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opinión

Salvatore Giardullo Russo

Inseguridad en el campo

29 julio, 2014

Los diferentes gremios que agrupan las distintas asociaciones de productores agrícolas y ganaderos en el país, han alertado durante mucho tiempo, sin ser oídos, sobre el clima de inseguridad e impunidad que se vive en el campo venezolano.

opinan los foristas

Asaltos, secuestros, abigeato, robos de productos, desvalijamientos de maquinarias, sustracción de equipos eléctricos como transformadores y cables, violación de las cercas, invasiones, confiscaciones, presencia de irregulares, atentados contra la vida de quienes hacen vida en el medio rural.

Una mezcla de rabia e impotencia acompañan estos comentarios. Afirman que en esos pueblos se sabe quienes cometen estos actos, pero que las autoridades, por omisión o por complicidad, nada hacen para impedirlos o castigarlos.

La agricultura es una de las industrias básicas de Venezuela. De su estabilidad y progreso depende nuestra alimentación, además de la vida económica y social de muchas comunidades. Asumir la agronomía como una razón de estado y brindarles protección a las personas y bienes, así como respeto a la propiedad privada, es tan importante como asegurar la comida de la nación.

En tal sentido, el gobierno debe actuar en pro de garantizar el buen desarrollo de la actividad agropecuaria, resguardando los intereses de los hombres y mujeres del campo, auspiciando el desarrollo, incentivando la investigación, facilitando créditos y respaldando la colocación de las cosechas.

Además, hay que analizar y evaluar el impacto de una desenfrenada importación de alimentos, donde muchos se han perdido, por incompetencia y corrupción, causando escasez y precios exorbitantes de los pocos productos que hay en el mercado, afectando mucho más a la población de escasos recursos.

Lo que sucede en el sector animal como en el vegetal y cerealero, debe llamarnos a la reflexión y a la acción. El Estado, en cumplimiento de sus responsabilidades, debe asegurar la supervivencia y los bienes de los productores agropecuarios. Dejar de lado la diatriba política y poner delante los intereses del país.

El reto de Venezuela, ahora, es competir consigo misma. Aumentar la producción agrícola, la productividad, la eficiencia, con miras al mayor autoabastecimiento posible. Producir comida, además de una necesidad económica, es un imperativo social, porque alrededor de la producción de sorgo, arroz, maíz, girasol, leche o carne, viven ciudades y economías regionales.

La crisis de desabastecimiento que está atravesando el país y los acontecimientos que ocurren a nivel internacional, nos señalan el rumbo que hay que tomar para darle la importancia que merece el trabajo de los campesinos.

Garantizar la seguridad de nuestros productores agrícolas y ganaderos y a la vez, incentivar la producción de alimentos, es hoy en día el mayor imperativo, la mayor tarea de seguridad de cualquier nación que aspire a ser libre y segura.



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