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opinión

Simone Augello

Diálogo vs. cercenamiento de derechos

30 abril, 2014

Mientras existe una mesa alrededor de la cual se sientan los voceros de la Mesa de la Unidad Democrática y los representantes del Gobierno, éste a través de sus organismos centralizados hacen y deshacen a su antojo.

opinan los foristas

Cuando los voceros de la oposición hacen esfuerzos para la aprobación de la Ley de Amnistía, la cual de plano fue rechazada por el Gobierno, desde el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) le dan un zarpazo a la democracia aseverando que los derechos a la protesta no son absolutos.

Cuando escuché esa aseveración de los magistrado se me vino a la mente a un Hugo Chávez, en la cúspide de su poder y salud, diciendo “la propiedad privada no es sagrada” con lo cual desató los demonios de las expropiaciones que dieron al traste con la economía nacional.

Pensar en un diálogo pudiera ser lo lógico, no obstante ver como una de las partes agrede a la otra, incita a la violencia e institucionaliza la represión, es un claro mensaje que es un diálogo entablado con un sordo o con alguien que se la está dando de sordo.

Al mismo tiempo que se pretende crear un clima de entendimiento en el país, en las cumbres de Miraflores se ordena la destitución de dos alcaldes electos mayoritariamente por sus ciudadanos, se despoja a María Corina Machado de su investidura de diputada y se mantiene una actitud de agresión policial y militar en contra de los manifestantes universitarios.

Entonces es necesario preguntarse ¿podemos dialogar, mientras tú me insultas, mientras tú mandan a allanar casas, mientras tú das instrucciones de apresar a ciudadanos? Me parece que no es posible de esa forma Nicolás.

La conversación política no está dando frutos, no está funcionando, estamos delante de un país carcomido constantemente por la égida de la violencia hecha gobierno y del sectarismo convertido en ley e incluso, aún más, transformado en dogma político.

En la medida que esto ocurre en el país la juventud sigue en la calle, los trabajadores siguen reclamando por un aumento del salario mínimo que sea realmente un incremento, los empresarios siguen luchando, haciendo milagros por el tema cambiario y por la locura de la Ley de Precios Justos que es imposible de cumplir con la realidad económica que auspicia el régimen.

Los cercenamientos de los derechos de los venezolanos cada día son más latentes y notorios, aquí es bueno recordar aquel famoso poema de un sobreviviente de la Segunda Guerra Mundial:

«Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas, guardé silencio, porque yo no era comunista, Cuando encarcelaron a los socialdemócratas, guardé silencio, porque yo no era socialdemócrata Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas, no protesté, porque yo no era sindicalista, Cuando vinieron por los judíos, no pronuncié palabra, porque yo no era judío, Cuando finalmente vinieron a por mí, no había nadie más que pudiera protestar»

¿Callaremos, dialogaremos, cuando siguen persiguiendo y buscando a más y más venezolanos?



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