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Naudy Suárez: El Pacto de Punto Fijo fracasó porque no tuvo reemplazo

30 octubre, 2013

naudy_suarez_cortesia_ventevenezuela_oct2013Enrique Meléndez / especial Noticiero Digital / 30 oct 2013 / imagen cortesía ventevenezuela.- El historiador Naudy Suárez considera que el fracaso del Pacto de Punto Fijo no se debió tanto a uno de sus elementos – El Programa Mínimo Conjunto firmado por los tres candidatos presidenciales para las elecciones de diciembre de 1958 y que rigió la filosofía de gobierno durante los siguientes veinticinco años – sino porque al agotarse en el tiempo, no tuvo un programa de reemplazo.
opinan los foristas

El doctor Suárez forma parte del directorio de la Fundación Rómulo Betancourt, y viene realizando, en una labor de hermenéutica como diría un filósofo, una investigación sobre la vida del ex presidente, y, en ese sentido, ha venido publicando una serie de estudios cortos, así como pronunciando algunas conferencias, y que lo van a conducir a una obra mayor que, según sus palabras, viene armando; que la constituye una biografía de Betancourt, y la que realiza, conjuntamente, con una biografía de Rafael Caldera.

Como quiera que este jueves 31 de octubre se cumplen 55 años de la firma del Pacto de Punto Fijo, Noticiero Digital, solicitó la opinión al respecto del historiador Suárez, quien también ha sido diplomático, dirigente del partido Copei y periodista.

A continuación la primera parte de la entrevista:

¿Qué dio lugar al nombre de Punto Fijo para ese pacto?

-Fue un accidente topográfico. El pacto se firmó en la casa de habitación de Rafael Caldera; que estaba en Sabana Grande (Caracas), y esa casa se llamaba Punto Fijo. Alguna vez le oí decir a Rafael Caldera que no tenía nada que ver con el Punto Fijo de Falcón, sino con otro Punto Fijo: un poblado desconocido de Yaracuy. Pero que nadie lo conoce. Yo que me jacto de conocer este país, nunca me he encontrado con un Punto Fijo en esa región.

-Ahora, porque cuando yo oía al difunto presidente Chávez hablar de este asunto, me daba cuenta que él nunca se había leído el documento relativo al Pacto de Punto Fijo, y eso que dicho documento es, sumamente, legible desde el punto de vista de su tamaño. Es decir, el texto del Pacto de Punto Fijo no debe constar más de cinco o seis páginas. No estamos frente a la Enciclopedia Británica.

-¿En qué consistió el Pacto de Punto Fijo? Se trata de un acuerdo que firman tres partidos; las tres organizaciones más importantes del país el 31 de octubre de 1958, y en donde, básicamente, se establecían tres puntos de acuerdo. Número uno, los tres partidos se comprometían a reconocer los resultados de las elecciones, convocadas para el 7 de diciembre próximo; las que se realizaron, efectivamente, y donde se impuso Betancourt, y los tres partidos reconocieron el triunfo de Betancourt.

-Número dos, el partido vencedor no ocuparía todos los cargos en el poder; el gobierno que seguiría, como resultado de las elecciones, sería un gobierno de coalición partidista; un gobierno en el cual AD, Copei y URD tendrían un igual número de cargos en el gabinete ministerial, y en las gobernaciones de estado. Efectivamente, eso se cumplió. En el hecho, hubo ese reparto ministerial, y hubo ese reparto de las gobernaciones de los estados, que eran entonces veinte.

-Número tres, los partidos se comprometían a aprobar otro acuerdo, que es muy importante; que fue el Programa Mínimo Conjunto que se firmó un día antes de las elecciones el 7 de diciembre de 1958. Este programa consistía un conjunto de puntos de las más diversas materias; de las más diversas políticas, que ya no los partidos, sino todos los candidatos presidenciales; vale decir, Wolfgang Larrazabal; candidato de URD y del PCV; Rafael Caldera, candidato de Copei, y Rómulo Betancourt, candidato de AD, suscribían.

-Allí estaba establecido que cualquiera que ganara tenía que seguir una serie de lineamientos en materia de política interior, de política exterior, de política económica, de política educativa, de política social, de política militar. A mi modo de ver, este programa tiene una máxima importancia; porque el nombre era modesto: Programa Mínimo Conjunto, fue, por el contrario, un programa que no tuvo nada de mínimo.

-¡Fue el programa de la democracia venezolana! Rigió la democracia venezolana durante 25 años; hasta que hizo crisis. Yo abrigo la idea de que en la democracia venezolana tuvo un punto importante de incidencia el hecho de que se agotara el programa mínimo de 1958, y no hubiera acuerdos, para elaborar un programa de reemplazo.

¿Era un pacto que no dejaba de ser centralista, a propósito de la designación de los gobernadores a dedo, y que es algo que en estos instantes se le critica a Betancourt; siendo el hombre creador del “Estado patrimonialista”?

-Betancourt nunca fue un federalista.

En eso coincidía con el Libertador, ¿o no?

-Sí, en eso se parecía a Bolívar. Bolívar era antifederalista acérrimo.

¿Esa no sería la esencia del fracaso venezolano?

-Es posible. Pero eso sería un asunto para sentarse y conversar. Entonces, en Betancourt nunca hubo ninguna identificación con el federalismo; porque su conocimiento de la historia, y Betancourt conoció, como pocos políticos venezolanos, la historia del país, lo predisponía en contra del federalismo. Además, de eso que acabas de recordar de Bolívar; que si quería seguir su ejemplo, encontraba en Bolívar un antifederalista acérrimo.

-El caso es que el federalismo se vino a plantear, a una distancia ya muy grande de su segundo gobierno, a unos veinte o veinticinco años más, después de que Betancourt abandonó el poder. Los países evolucionan. Pero yo soy de los que piensa que el federalismo está ligado a la democracia. Hay una metáfora que yo siempre utilizo, cuando hablo de esto que es la de la cebolla: la democracia está constituida por capas.

-Se trata de un sistema del que es una capa el concepto de soberanía popular; del que es otra capa la división de los poderes del Estado; otra capa la constituye la alternación en el poder; pudiera seguir hablando de capas. Caigamos en el federalismo; otra capa la constituye el federalismo; es decir, la desconcentración del poder.

-Porque imaginemos a una Venezuela, donde todavía las gobernaciones de estado se nombraran por la vía ejecutiva. ¿Sería posible la libertad política? ¿Sería posible la confrontación de ideas? ¿Sería posible la democracia, en general o el poder se convertiría en un monopolio absoluto de un partido, que no quiere la democracia en sí, y que sigue el modelo cubano? Entonces, desde ese punto de vista, yo pienso que, efectivamente, en Venezuela se operó un proceso, que llevó a que el federalismo, se convirtiera en una necesidad.

-Yo pienso que Betancourt fue víctima de ciertas lecturas; fue víctima, sobre todo, de González Guinand que le hizo conocer el desastre que constituyó la Guerra Federal en Venezuela. Esa guerra, según la resumió un federal, se trataba de una guerra de tres mandamientos; que era lo que imperaba: matar, fornicar y hurtar.

Mañana, segunda parte…



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