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opinión

Pedro Lastra

Globovisión a la morgue

18 agosto, 2013

La crisis sin desenlace del nuevo canal del gobierno destapa una olla podrida que nada ni nadie logrará cocinar: en la Venezuela de hoy – historia vieja por demás – o se pone el trasero en una silla del régimen o en una silla de la oposición. O tomas chicha o tomas limonada. Lo imposible es lo que pretendieron los nuevos dueños del canal – obedientes sin duda al esbirriato protocubano que se ha impuesto desde la muerte del legítimo usurpador: poner una nalga en una silla mientras la otra se aposenta en la del frente. Así, muy queridos lectores, no hay culo que aguante. Ni el del profesor Boligoma. Si lo intentas, o te descuartizas y cada nalga parte por su lado, o te das de lleno en el lodazal.

opinan los foristas

Los aprendices de brujo que compraron el canal con los billones que les sobran de ñapa como la espuma al champán, creyeron posible escoger con pinzas a quienes parecían comulgar con las ruedas de carreta de los Sres. Maduro, Carreño, Diosdado & Cia. Echando a la calle a los duros. Precisamente los que le dieron perfil, carácter y personalidad a Globovisión. Procedieron como los carajitos malcriados: comerse la salsita y tirar el churrasco. Lo cual, válgame Dios, en un país que se deshilacha como un suéter entre las garras de un felino.

Emblemático y doloroso el caso de Leopoldo Castillo, un hombre cabal, un demócrata a prueba de balas, una personalidad de 22 quilates donde quiera que lo pongan. Que además de su inmenso savoir faire – ¡don de gente, Pedrito! -, su cultura y su profesionalismo, ha sorteado contrariedades y pesadumbres de esas que suelen aparecer en el crepúsculo de nuestras vidas con una grandeza, una dignidad y un coraje envidiables.

Creyó posible preservar esa espacio fundamental que fue Aló Ciudadano, así el entorno se estuviera viniendo abajo y las alaarmas clamaran por auxilio. Asumió una responsabilidad insostenible, envenenada y condenada a un rápido fracaso. Como en efecto. Otro hubiera perdido toda credibilidad. Su grandeza logró el prodigio de salir indemne de esa prueba horrorosa. Y aguantar hasta que le dio el cuerpo. Y no es una metáfora: Leopoldo ha sido desafiado por el destino a combatir en todos los frentes. También y con extremo rigor en el físico.

Fue una lucha desesperada. Como la de RCTV. Y en ambos casos coronadas por unas victorias pírricas para la barbarie: RCTV yace en el invernadero criogénico. Globovisión es el despojo: compararon una gallina podrida creyendo que era un faisán ahumado.

Es un presagio temible. Chávez se les pudrió ante sus ojos. Metáfora de la pudrición de su régimen, que se gangrena a pasos agigantados. Sólo un imbécil puede apostar a su estabilidad. El castrismo le endosó su lepra. Se le están cayendo sus carnes a pedazos. Medioeval.



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