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opinión

Vladimir, el ajedrecista

16 octubre, 2014

Desde que la jugada salió perfecta, me atrevo a pensar que por allá por Miraflores expresaron con regocijo: “¡Vladimir es el hombre!”.

opinan los foristas

En todos el tiempo que tengo conociéndolo (desde el gremio y luego cuando fuimos compañeros en El Universal) desconozco si Vladimir juega ajedrez. Pero lo creo muy probable por dos razones: primero por su estada en la ex Unión Soviética en los tiempos cuando Rusa era socialista, excesivamente autoritaria, imperialista y dominaba la célebre “Cortina de Hierro”, hasta que cayó por mal manejo de la economía.

El juego predilecto de la URSS era y sigue siéndolo el ajedrez y casi estoy seguro que nuestro amigo aprendió mucho de esa Rusia ajedrecista y autoritaria.

Pero, sobre todo – y acá la segunda razón – porque sabe jugar en el actual escenario político donde actúan los aprendices de Maquiavelo, empezando por aquellos que monitorean, y dirigen, a Venezuela desde la isla de Cuba, un puntito en la geografía latinoamericana pero hoy día convertida sin lugar a dudas en nación dominante de nuestro país.

Vladimir Villegas juega en ese tablero de la política nacional y sabe cómo hacerlo con mucho ingenio porque aplica una estrategia aprendida en sus tiempos de ejercicio profesional que sabe muy bien combinar con otras tácticas empleadas por quienes ejercen el poder, como creen muchos de sus críticos.

Todo periodista tiene por norte que los datos de un acontecimiento debe mostrarlos, divulgarlos ampliamente ante el público. Es una de las máximas del periodismo acá en Venezuela y en cualquier parte del mundo porque quien se niega a exponerlos, o lo hace parcialmente, juega evidentemente con una carta escondida.

Durante la entrevista a la presidenta del Consejo Nacional Electoral, Tibisay Lucena, (https://www.youtube.com/watch?v=zmXW8Y4BheE), en el 2013, la mujer sacó una especie de conejo de un sombrero cuando anunció que el organismo electoral tenía en su poder el Acta de Nacimiento del presidente Nicolás Maduro, en el denominado “Libro de Actas”, donde se indicaba la presentación en la Parroquia Candelaria del “niño nacido en una clínica de Caracas”.

Un breve acercamiento de la cámara al documento y Vladimir toma el papel para igualmente mostrarlo por unos segundos y hasta allí. Un comentario ¡y listo! Cerrado por completo uno de los capítulos más controversiales desde que Maduro llegó al poder.

Pudiera entenderse que dos tomas de acercamiento muy breves, de segundos bastaban para tratar el asunto, pero llama la atención el detalle que faltaba: Villegas no leyó el texto el Acta de Nacimiento en el cual se indican con total precisión los nombres de los padres de Maduro y ni siquiera pidió una copia del documento demostrativo (Lucena dixit) de que Maduro es ciento por ciento venezolano, “nacido en la pura capital, el eje de mi tierra, el Distrito Federal”, como la letra de la canción llanera.

A Vladimir le bastó la versión de la presidenta del CNE y el documento mostrado cual cometa fugaz para dar por terminado el asunto, cuando necesariamente el país pedía en aquel momento una aclaratoria amplia y suficiente acerca de la nacionalidad del Presidente, como lo pregonaba a viva voz el concejal, ex diputado y ex Embajador, Walter Márquez, entre otros.

Con ello, resultó evidente la gran ayuda de Vladimir para pasar la página de ese controversial asunto. Desde la perspectiva del juego- ciencia, fue una jugada maestra digna de un Capablanca, Lasker, Fisher o Kasparov. Crear una especie de verdad (yo afirmo y tú me avalas) para que el aparato propagandístico del Estado venezolano, al servicio del gobierno nacional, disparara la versión de Lucena en el programa televisivo de Villegas en pos de alcanzar un trending topic en las redes sociales y, al mismo tiempo, impulsar el programa de Vladimir, que recién comenzaba. Una especie de peón que lograr coronar y convertirse en Dama en la octava casilla.

Con ese notición en su programa, prácticamente Vladimir contribuyó a matar las justas peticiones de quienes clamaban saber en cuál lugar nació Maduro.

Esa entrada habilidosa de Vladimir en esa escena del tablero político venezolano se explica en términos del ajedrez porque se demuestra como defiende un alfil, pieza siempre dispuesta a inmolarse por el Rey, a defenderlo a cualquier costo, según la estrategia.

Pero los afiles también atacan, avanzan. Ahora viene una especie de segundo juego donde se prevé una estrategia que busca dar jaque mate a la oposición, en cuanto a las aspiraciones que tiene de que la Asamblea Nacional nombre un CNE equilibrado de acuerdo a las normas de la Constitución Nacional.

Sin embargo, vemos como comienza de nuevo la estrategia del oficialismo. Allí en el nuevo tablero electoral, comienza a jugar el alfil, a entrar en escena, esta vez en actitud de ataque. Vladimir es candidato a magistrado electoral y también aspirante a presidir el organismo.

@exequiades



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