opinión

Lusinchi, el patriota

28 mayo, 2014

Conocí a Jaime Lusinchi en el Patio de Honor de la Academia Militar el día de mi ascenso a general de brigada a comienzos de julio de 1984. Al imponerme las presillas de mi nuevo rango me dijo “felicitaciones general”. Yo apenas tuve tiempo de decirle “gracias señor presidente”. Dos días más tarde fui nombrado Director de mi Alma Mater. Luego del desfile del 5 de julio el presidente visitó la Academia allí hablé por algunos minutos con él. En diciembre fui designado representante de las FAN en la Comisión para la Reforma del Estado (COPRE), pero seguí dirigiendo la Academia. Durante la instalación de la COPRE tuve otro fugaz encuentro con el mandatario a quien luego no vi por más de un año. Mi relacion con el era superficial.

opinan los foristas


En julio de 1986 fui designado Jefe del Comando Unificado de las FAN (CUFAN), el antecesor del actual Comando Estratégico Operacional. Este es un comando encargado de desarrollar los planes de guerra y de emergencia interna y conducir las operaciones conjuntas. Actualmente ese cargo es ocupado por el general en Jefe Vladimir Padrino López. Tres meses antes de recibir el CUFAN había sido electo en Colombia el presidente Virgilio Barco. Luego de asumir el poder ese gobernante había hecho declaraciones agresivas en torno al diferendo limítrofe entre Venezuela y Colombia. Las conversaciones sobre este tema se habían prolongado por muchos años sin llegar a un acuerdo.

Al recibir el CUFAN, consideré prudente revisar la hipótesis de conflicto con Colombia y actualizar el plan de guerra con ese país. En agosto de 1986 emprendí con mi equipo esa revisión concluyendo que era necesario hacerle ajustes. En febrero de 1987 terminamos la tarea y se propuso al Ministerio de la Defensa hacer un juego de guerra conjunto con la participación de los jefes de operaciones de todos los componentes. Hecho esto recomendé realizar una “Maniobra Libertador” a nivel nacional, para evaluar sobre el terreno el plan de guerra con Colombia. La última maniobra de este tipo se había realizado más de una década antes. Luego de revisar mi solicitud el Estado Mayor Conjunto informó que el Ministerio de la Defensa no tenía recursos para costear ese ejercicio. Ante esta situación solicité permiso para hablar con el presidente.

Al recibirme Lusinchi me manifestó que también estaba preocupado por la actitud del mandatario colombiano, pero que debido a la caída del precio del petróleo los recursos financieros escaseaban. Ante esto opiné que la seguridad de la patria no tenía precio y que era prioritaria. Ante esa respuesta sonrió bonachonamente al preguntarme: “Cuánto cuesta esa maniobra?”. Yo estaba preparado y le di la cifra que habíamos estimado. De inmediato replicó: Cuente con esos fondos y póngale fecha a la Maniobra Libertador!. En mayo de 1987 se hizo ese ejercicio con la participación de casi cien mil efectivos militares. El presidente Lusinchi actuó como Comandante en Jefe y se interesó mucho en sus funciones. El Comandante del Teatro de Operaciones fue el general de división Simón Tagliaferro De Lima y yo fui su Jefe de su Estado Mayor. La operación fue exitosa y en base a esa experiencia se hicieron ajustes al plan.

En julio de 1987 ascendí a general de división y fui nombrado Comandante de La División de Selva. El 9 de agosto la corbeta Caldas penetró sin autorización en el Lago de Maracaibo violando abiertamente la soberanía nacional. Esa acción fue parte de una estrategia desarrollada por el canciller colombiano Julio Londoño para forzar la resolución del diferendo.

Ante esta agresión Lusinchi actuó como un verdadero patriota ordenando sin vacilar la movilización de las FAN. De inmediato se puso en práctica el plan de guerra que se había probado tres meses antes. Como Comandante del Teatro de Operaciones fue nombrado el general José María Troconis Peraza. El despliegue de las FAN fue rápido e impecable sorprendiendo al gobernante colombiano quien se vio obligado a hacer otro tanto. Para entonces teníamos la iniciativa y nunca la perdimos. EL 17 de agosto la crisis llegó a su punto de ebullición. En ese momento las corbetas colombianas Caldas e Independiente y el submarino Tayrona que se encontraban en el área de operaciones fueron sobrevolados con pasajes rasantes por nuestros F16 de la Fuerza Aérea y estaban en la mira de los de nuestros submarinos en la zona. En ese momento Lusinchi exigió por última vez a Colombia retirar sus unidades navales de nuestras aguas. De no hacerlo ordenaría iniciar el ataque contra los incursores. Ante este ultimátum Barco se dio cuenta que había cometido un grave error desestimando nuestro grado de apresto operacional y ordenó la retirada.

La gallarda y patriótica actitud de Lusinchi fue el punto cumbre de su presidencia. Jaime ha podido tener muchos defectos, pero su amor a Venezuela se puso de manifiesto en esa oportunidad. Su pundonor y valentía se evidenciaron en esa crisis dejando en alto el gentilicio venezolano. Lusinchi estuvo dispuesto a luchar por la patria. Este gesto viril marca una gran diferencia con los dos últimos gobernantes que han estado listos para entregar nuestra soberanía a los Castro en aras de una ideología ruinosa, fracasada y antidemocrática. La presencia de cubanos en nuestras FAN y en los puntos neurálgicos de control del país y peor aún la escogencia de un individuo que no se digna a presentar su partida de nacimiento para verificar su nacionalidad enerva la fibra patriótica de los venezolanos. No podemos permitir que sin lucha el castro comunismo mancille la sagrada integridad nacional. Que descanse en paz el auténtico patriota Jaime Lusinchi! Su actitud en la crisis del Caldas echa por tierra sus defectos y fallas como ser humano.



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