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opinión

Maureen Gubbins Vásquez

Entre testaferros y contratistas

3 agosto, 2013

En estos quince años de Socialismo, he observado cómo las diferencias entre pobres y ricos se han marcado de forma alarmante. Mientras tanto, la clase media se siente cada día más disminuida.

opinan los foristas

Observo admirada cómo personas hasta ayer de un estrato social humilde, de un día para el otro viven en las mejores zonas de Caracas. Adquieren casas y vehículos de lujo, avionetas, hangares, yates, veleros y acciones en Clubs.

No tenemos pruebas de dónde sacan esa cantidad de millones para el estilo de vida que llevan, sin haberse sacado la lotería. Lo cierto es que sus niños viajan a “Disneyland” en aviones privados; visitan China como quien va al mercado de Quinta Crespo; las fiestas de cumpleaños y matrimonios son de las mil y una noches; hacen negocios en Islas cercanas como Margarita, Curazao, Aruba. Panamá es seguro y compran apartamentos de lujo en La Florida, donde pasan largas y exquisitas temporadas.

Los famosos “Ranchos de Chana de Manzanillo”, Isla de Margarita, son un ejemplo a observar, liderado por Pedro Castillo Uzcátegui, hijo de la difunta Chana. Así como el otrora famoso Hotel Chana del Tirano en la misma Isla, en donde comprando una participación, tendrían derecho a utilizar las instalaciones en la posada de Los Roques, Isla de Coche, Amazonas, Mérida e incluso en la casa que habitó la difunta Chana (tremenda estafa).

Pedro Castillo huyó del país debiéndole dinero a un gentío. Se presume que actuaba de testaferro de altos dirigentes chavistas. Se trasladaba en aviones privados dentro y fuera de Venezuela con una ostentación multimillonaria. Al Cap. Sabino Stopello, amigo de la infancia de su madre, le quedó debiendo cientos de millones en alquiler de aeronaves.

Hay una foto rodando en internet, en donde aparece este “señor” buscado por Interpol. Lo último que se supo es que había huido a la Florida. Ambicioso al fin, se casó con la hija de un ex gobernador chavista del Estado Nueva Esparta y Embajador en Rusia

Por otro lado, en un país donde escasea el cemento, el acero y la cabilla, vemos cómo en la Isla de Margarita hay construcciones por doquier. ¿De dónde sale el material y los millones para tantos centros comerciales y edificios?

¿Cómo se explica que haya material y dinero para complejos de lujo y que el Gobierno no logre construir suficientes viviendas para los más humildes, expropiando inmuebles y asfixiando en cambio a la clase media?

Corrupción en todas partes. Los Adecos y Copeyanos de antes, ahora se llaman “Chavistas y Opositores”. Con ciertas excepciones, los unos y los otros están interesados en hacer buenos y lucrativos negocios. Si tienen que ser testaferros lo son. Si deben actuar de contratistas, aunque jamás hayan construido ni una mampara, lo hacen. Mientras tanto los altruistas que no estamos en “la movida”, pasamos trabajo con la descomunal inflación y los cincuenta millones de rollos que enfrentamos a diario en el socialismo chavista.

Quiero creer que Chávez soñó con una Venezuela más justa. A veces pienso que le dio cáncer de tanto estrés al ver que sus esfuerzos fueron vanos. Chávez fue un idealista engañado por sus secuaces, quienes destruyeron con ambición desmedida su ideal de justicia social. A Chávez lo traicionó su misma gente.

Lo más impresionante es ver cómo dentro de sus borracheras de lujo y poder, creen que el pueblo se sigue comiendo el cuento de “la caperucita y el lobo feroz”. ¡Lo cierto es que estamos hartos!

@maureengubbins



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