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opinión

Maureen Gubbins Vásquez

¿Conoces al Padre Vicente?

11 diciembre, 2013

Corría el año 1990 y tenía problemas en mi matrimonio. Una compañera de oficina me invitó a una “Misa Carismática” en la Iglesia de la California Norte. Estaba bastante deprimida y acepté acompañarla. Ese miércoles a las seis de la tarde la Iglesia estaba llena de gente, así que nos quedamos paradas en la entrada. Alrededor de mi cantaban con los ojos cerrados, alzando los brazos al cielo, con una devoción y concentración que jamás había visto. La misa duró unas dos horas y me sentía exhausta. Yo no estaba para “fanatismos” religiosos.

opinan los foristas

Un año después, seguía con problemas y un amigo que asistía a esas misas me las recomendó. Me sorprendió que un hombre fuera a misas tan largas, con tanto canto, alegría, baile, movimiento de brazos… Fui y sentí en mi corazón algo completamente distinto. Tal es así, que lloré gran parte de esas dos horas. Nuevamente me sentía agotada, esta vez, por el cúmulo de sentimientos tan íntimos que afloraron para mi sorpresa.

Intrigada, asistí a un Retiro Básico y me encantó. No me confesaba desde que tenía doce años y el Padre Vicente convenció a todos de que debíamos hacerlo. Me confesé por escrito. No me atrevía a contarle mis pecados a nadie. Luego de leer mi lista, me hizo imposición de manos y me absolvió. Otra vez comencé a llorar inconsolablemente. Desde ese día, se convirtió en mi guía espiritual.

Llevé a mi marido, a mi hijita y a cuanta amistad conocía en problemas. Hice todos los retiros de la época: Sanación, Contemplación, Dones del Espíritu… Sentía que mi vida cambiaba. Tenía más seguridad en mi misma, simplemente al actuar de acuerdo a los principios cristianos que me habían enseñado.

Cuando en agosto del año 2003 mi marido enfermó de cáncer al pulmón, el Padre Vicente le hizo imposición de manos y lo invitó a asistir a una de sus misas. A los seis meses, luego del tratamiento médico respectivo y mucha fe en que Dios hace milagros, el tumor desapareció. Vivió sano durante cinco años en los cuales su vida cambió. Cuando el cáncer volvió en el año 2009 agravado con una metástasis ósea, los médicos le dieron tres meses de vida. Asistiendo a misas y retiros de sanación, sobrevivió un año. Dios se lo llevó en paz.

El Padre Vicente es mucho más que un simple sacerdote. Decidió seguir la orientación de la Renovación Carismática Católica, como un medio para rescatar “ovejas perdidas”. Es un ser humano excepcional, con cuarenta años en el ejercicio del sacerdocio. Cuando pregunto: ¿Conoces al Padre Vicente? La mayoría asiente con respeto y cariño.

El Padre continúa con las misas en las Iglesias de la California y La Trinidad. Una vez al mes hace un retiro en el Divino Niño de La Rinconada y ha fundado el Ancianato y Comedores Populares Padre Pío, la Casa Hogar para Varones, la Casa Hogar para Niñas, Niños con Sida… También dirige la Fundación el Buen Samaritano y tiene un programa de radio. Atiende a quien le pida orientación ya sea en la iglesia, casa, hospital, clínica o funeraria. Tiene el don de sanación y una humildad y bondad indescriptibles. Trata a todos como un verdadero padre, con amor y misericordia.

En Venezuela existen muchos héroes anónimos de los cuales nadie se ocupa. Sin embargo, hacen un gran bien a la sociedad. Parece interesar más lo material, lo aparente, lo que los demás ven.

Si no trabajamos nuestro espíritu para fortalecer los valores ¿qué clase de sociedad estamos formando? Seres de luz como el Padre Vicente Mancini, son nuestra salvación.

@maureengubbins



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