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opinión

Seis mil toneladas de bobinas de papel (y 1½ coletilla)

30 septiembre, 2013

Recientemente, una mayoría parlamentaria simple (y simplista), aprobó la solicitud de un crédito adicional por el orden de Bs. F 47.179.579,98 al Presupuesto de Gastos vigente del ministerio para la Comunicación y la Información. Y es que tan inmensa cifra la transferirán al llamado “Complejo Editorial Alfredo Maneiro”, a objeto de adquirir seis mil toneladas de bobinas de papel y otros insumos que garantizarán el “flujo de información al pueblo venezolano”, mediante El Correo del Orinco, Ciudad Caracas y Ciudad Petare, “entre otros”.

opinan los foristas

La sola solicitud, parte del elenco de una Asamblea Nacional resignada al fiado, debe constituir un motivo de escándalo, porque es el gobierno nacional, mediante una sociedad anónima, creada de acuerdo a sus directos intereses, el que monopolizará el papel, negado a los medios libres e independientes en el marco de una profunda crisis cambiaria, para ofrecer la versión que mejor le parezca sobre sí y los demás. Nunca antes, el contribuyente recibió semejante hachazo condenatorio, pues ha de sostener la prensa leninista de sus tormentos y el misal chavista que agobia a sus partidarios, orientados a complementar y afianzar la guerra psicológica que nos agobia, ya estelarizada por los medios audiovisuales.

Evidentemente, el papel y los otros insumos de impresión, tienen una vocación electoral. Donde falte el empleo, la comida, el techo, la salud, el libro o la seguridad personal, habrá millones de volantes, folletos y afiches de los exclusivísimos candidatos a alcaldes y concejales del PSUV, aunque – suele ocurrir – inmediatamente servirá para otros menesteres, propios del hogar, como limpiar ventanas, envolver desechos y esponjar el agua: quizá, siendo realistas y generando una cierta compensación, a la tinta deberían incorporarle algún elemento químico que sirva de detergente y que, por lo menos, así, alguna contraprestación ofrezca.

No hubo una refutación valedera en la cámara para semejante exabrupto, porque a los parlamentarios del oficialismo les contentó las muletillas y los comodines que tampoco llegan a las desgastadas consignas políticas. Desabastecidos de los insumos básicos, añadidos los que contribuyen a la higiene personal, literalmente habrá que comer papel entintado, aunque tenga por único objetivo el de convertirse en un poderoso y silencioso misil disparado a las mentes urgidas de programar.

Apuntemos dos circunstancias adicionales: por un lado, las operaciones comerciales del complejo que usurpa el nombre de Maneiro, dará pie al impuesto de guerra electoral y, así entendido, prosperarán las corruptelas al asistir a unos más abanderados municipales que otros, según el privilegio de sus relaciones caraqueñas. Y, por otro, indagando en la red, cada bobina puede tener alrededor de mil m2 de papel de un grosor promedio, por lo que basta una elemental operación aritmética para saber cuántos kilómetros de mentiras cubrirán al país.

¿Qué sería del PSUV cinco minutos fuera del poder?, es la pregunta esencial. Confundido con el Estado, podrá faltar papel hasta para defecar con decencia, mas no el que nos ametrallará o intentará ametrallar cada neurona.

Coletilla

En los canales españoles por suscripción, vistos en Venezuela, nos asombró el tratamiento noticioso de los privilegios reales. Distintas ocasiones mañaneras, sirvieron para enterarnos no sólo de la mudanza de una de las infantas, sino de la operación del propio rey.

La princesa decidió domiciliarse en Ginebra y, se dijo, el costo mensual del colegio para sus hijos es más elevado que el del servicio de seguridad para la augusta familia. Además, el rey decidió intervenirse quirúrgicamente en un hospital público, suscitando comentarios también de ácido humor sobre las otras personas que deben – desde ya – postergar la visita al quirófano por la real prioridad.

Nuestra sorpresa se debe al tratamiento público de un tema común que en Venezuela resulta imposible, excepto se desee correr el riesgo de una investigación que va del vilipendio al magnicidio, completando un abanico delictivo arbitrario y, más de las veces, jocoso si no fuese tan inminente y duro el peligro de visitar el Ministerio Público. De una muy liberal privacidad se diría, pues los altos y medianos funcionarios públicos, socialistas convencidos hasta el hartazgo, celan su vida puertas adentro, aunque no adivinemos cómo sortean el pago de las escuelas elitistas que cuidan de sus hijos y de las clínicas hasta foráneas que los atienden, con un salario formalmente escaso para tales fines, negada una buena póliza de hospitalización, cirugía y maternidad para el resto de los empleados públicos.

Inevitable, indigna la muerte de dieciséis reclusos en Sabaneta, con el descubrimiento de 105 armas y más de 22 mil municiones en el lugar. El Estado no garantiza la vida de las personas ni siquiera en los escasos metros cuadrados que les corresponden en un centro penitenciario, y a la ministro del ramo no le pesa la consciencia tras banalizar el asunto.

@luisbarraganj



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