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opinión

Pedro Benítez

Adicción al precio del petróleo 

30 noviembre, 2014

Hasta 1998 Venezuela tenía una especie de adicción por las exportaciones de petróleo. Por muchos años el país venía luchando contra esa dependencia. La política de sustitución de exportaciones inaugurada por el presidente Rómulo Betancourt de 1960 en adelante fue un intento serio por superarla. El auge petrolero de los años de setenta fue un retroceso. La apertura económica desde 1990 y luego la Agenda Venezuela de 1996 fueron nuevas tentativas por sobreponerse al problema. Y algo se logró, pues al final de la administración del presidente Rafael Caldera las exportaciones de hidrocarburos aportaban el 75% de los ingresos por divisas, el resto lo componían: aluminio, arroz, electricidad, cemento, telenovelas, gasolina y algunos rubros agroindustriales. 

opinan los foristas

Pero desde 2003 en adelante esa dependencia del petróleo se transformó en adicción por el precio del petróleo, mientras que el resto de los sectores productivos eran sistemáticamente devastados, agravando una peligrosa dependencia por las importaciones.

Hoy 96 de cada 100 dólares provienen del ingreso petrolero.

Además, la propia gallina de los huevos de oro, nuestra industria petrolera, fue en buena medida destruida: en 1998 PDVSA era la empresa estatal más rentable y mejor administrada del mundo, y la cuarta corporación petrolera del orbe, sólo por detrás de las gigantescas Exxon, Chevron y BP. Hoy la petrolera nacional no figura entre las primeras diez.

En los individuos ese tipo de dependencias se pueden superar voluntariamente, como resultado de una decisión personal para preservar la salud, o por medio de una compulsión externa, que suele ser sumamente dolorosa y hasta traumática.

Hasta ese punto ha llevado el irresponsable régimen chavista a la sociedad venezolana. Todo indica que los 30 dólares en la caída de los precios de los hidrocarburos en los últimos dos meses son consecuencia de un cambio estructural en el negocio petrolero mundial. Los actuales gobernantes venezolanos no prepararon al país y a nuestra principal industria para ese cambio.

Si todo eso es el inicio de un nuevo del ciclo petrolero mundial lo que nos espera es un cambio muy profundo de la economía y sociedad venezolanas. Lo que no se quiso hacer por las buenas se hará por las malas. El país tendrá que desarrollar actividades productivas distintas al petróleo porque sí. No hay otra opción. Ocurrirá así porque Venezuela no va desaparecer.

Quién no podrá sobrevivir será el régimen que nominalmente encabeza Nicolás Maduro. Cada vez necesitaba mayores dosis del precio, al no tenerlas hizo crisis, y ahora se la cortan. Desaparecerá, así como la Unión Soviética no sobrevivió a la caída de los precios del petróleo en los años 80.



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