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opinión

Reflexiones sobre el libro de Eugene Sharp, De la dictadura a la democracia

2 marzo, 2014

Quienes lideren la resistencia tienen que formular un plan de acción global que ayude a la gente que padece, debilitar la dictadura para después derribarla y establecer una verdadera democracia que dure mucho tiempo y se establezca así, definitivamente, como sistema de vida. Para realizar tal plan se deben concebir cálculos muy precisos de la situación del país, así como asegurar opciones para llevar a cabo acciones eficaces. De esa manera será posible llevar a cabo la gran estrategia y las campañas para hacer realidad el logro de la libertad.

opinan los foristas

 

Hay algunos factores que son muy importantes para la gran estrategia y las estrategias de campaña: toda planificación estratégica de resistencia exige comprender a fondo la dinámica del conflicto y atender diversos factores como los de gobierno, los militares, los históricos y los económicos y culturales.

Será fundamental definir el propósito verdadero de la lucha. En efecto, no basta con derribar la dictadura: de lo que se trata es de establecer, o restablecer, una sociedad verdaderamente libre, que se caracterice por poseer un sistema democrático de gobierno.

Destaca Sharp que, en particular, las estrategias tienen que responder a interrogantes como éstas:

• ¿Cuáles son los principales obstáculos para lograr la libertad? • ¿Qué factores facilitarían el alcanzarla? • ¿Cuáles son los puntos fuertes de la dictadura? • ¿Cuáles son las diversas debilidades de la dictadura?  • ¿Hasta qué punto son vulnerables las fuentes de poder de la dictadura?• ¿Cuáles son los puntos fuertes de las fuerzas democráticas y de la población en general?• ¿Cuáles son los puntos débiles de las fuerzas democráticas y de la población en general, y cómo pueden corregirse? • ¿Cuál es la posición de terceras personas no inmediatamente involucradas en el conflicto que están ayudando, o podrían ayudar, bien a la dictadura, bien al movimiento democrático y cómo podrían hacerlo?

Para la gran estrategia, los estrategas deben escoger el medio de lucha idóneo para utilizarlo en el conflicto venidero. Deben evaluar tanto las ventajas como las limitaciones técnicas alternativas para la lucha. Además, deben preguntarse, como lo indica Sharp:

“ * ¿Estará el tipo de lucha que se escoja dentro del marco de las capacidades de los demócratas? * ¿Utilizará la técnica escogida las fuerzas de la población dominada? * ¿Enfoca la técnica escogida las debilidades de la dictadura o busca golpearla donde está más fuerte? * ¿Los medios que se usen ayudarán a los demócratas a cobrar más confianza en sí mismos, o dependerán de terceras personas o de proveedores externos? * ¿Qué historial tienen los medios escogidos de haber servido para el derrocamiento de otras dictaduras? * ¿Producirán un aumento, o una disminución en la cantidad de víctimas y otras pérdidas que podrían ocurrir en el conflicto venidero? * Asumiendo que se vaya a tener éxito en cuanto al derrocamiento de la dictadura, ¿qué efecto tendrían los medios escogidos en el tipo de gobierno que emerja después de la lucha? ”
“Los estrategas tendrán que analizar la dinámica de sus conflictos particulares, y determinar si el desafío político responde afirmativamente a las interrogantes anteriores.”

Planificando para la democracia

El autor prosigue recordando que “el objetivo de la gran estrategia contra la dictadura no es simplemente la caída de los dictadores sino establecer un sistema democrático y hacer imposible el surgimiento de una nueva dictadura.” Con esto en mente, señala que para el alcance de tales objetivos, los medios de lucha necesarios deben escogerse de manera que permitan cambiar “la distribución del poder efectivo de la sociedad.” ¿Qué significa esto? Pues que en la sociedad y sometida por la dictadura, con un gobierno sumamente fuerte, tanto las personas como las instituciones resultan ser sumamente débiles. En efecto, el dictador tirano se apodera de todas las instituciones y amenaza a todas las personas, aún aquellas que forman parte de su propio grupo político de apoyo. De no corregirse radicalmente ese tipo de relación, se corre el riesgo de sustituir una dictadura por otra, con el agravante de que ésta última puede ser aun peor. “El desafío político contribuye a una más equitativa distribución del poder efectivo, mediante la movilización de la sociedad contra la dictadura, tal como fue discutido en el Capítulo V.”

Formulando una gran estrategia

Después de estudiar la situación, incluida la selección de medios y el papel de la ayuda del exterior, los planificadores tienen que esbozar la mejor manera que encuentren para desarrollar el conflicto. Este plan va a extenderse desde un presente hasta que se instaure el sistema democrático en inmediato el futuro.

Como siempre, los planificadores se harán varias preguntas de una manera más específica que antes; en efecto, plantearán considerandos para diseñar la gran estrategia a fin de luchar mediante el desafío político: serán preguntas como estas:

¿Cuál es la mejor manera de empezar una lucha a largo plazo? ¿Cómo podría la población oprimida acumular suficientes fuerzas y confianza en sí misma para desafiar la dictadura, aunque inicialmente sea de manera limitada? ¿Cómo puede aumentarse con el tiempo y la experiencia la capacidad de la población de aplicar la no cooperación y el desafío político? ¿Cuáles deberán ser los objetivos a alcanzar en una serie de campañas limitadas, dirigidas a recuperar el control democrático de la sociedad y a limitar el de la dictadura?¿Quedan aún instituciones independientes que hayan sobrevivido la dictadura y que pueden usarse en la lucha por establecer la libertad? ¿Qué instituciones de la sociedad pueden ser rescatadas del control de los dictadores, o cuáles instituciones han de ser creadas de nuevo por los demócratas para satisfacer las necesidades de éstos y para establecer esferas de ejercicio democrático aún cuando la dictadura continúe?¿Cómo puede desarrollarse la fuerza organizacional en la resistencia? ¿Cómo se puede adiestrar a los participantes? ¿Qué recursos (financieros, materiales, etc.) se requerirán a lo largo de la lucha? ¿Qué tipo de simbolismo será el más efectivo para movilizar a la población? ¿Por medio de qué tipo de acción y en qué etapas se verán progresivamente debilitados o eliminados los recursos del poder de los dictadores? ¿Cómo puede la población que resiste persistir en el desafío y a la vez mantener la necesaria disciplina no violenta? ¿Cómo podrá la población satisfacer sus necesidades básicas durante el curso de la lucha? ¿Cómo se podrá mantener el orden social en medio del conflicto? ¿Qué hará la resistencia democrática, a medida que se aproxime la victoria, para seguir construyendo las bases de la sociedad de la post-dictadura y lograr que la transición sea lo menos brusca posible?

Es necesario tener presente que no hay cursos prescritos; que cada lucha por derribar un régimen de fuerza y establecer un sistema democrático es diferente y, por tanto, que no resulta posible crear un modelo de estrategia para la liberación contra las dictaduras. En efecto, cada lucha tiene su propio modelo. Precisamente, analizar cuál y cómo, corresponderá a los planificadores de cada caso. Por otra parte, es cierto que: “Cuando la gran estrategia para la lucha ha sido cuidadosamente planificada hay razones de peso para darla a conocer ampliamente. Las grandes cantidades de gente que hace falta que participen estarán más dispuestas y aptas para actuar si entienden la concepción general así como las instrucciones específicas. Es posible que el saber esto tenga un efecto muy positivo en la moral y en su voluntad de participar y actuar apropiadamente”

En este punto, Gene Sharp, apoyado en su experiencia, introduce esta sorprendente sugestión: “En todos los casos los lineamientos generales de la gran estrategia se darán a conocer a los dictadores y esto, potencialmente, puede llevar a aquéllos a ser menos brutales en su represión, a sabiendas de que, políticamente, puede salirles el tiro por la culata. El haber sido alertados sobre las características especiales de la gran estrategia podría también contribuir a causar disensiones o descontento entre los partidarios del dictador.”

Una vez que se ha adoptado el plan estratégico global para derribar la dictadura y establecer la democracia, los sectores democráticos deben conocerlo y aplicarlo. Empero: Cuando haya abundante evidencia de que la gran estrategia escogida fue mal concebida, o cuando las circunstancias de la lucha hayan cambiado fundamentalmente, es posible que los planificadores tengan que alterar la gran estrategia. Aún entonces, deberá hacerse solamente después de que el cálculo fundamental se haya hecho de nuevo, y se haya desarrollado y adoptado una estrategia nueva más adecuada.

Continuaremos…



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