opinión

Quienes darán el golpe aún no lo saben

15 Septiembre, 2013

¿Para qué salir de Maduro? Esa pregunta empezaron a hacérselas muchos de los acomodaticios opositores enfriados, luego del gran fiasco caprilero de abril, y como ya no hay otras ilusorias salidas a la mano, por más que se empeñen en insuflarles ánimo a la estafa de elección de las alcaldías de diciembre, condenada al fracaso, empezaron a decirse que después de todo no vale la pena seguir con los “porqué debemos salir de ellos” y cambiarlo mejor por la interrogante “Para Qué?” ..“¿No será mejor que sigan un tiempo más, ahora que por fin ya empezaron a aflojar?

opinan los foristas

No está demás decir que la inmensa mayoría de opositores activos a este gobierno, a los cuales se suman las bases chavistas reventadas por la inflación, conforman dos tercios del país que puede estallar en cualquier momento, o quizá prefieren también esperar, pero ahorrándonos el caos, aunque con la exigencia de urgencias de un cambio drástico de gobierno.

Cuando ya sobran las razones para exigir que se vayan , conviene preguntarse, qué es lo que ocurre para constatar que incluso una franja creciente de opositores blandos se suman a quienes desde el chavismo dicen que Maduro fue la mejor opción del “comandante eterno”, para ponerlo al frente de la agonía de este régimen inviable.
En realidad una vez puesta la gran torta por 14 años, cualquiera hubiera sido el “dedazo” para el escogido, distinto al cucuteño, quizá hubiera resultado peor.

Elías Jaua, por ejemplo, al que querían los Castro, hubiera intentado oficializar convertirnos en colonia cubana y ya hubiera estallado la situación insostenible en las FFAA con ese esquema de vasallaje.

Si la opción “de derecha” que era dejar a Diosdado en el coroto se hacía realidad, entonces resultaba en una fractura inmediata del partido y de las FFAA donde opera el peso de los llamados “centauros“ de la “Corte Malandra” del chavismo duro, que declaraba abiertamente su plan de “salir de Diosdado a como dé lugar”, como lo evidenció taxativamente el pornógrafo político de La Hojilla, en su informe público a La Habana.

Lo evidente entonces es que hasta el día de su partida, hacia el “último milagro” que hacía con su salud y su vida la medicina castrista, el presidente maniobró con lo de siempre: dos pasos adelante uno para atrás.

Dejó como Presidente a Maduro el más conciliador de sus mosqueteros, nombró a Molero de cancerbero del chavismo militar duro en el Min Defensa y a Diosdado le dejó su enorme tajada que incluía la tentación de quedarse, si así lo deseaba, desde la Asamblea Nacional, con todo el poder con sus propios amigos militares y a fecha cierta.

Elias Jaua quedó guindando en el proyecto de ponerle la mano al Estado Miranda y si fracasaba hacerlo Canciller por petición de los Castro.

Pero lo que ya no puede negarse, es que los discursitos de agitación de Maduro, propios de asambleas obreras de base, sin embargo pomposamente encadenadas, para supuestamente reforzar la autoridad del cucuteño, con sus versiones desmejoradas de las peroratas de Chávez, están produciendo una especie de resignación al fracaso del llamado modelo bolivariano.

El ministro de finanzas Merentes, cree evitarle su naufragio inminente soltando dólares y decretando la más importante de las devaluaciones en 15 años. Pero al parecer es tal la putrefacción del entramado corrupto, estatista y clientelar, que remendarlo a medias está resultando peor que mantenerse en la vocación hacia el ruinoso esquema cubano del racionamiento y el sub-consumo, agregándole la fuga masiva de la clase media estorbosa, para terminar de instalar del sueño de los resentidos: “Que se jodan, así yo me joda también” de vivir bajo los raceros “del pueblo” que incluye por supuesto a sus plutócratas fariseos, del… “ser rico es malo salvo mi familia y yo, que merecemos ser potentados”

Pero lo más importante en la situación actual es lo que no se publica y que va abriéndose cause bajo el suelo del régimen, como un enorme rio subterráneo, con su ruido sordo, que apenas es recogido fantasiosamente en la superficie por la ola de rumores, sobre el famoso “golpe” y el nerviosismo del gobierno y sus voceros pretendiendo que Capriles pueda ser un Pinochet y la verdad es que el parecido entre ambos es el mismo que puede tener un vendedor de terminales con un gran operador de bolsa de Wall Street, o el de un curita de parroquia con el jefe de los jesuitas.

He sostenido que aquí NO VIENE un golpe como los que se han visto o sufrido en Venezuela en 70 años y que si aparece, o se dá, tendría una mezcla de características que nadie puede prever.

El famoso golpe del que tanto se habla y tantos ya empezaron a desear, no sería como el sustentado en poderosas razones históricas, de aspiración a la modernidad , como el que operó con Betancourt a la cabeza contra un buen gobierno, como el del General Medina, en 1945. Y son incomparables porque el de Maduro es el peor gobierno en un siglo, aunque tenga en común con aquel, que está en las últimas, buscando sobrevivir cada día.

Tampoco el golpe sería contra un gobierno como el de Gallegos, súper legítimo y recién electo con el 72% de los votos.

Ahora , nada en común tendría esta asonada, con el 23 de Enero de 1958 contra un gobierno pletórico de realizaciones como el del General Pérez Jimenez, pero fraudulento y represivo.

Menos aún plausible seria comparar lo que vendría con intentonas de todo signo y poder destructor como fueron el Barcelonazo, Carupanazo, y sobre todo el Porteñazo, contra Betancourt y su empeño en darle bases sólidas a la democracia venezolana, y por supuesto no es posible compararlos con los golpes chavistas, que medraban la carroña del ocaso de ese mismo régimen 35 años después, con los madrugonazos del 4 de Febrero 1992 y 27 de Noviembre 1992, en medio del ascenso económico, pero con Estado asediado por las consecuencias de la explosión social del 27 Febrero de 1989, y luego en medio de una deplorable corrupción militar, un bipartidismo troglodita con sus salvajes métodos de confrontación depredatorios y la ceguera de una elite política, mediático-cultural y económica suicidas, como pocas veces se ha visto en la historia universal.

Lo original de nuestra situación es que en verdad, quienes darán “el golpe” ni siquiera lo saben. Pero sencillamente TENDRAN que darlo.

El vacío de poder que Maduro cava, a una velocidad de vértigo, genera porfiadamente el derrumbe del Estado y pondrá a todo el mundo ante el dilema de poner orden o dejar que el caos consuma la república.
El único que no lo sabe es Maduro que anda manifestando y echando discursitos contra Pinochet, como queriéndose parecer a Allende, pero ganando él, porque por supuesto no le gustaría padecer el final de aquel ideólogo empedernido que como hombre de conveniencias cultas pero temerario, llevó a Chile al borde de la disolución de su Estado, en medio de la anarquía económico-social.

En lo que si se parecerá a Chile en que aquí lo que viene es un PRONUNCIAMIENTO MILITAR es decir: TODAS las FFAA, que quedarán como a única fuerza institucional en pie, deberán decirle al señor Maduro que como presidente fraudulento, e incapaz de detener y menos aún de superar la crisis, debe marcharse.

Para su consuelo, las FFAA no pueden cometer el disparate de poner este Estado venezolano al borde del estallido, en manos de un polarizado lidercito antagónico mediático, producto comercial de marketing anti-político de los grandes cacaos caraqueños, que creen que solo sus pimpollos pueden hacer lo que ellos necesitan, para seguir con el bendito proteccionismo a sus negocios y fortunas, mientras se arruinan nuestras posibilidades de construir una sólida economía realmente capitalista que se atrasa desde hace medio siglo y ya sin remedio desde hace 15 años, cuando cayó en las manos de estos piratas rojos de la sabana.

Vean como ese proceso hacia ese PRONUNCIAMIENTO MILITAR ya comenzó: En los altos mandos y desde el propio Ministerio De La Defensa, se abandonó ese ritornelo imbécil de las cacatúas portando deshonrosamente el uniforme y repitiendo la cantaleta propagandista del gobierno, con el añadido que esas identificaciones doctrinarias y partidistas, contrarias a la constitución son ofensivas a dos tercios del país que conformamos quienes somos contrarios a las porquerías ideológicas que destila el régimen.

Aquí el único que trabaja afanosamente por “el golpe” es el propio gobierno que no logra ni logrará detener su marcha irrefrenable hacia el abismo.
Por si no lo sabían Vladimir Lenin, tuvo razón una vez más, contra los idiotas que no lo entendieron, o no quisieron entenderlo, por defender bastardos intereses al desconocer la esencia de su doctrina contenida en el libro EL ESTADO Y LA REVOLUCION que me permito resumírselo en 7 líneas:

Si la dirección revolucionaria, a la cabeza del proletariado movilizado y armado, no destruye el Estado burgués y particularmente su ejército y la base social de la propiedad capitalista, así como sus partidos, gremios, iglesias etc , y si no se edifica en su lugar OTRO estado, que solo puede ser el de la DICTADURA DEL PROLETARIADO, la burguesía, a la primera oportunidad que tenga, reconstruirá los daños parciales causados a su propia dictadura de clase y echará del poder a los intrusos fariseos pequeños burgueses, que hablaban en nombre del pueblo y de la clase obrera.

A los ojos del pensamiento liberal es difícil imaginar un mayor absurdo que esta tesis del fundador de la desaparecida URSS, V. Lenin, contra el proceso civilizatorio de Occidente, al postular la barbarie la dictadura de clase, pero tampoco van a encontrar propuestas más radicales que estas, basadas en la lucha de clases ni tampoco podrán dar con una más certera y más llena de comprobaciones que esta, que desnuda el fracaso de todos los que contravinieron su lógica implacable, aunque tardare años y décadas en llegar al veredicto de su intrínseca ley de hierro que la comprueba: Allí está la URSS desaparecida y con el estado capitalista mafioso restaurado, allí va China, toda Europa del Este, Vietnam, para allá va Cuba y al final hasta Corea del norte.

De manera que si se ha visto este desfile mundial de vueltas atrás, ¿cómo va a evitar Maduro que se vuelva ñoña este ensayito marginal de rochela tropical, de un pequeño déspota que murió sin ver otra cosa que retrocesos e inviabilidades de ver implantado su sueño de convertirnos en una satrapía castrista?

Es difícil encontrar en la historia mundial una dirección política de pretensiones “revolucionaras” más ignorante que Chávez y sus acólitos, menos aún que pudieran igualarle en corrupción y perversidad, al disfrutar cínicamente de privilegios de grandes capitalistas acumulando insaciablemente propiedades y cuentas bancarias, mientras siguen con su discurso fariseo de “revolucionarios”.

Pero la estafa chavista está ahora llegando al final, no solo porque agotó sus posibilidades y límites, basadas en el rentismo y el clientelismo, sustentado en barriles de petróleo a 100 dólares, sino porque es tal el volumen del saqueo de los fondos públicos a merced de los avaros burócratas castristas, y para ñapa todo ello produciéndose más allá incluso del liderazgo real liquidado e imposibilitado de sobrevivir a la muerte de su factótum y única esencia.

Es cuestión de meses dicen unos… de semanas dicen otros.–

Los más audaces dicen: uno o dos años. Pero lo único cierto es que así estará de desahuciado el inefable Maduro, que hasta Capriles ahora si quiere ponerle fechas en el calendario de eventos electorales para derrotarle según él, desconociendo la vieja regla de la política según la cual: a veces el autobús pasa una sola vez : Jovito Villalba 1952, Andrés Velázquez 1993, Gonzalo Barrios 1968…

Capriles vio pasar el autobús el 7 de octubre y dijo que el chofer iba firme al volante, a pesar que le quedaban dos meses de vida…”se los digo rapidito aquí no hubo fraude” “ el tiempo de Dios es perfecto” … y espero el otro que llegó… para descubrir luego con la estafa del 14 de abril que era mejor mandar la gente a “poner salsa en la casa” y que lo más conveniente era que se siguiera en el autobús del régimen.

Pasó así el segundo y último autobús y todavía no se entera
Las FFAA señor Capriles no van a entregarle el poder contra la mitad del país polarizado, que está ideologizado contra su propuesta sifrina. Mantenerlo en el poder, aún suponiendo que “se la coma” cuesta 1000 muertos por semana.
Pero tampoco esas FFAA pueden cruzarse de brazos ante el despeñadero del madurismo que significa tener que dar planazos a medio millón por semana para obligarles a hacer las colas de racionamiento por el derrumbe del modelo bolivariano.

Estamos constatando la bancarrota de TODO el liderazgo civil conocido, del gobierno y de la oposición, con Capriles como aspirante eterno; y aunque se confundan muchos, hay que agregar que con el madurismo caerá un fuerte bastión militar politiquero hundido en las corruptelas y asociado al fracaso ya visible del chavismo.

De allí a tesis que lo que quedará en píe es la mayoría profesional de las FFAA desvinculadas de la gangrena gubernamental… y si Maduro insiste en asociarlos a su imagen política leprosa, lo único que logrará seria acelerar ese distanciamiento y ruptura, bajo la forma repito de un PRONUNCIAMIENTO MILITAR , que sencillamente diga señores del PSUV su gobierno NO VA MAS.

Por más que Maduro pague las cuotas de poder que le arrebata Diosdado, a cambio de su apoyo cada vez más cuesta arriba, y le obligue a regateadas aperturas económicas, el gobiernito solo obtendrá que se hará más caótico el panorama financiero; y por más que Maduro vire a la derecha y al “diálogo” y por ejemplo reparta más dólares, le digo de una vez lo que ocurrirá: deben tanto, en 14 años de avaricia a favor de su lumpemburguesía roja, que sumada esta cifra infinita al hambre atrasada de la vieja burguesía, que es la única que aun produce, sencillamente no les alcanzará con 100 veces más divisas, de las que roñosamente lanzará Merentes al mercado, mientras la “izquierda” se mostrará traicionada, aunque con Mario Silva amordazado por bocón.

El problema amigos lectores no es cuando caerá el gobierno espurio de Maduro, lo que debe saberse, es que no es para llamar a Caprilito y a la MUD para sustituirles. Ambos, gobierno y oposición juntos, no suman sino 30% del país.

La verdadera estadística es que 70% quiere salir del chiquero de la polarización entre los protagonistas de estos últimos 15 años y tampoco quiere de vuelta a los de los penúltimos 20.

Después de todo, ha ocurrido en Venezuela el proceso más lógico posible: el viejo clientelismo y el estatismo y proteccionismo alcahuete, de una economía rentista del petróleo y con distribución antojadiza y profundamente desigual del ingreso ha llegado finalmente a su fin exacerbado en medio de esta parafernalia de farsantes de la revolución y de aspirantes sifrinos de quienes solo aspiran a sustituirlos para repartir distinto.

Lo que viene deberá estar sustentado sobre nuevas bases y se ha dicho que: “no hay nada más poderoso que una idea a la que le ha llegado su hora”. Estamos a las puertas de UN NUEVO ORDEN.


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