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opinión

Juan Páez Ávila

Contra la represión policial

31 agosto, 2014

En los últimos meses el Presidente Maduro no sólo se ha dedicado a restringir los derechos constitucionales de la oposición, como la libertad de expresión censurando y comprando medios de comunicación independientes, persiguiendo, mediante la utilización de los tribunales obedientes al Poder Ejecutivo, hasta a quienes le apoyaron para ascender al poder, si tratan de disentir de algunas de sus decisiones unilaterales.

opinan los foristas

El abuso en el ejercicio del poder por parte de Nicolás Maduro ha venido rompiendo las reglas que caracterizan a un régimen democrático, como se operó en los regímenes del socialismo real y del nazismo alemán. En principio se respetaron ciertas libertades, pero cuando la legislación imperante no le permitía al gobernante tomar las medidas que a su juicio único e inconsulto, creía que debía ejecutar para “bien del pueblo”, se fue tornando cada vez más autoritario, hasta llegar a la tiranía. La resistencia nacional no contó con el respaldo internacional de inmediato y fue sometida a brutales padecimientos hasta la intervención de potencias democráticas como Estados Unidos e Inglaterra.

En una época como la actual, en la que las naciones democráticas han creado organizaciones multinacionales y han hecho aprobar una legislación respetuosa de los derechos humanos y de las instituciones y poderes públicos independientes, el camino hacia la tiranía se dificulta. Pero la represión judicial puede aumentar incluso contra algunas individualidades democráticas o sectores internos, disconformes con las promesas incumplidas y la represión también recae sobre ellos. Es lo que hemos presenciando a lo largo de casi 15 años de gobierno autocrático, y en particular en los primeros 6 meses del 2014 contra los estudiantes y la sociedad civil que los respaldaba en sus justas y legales protestas. El abuso de poder se extiende a toda disidencia. Frente a ese abuso, la oposición y la disidencia chavista podrían reencontrarse en las luchas de calle y en las futuras elecciones y propinarle una derrota definitiva al autoritarismo madurista.

Los voceros de la Alternativa Democrática tienen la oportunidad y la obligación de acercarse a los chavistas que no se sienten representados por Nicolás Maduro, para llamarlos a la Unidad Nacional, para contribuir seriamente a sacar el país de la profunda crisis que atraviesa, y evitar, en lo posible, un colapso total de las instituciones por la incapacidad y la corrupción de los jerarcas de madurismo.

El fracaso del régimen autocrático, centralista, que ha llevado a Nicolás Maduro a desconocer los liderazgos nacionales, regionales y locales, ordenando detener por tribunales controlados por el Ejecutivo, a candidatos vinculados con la sociedad, como Leopoldo López, Ceballos y Scarano Alcaldes de San Cristóbal y San Diego, y con conocimiento de sus problemas económicos y sociales de la gente de menores recursos, no sólo es un atropello a los dirigentes sociales, sino también un abuso de poder. De allí que los desafueros como gobernantes los extienden al seno del Partido de Gobierno, y pretenden gobernar contra la mayoría de la nación, para beneficio personal.

La Dirección Política de la MUD debe darle otra lección de dignidad y de cultura política a toda la población venezolana, persuadiendo a los disidentes del madurismo, acerca de la importancia de coincidir para hacer más contundente la derrota que ya tiene asegurada Maduro, según todas las encuestas independientes e incluso las oficialistas, aunque trate de profundizar la represión policial y judicial contra todo el que discrepe de sus planes para imponer una tiranía al estilo del comunismo cubano.



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