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opinión

“El ser social determina la conciencia” (Carlos Marx)

22 julio, 2014

Parafraseando al viejo zorro que enredó casi dos siglos de historia mundial, podemos enunciar de otra manera: dime qué intereses defienden y te diré como piensan y actúan.

opinan los foristas

Perdonen lo árido pero este tema hay que abordarlo para entender muchos otros.

Ayer se despejó la última de las grandes incógnitas: la masa de militantes y simpatizantes del PSUV, partido clientelar del gobierno y de sustentación política del mismo, lo han abandonado, se han esfumado.

95% se abstuvo de participar en esas elecciones del 20 de julio para elegir los delegados al congreso de esa tolda, el primero en muchos años y con el factótum cohesionador ausente por “causas de fuerza mayor”.

Esto determina que ese partido es ya un cascarón vacío abandonado por su otrora fervientes huestes de fanatizados y solidarios interesados con sus banderas.

Se determina entonces, ni más ni menos, que todas las fracciones del PSUV están en desbandada y particularmente las de su dirigencia de ricachones y corruptos que pululan alrededor de Diosdado y de Maduro.

Es más que evidente que esto por si solo se constituye en un dato poderoso que la realidad nos brinda para entender que el régimen hizo aguas, aunque pocos poderes fácticos lo han percibido así, particularmente la alta oficialidad de las FFAA y los grandes grupos económicos.

Las grandes clientelas asociadas al gobierno, por múltiples nexos, como esa alta oficialidad de las FFAA, la burocracia corrupta del Estado y sus grandes empresas, ahora quebradas por la vorágine depredadora de los rojos rojitos (PDVSA; CVG, CORPOELEC, CANTV, Etc) están en plena diáspora hacia el escepticismo, mientras las bases del propio PSUV están entrando ya en la conducta beligerante de los sectores populares en lucha, desde los gremios, barriadas y hasta desde las barricadas más o menos violentas… estamos a un paso de que aparezcan, en grande, todas las formas de autodefensa, incluso armada, contra la represión salvaje de que son objeto las protestas de los jóvenes y en los sindicatos.

El “presidente obrero” va a tener que echar plomo del grueso, veremos si tiene con que, con quienes y sobre todo si se arriesga a ver desaparecer la escaza y menguante popularidad que le inflan las encuestadoras compradas en dólares.

Estamos en medio del coletazo de las consecuencias de la primera oleada insurreccional que terminó con una especie de “tablas” aparente porque el gobierno no logró aplastarla, pero que con la ayuda de la MUD y su candidato eterno si logró contenerla y traicionarla, usando el dialogo pestilente que terminó en generosas dádivas en dólares para sus más prominentes participantes según se comenta. Y dije aparente porque la “procesión va por dentro”: el efecto inmediato de la insurrección contenida y traicionada se manifiesta en una gran erosión del régimen, ahora cuantificable por ser perceptible la minoridad política y estadística en la que entró la peste gobernante y sus socios opositores que empezaron también a ser detestados.

La venganza del viejo Carlos Marx contra sus discípulos fariseos, que enterraron esa corriente histórica revolucionaria con el nefasto totalitarismo estalinista y toda clase de gobiernos opresivos, como el del chavismo venezolano, es aplicarle a quienes se dicen marxistas y por qué no a sus supuestos detractores, el principio más genuino de esa filosofía materialista: “El ser social determina la conciencia”

La consciencia de la legión de burócratas, vagos, hampones, criminales, lúmpenes enriquecidos, soberbios mandones, represores etc señala que su determinación consiente es la de tratar de quedarse en el poder aunque sea matando gente a granel para conservar esos privilegios.

Como ya se agotó el margen de maniobra del estatismo económico por el despilfarro que hizo el propio “gigante” de los gigantescos recursos de petrodólares y con esta rebatiña final de la piñata “madurista” a la que ahora echan mano, encabezada por la “Primera Combatiente”, el inefable Diosdado, la familia del difunto y el zar Rafael Ramírez, están apelando incluso a la ortodoxia de los keynesianos capitalistas, habiendo echado antes a los izquierdistos de Giordani, para mantener a flote algún margen de sobrevivencia por supuesto para seguir saqueando.

La misma determinación de conciencia para mantener “su ser social” de bases residuales del PSUV, antes clientelares y asistidas con abundante “mermelada” de las pequeñas corruptelas y asistencialismo “misionero” y hoy patéticamente abandonadas a su suerte, en medio de la feroz crisis de desabastecimiento y liquidación del poder de compra de los salarios ruinosos, les está llevando a refugiarse en el discurso nostálgico del comandante muerto traicionado por sus herederos “Esto no lo hubiera permitido mi comandante Chávez”…se dicen.

Esa ficción ideológica la asumen para no concluir que aquella locura del déspota engendró este desastre y que para ñapa le dejó el poder en herencia a su muchachote de mandados y al pequeño truhan mafioso, a quien tiró al pajón y “quedó como novia de pueblo vestida y alborotada”, despechado y malhumorado, (eso no se le quita, pasado año y medio) con los crespos hechos como delfín, por la truculenta exigencia cubana.

Ese pequeño velo ideológico de la lealtad al muerto va a esfumarse también bajo los efectos de los jugos gástricos del hambre creciente y el síndrome de los bolsillos rotos que no retuvieron la efímera prosperidad que generaban los subsidios populistas.

Queda claro entonces que “el ser social” de la alta dirigencia chavista determina la conciencia de saquear lo más que puedan en el menor tiempo posible, porque el fin está demasiado cerca. Mientras tanto “el ser social” de las bases chavistas sintiéndose abandonadas y traicionadas tenderán al escepticismo mientras puedan, antes de lanzarse ellas mismas, con violencia inusitada, a la yugular de sus ex-dirigentes convertidos en traidores y hambreadores.

Por su parte la MUD y Capriles, voceros absolutamente fieles de la comparsa necesaria a este régimen de oprobio, terminaron por fin expresándose cabalmente, embaucando y denunciando la insurrección, de febrero a Junio, con el diálogo miraflorino.

Asumieron así la repartición de roles como convenientes opositores, expresando su más profunda y genuina condición social, material, de mantenidos dolarizados del régimen y por lo tanto ideológicamente coherentes como egregios representantes políticos de la boliburguesía.

Es un hecho ahora muy visible al calor de las traiciones políticas, en medio de la agonía del régimen, que la clase política “opositora” constituye un sector asociado con esa clase empresarial espuria, hija de los guisos y corruptelas del capitalismo delincuencial del régimen chavista, por ser ellos mecenas de sus partidos y campañas electorales.

Los “empresarios de maletín”, como estamento social privilegiado, que se constituyó a lo largo de estos años en clan de perros de presa de este régimen, son la clase social “puente” entre los rojitos y el arcoíris de colores de opositores de conveniencia.

El día que el nuevo régimen obligue a rendir cuentas de todos los recursos manejados por gobierno y oposición, saqueados o “donados”, cerraremos esta caracterización pendiente. Porque queda todavía por precisar CUALES sectores de la boliburguesía apostaron a la MUD por instrucciones de sus mecenas del régimen desde los tiempos del primer diálogo de 2003.

El tiempo para establecer las verdades básicas de la historia será también perfecto, aunque ahora quede mucha tela que cortar…



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