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opinión

Nancy Colina

Los milagros del Año Nuevo

31 diciembre, 2013

El compromiso que le exigimos al recién nacido año, que al finalizar el anterior recibe millones y millones de deseos, es muy grande. Queremos que todo lo que venimos arrastrando se nos resuelva en sólo 12 meses y para ello hacemos todo un ritual. Cinco minutos antes empezamos con la lista de los tres primeros deseos. Algunos más atrevidos piden hasta diez.

opinan los foristas

Dentro de toda esta gama de peticiones siempre esta lo que más queremos que pase. Para algunos es algo nuevo. Por ejemplo, una adolescente que se enamora por primera vez, espera ser correspondida y eso es lo que pide con fervor, otros pedimos por la salud de todos nuestros seres queridos, otros nos guindamos con exigencias como nuevo año ayúdame a conseguir un trabajo en esta sociedad donde hay que ir con una carta de recomendación en la mano y yo no la tengo.

Durante los primeros cinco minutos el año nuevo es un Dios absoluto. En estos cinco minutos, mientras nos damos el abrazo, o un poco antes o después, recibe aquella lluvia de solicitudes que de una vez apabullan al pobre año. Quizás por eso casi nunca se cumplan los deseos, porque es un estrés para este recién nacido tener que soportar desde que me quiera a quien quiero hasta que se caiga este gobierno que me tiene preso al hijo, que me quita la libertad, la esperanza y me deja la nevera vacía.

Es la esperanza que todos tenemos. Aspiramos que el año nos depare felicidad. Año nuevo darme toda la felicidad posible. Imaginen lo que esto implica. ¿Felicidad? Donde empieza y donde termina esa palabra. Después de las doce, unos siguen la rumba con más entusiasmo otros se van a dormir, porque la esperanza queda en algún lugar del cerebro. Este año algo bueno va a pasar. En efecto, alguna de tantas solicitudes debe llegar, por eso es mejor pedir bastante.

Quizás a algunos se les olvida pedir sus deseos correspondientes porque se lanzan de un lado a otro para reunirse a última hora con sus seres queridos. ¿Queridos? Esta el famoso caso de la famosa canción que sólo se escucha en ese momento crucial cuando un año termina y otro empieza. Que venezolano no ha escuchado en ese momento, FALTAN CINCO PA LAS DOCE. El tipo de la canción sale de su tremenda rumba a buscar a su viejita que me imagino debe vivir al lado para que le de tiempo de llegar. Me imagino que a estas alturas debe estar ya dormida de tanto esperar. La canción no dice si el buen hijo pega la carrera otra vez a seguir la rumba con sus amigos.

De tanto pedir y pedir, hay quienes no olvidamos al año viejo porque no todo es nuevo. Entonces viene la otra famosa canción de YO NO OLVIDO AL AÑO VIEJO. Nosotros, los venezolanos¿Como lo vamos a olvidar?. Ha sido un año que nos ha estropeado nos ha lanzado para todos lados. Muere un caudillo, se instala otro, en un mentiroso mientras tanto, hay elecciones donde la trampa invade toda imaginación posible y el caudillo agarra el poder se puede decir que a la fuerza, hay otras elecciones, inflación y escasez sin antecedentes.

A NOSOTROS EL AÑO VIEJO NO NOS DEJO UNA CABRA, NOS DEJO UN BURRO Y MUCHOS, PERO MUCHOS BURRITOS. Todos nos dan patadas, nos brincan encima, nos apabullan, nos dejan sin aliento, nos caen con todo su peso sobre nuestras vidas.

Ese es el legado que nos dejo el año viejo. ¿Que esperamos para el que viene??¿La cabra?, Bueno puede ser que la cabra sea la mocha de Josefita Camacho, canción que las nuevas generaciones no tienen ni idea que alguna vez sonaba en las emisoras de radio.

FELIZ AÑO A TODOS.



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