de nuestros ingresos, a 69 dólares el barril, y bajando, debiendo importar petróleo liviano para mezclar con los extrapesados criollos y poder ofrecer un “blend” en el cual se interese el mercado internacional, ni raspando la olla van a poder mantener ese dañino esquema populista que les ganó el respaldo popular que tuvieron, con el cual lograban altas cantidades de votos, que les permitían cuadrar los resultados a favor del Oficialismo. Amor con hambre no dura, Populismo sin recursos para derrochar, tampoco dura. Se acabó la época de las vacas gordas (con el barril petrolero a más de $100), y las vacas flacas que sobrevivieron al desastre de estos barbarazos, sencillamente no alcanzan ni siquiera para la mitad de su propia tolda. No en balde en las recientes elecciones del PSUV hubo más candidatos que votantes.



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