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Javier I. Mayorca: Detrás de la brecha en las cifras de homicidio está la manipulación de cifras

30 diciembre, 2013

RodriguezTorres_27dicND / 30 dic 2013.- El periodista Javier Ignacio Mayorca (@javiermayorca) explicó este domingo en su blog la razón detrás de la brecha que existe entre las cifras oficiales de homicidios y las dadas por el Observatorio Venezolano de la Violencia, dirigido por el sociólogo Roberto Briceño León.
opinan los foristas
Se trata, para decirlo rápido, de cifras manipuladas.

“El principal termómetro de la violencia criminal son los homicidios. Son delitos conocidos generalmente de oficio, difíciles de ocultar desde el punto de vista estadístico. O por lo menos eso creíamos”.

Lea a continuación un extracto de la entrada del blog:

El 27 de diciembre, el ministro de Relaciones Interiores, Justicia y Paz, mayor general Miguel Rodríguez Torres afirmó en una rueda de prensa que la tasa de homicidios en Venezuela para 2013 terminará en 37 casos por cada 100.000 habitantes. Con esto pretendía desmentir la proyección divulgada el día anterior por el representante del Observatorio Venezolano de la Violencia, sociólogo Roberto Briceño León, quien calculó que 2013 finalizará con una tasa de homicidios de 79 casos por cada 100.000 personas, equivalentes a 24.763 muertes violentas.

La brecha entre las cifras del Ejecutivo y las de la ONG especializada en investigación de la violencia en el país nunca había sido tan amplia. ¡Más del doble! Pareciera que con cada año que pasa el interés de uno es disminuir a como dé lugar la magnitud del problema de la criminalidad, mientras que el otro parece intentar decirnos todo lo contrario. En México ocurre algo similar. Pero allá las ONGs nutren sus evaluaciones con data oficial, aportada a través de mecanismos institucionales de acceso a la información. Y no son atacadas y cuestionadas como sucede en Venezuela.

En el país y en el exterior la gente siempre pregunta sobre las razones de tanta diferencia entre las estadísticas oficiales de criminalidad y lo que señalan los estudios independientes. Intervienen numerosos factores. Veamos.

El principal termómetro de la violencia criminal son los homicidios. Son delitos conocidos generalmente de oficio, difíciles de ocultar desde el punto de vista estadístico. O por lo menos eso creíamos.

La manipulación con respecto a las cifras de homicidios comenzó hace una década, cuando el Ejecutivo dejó de suministrar las estadísticas oficiales a las organizaciones como el Centro para la Paz de la UCV, Provea y otras, que tradicionalmente evaluaban este problema. Pero eso no fue suficiente. Los números se filtraban extraoficialmente debido a la existencia de largos nexos institucionales.

Entonces, el Ejecutivo cambió el criterio para dictaminar qué es homicidio y cómo se cuenta. Por ejemplo, anteriormente, las muertes durante enfrentamientos entre policías y delincuentes entraban en la estadística de homicidios, pues de hecho lo son, sólo que el funcionario actuante es eximido de responsabilidad por actuar en legítima defensa, ya sea de sí mismo o de terceros. Ahora, estos casos son desagregados, aunque han ido en aumento. Según el OVV, en 2013 se incrementaron por lo menos 20% debido a la aplicación del plan Patria Segura.
Pero esto no bastaba. Luego, durante la gestión del capitán de navío retirado Ramón Rodríguez Chacín en el MRI nos enteramos de que la estadística oficial de homicidios solo toma en cuenta el número de expedientes, no el número de víctimas. Y cada vez hay más víctimas por caso, debido al uso de armas de fuego con alto poder.

Entonces, si tomamos en cuenta todos estos elementos, cualquier persona con un poco de sentido crítico levantaría la ceja cuando el titular de Relaciones Interiores asegura que disminuyó el número de homicidios en el país. Pero hay más. Cada vez es más frecuente encontrar casos que quedan catalogados como “averiguación-muerte”, debido a que la Medicatura Forense no ha podido dictaminar si hubo o no un homicidio. Esto simplemente ocurre por la enorme carga de trabajo que tienen en ese despacho, en condiciones cada vez más precarias.

Aún así, es probable que muchas personas deseen creer a pies juntillas a los voceros gubernamentales. Entonces, uno debe preguntarse si tomaron en cuenta las cifras de homicidios en instalaciones penitenciarias. Esto tampoco lo hacen. De manera que con un solo plumazo le bajan aproximadamente 500 cadáveres al cálculo oficial.

La incertidumbre y desconfianza generadas por este intenso y prolongado maquillaje hizo que uno de los criminólogos cercanos al Ejecutivo, Reynaldo Hidalgo, admitiera durante una intervención pública en 2011 que en el país los homicidios tienen “cifra negra”. Algo insólito, si se toma en cuenta que esta apreciación vino del Secretario Técnico de la Gran Misión A Toda Vida Venezuela.

Siga leyendo sobre el caso de otros delitos aquí: http://www.crimenessincastigo.blogspot.com/



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