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opinión

Nelson Ramírez Torres

El presidente Santos y tres pruebas más de la nacionalidad de Maduro

27 agosto, 2013

Pablo Medina y José García Urquiola denunciaron que el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, está ocultando la partida de nacimiento colombiana del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro Moros. Horas después, la ministra de Relaciones Exteriores, María Ángela Holguín, afirmó, el 21 de agosto, que “cualquier persona que requiera y necesite tener la certeza de que tiene un registro colombiano, pues que se acerque a la Registraduría con un derecho de petición”. Dijo que se comunicó con el registrador nacional del estado civil, Carlos Ariel Sánchez, quien le explicó que hace 50 años el registro civil se elaboraba a mano y tenía una numeración. Enfatizó Holguín que “el presidente Santos no tiene absolutamente nada que ver con la Registraduría, ni impide en ningún momento ningún trámite de nadie”. Sobre los anuncios desde Venezuela de querer llevar el caso a la Organización de Los Estados Americanos, OEA, dijo que  “no es cierto que aquí (Colombia) les estén obstruyendo la información”.

opinan los foristas

De las palabras de la ministra surgen tres indicios más, para un total de 55, de que Maduro no es venezolano:

53. Al decir Holguín que Santos “no impide, en ningún momento ningún trámite a nadie”, sutilmente cambió los hechos alegados, pues el verbo usado por los denunciantes fue “ocultar”, no  “impedir”.  Nadie ha dicho que Santos impide trámites. La diferencia es enorme, pues la ocultación supone que Santos sabe que Maduro es colombiano, mientras que la acción de impedir no lo supone. Santos, a través de la ministra, con el uso del verbo “impedir”, manipuló al mundo entero. El no usar el verbo “ocultar” les permitió alejarse del núcleo del problema, que es saber si Maduro es o no colombiano.

54. Al afirmar Holguín que “cualquier persona que requiera y necesite tener la certeza de que tiene un registro colombiano, pues que se acerque a la Registraduría con un derecho de petición”, denota una excusa por la simpleza del argumento, primero porque no es un ciudadano común al que se refiere la necesidad de certeza, sino al presidente de Venezuela; segundo, el que requiere “tener la certeza” de la nacionalidad de Maduro no es cualquier persona sino el pueblo de Venezuela, por mandato de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV) que exige que el presidente sea venezolano; y, tercero, por esquivar (tapar) que lo más efectivo sería la solicitud del presidente Santos a la Registraduría para saber si alguien es o no colombiano. ¿Por qué Santos y Holguín  no solicitaron la información al registrador, Carlos Ariel Sánchez? ¿Por qué no se atreven a ir al fondo y decir que Maduro no es colombiano?

Holguín afirmó que “no es cierto que aquí les estén obstruyendo la información”. Si obstruir significa impedir, y la obstrucción puede ejecutarse por acción u omisión, es evidente que Santos está obstruyendo que se conozca la verdad, pues él sabe que en asuntos internacionales de Colombia no pueden legalmente inmiscuirse ni el Consejo Nacional Electoral ni la Registraduría Nacional del Estado Civil de dicha nación, y también sabe que cualquier información que solicite, como presidente de la República, se la suministrarían de inmediato.

55. “El presidente Santos no tiene absolutamente nada que ver con la Registraduría (Nacional del Estado Civil)”, espetó Holguín, cuando la verdad es que sí tiene que ver porque es un asunto internacional de su competencia y es él quien dirige tales relaciones (artículo 189. 2 de la Constitución Política de Colombia).

Es evidente en la dialéctica de Holguín que el propósito del presidente Santos no es llegar a la verdad sino lo contrario, mediante la conducción capciosa de que él no obstruye la información − porque no tiene autoridad sobre los mencionados organismos − y que no tiene “nada que ver”, cuando lo cierto es que Santos es el jefe de los asuntos internacionales.

Si Santos quisiera la verdad, solicitaría a la Registraduría informar si Maduro es o no colombiano. De ahí que resulte capciosa la aseveración de Holguín de que “si a alguien le interesa saber la nacionalidad del presidente de Venezuela” puede acercarse a la Registraduría para obtener el documento. Es razonable presumir la obstaculización en la búsqueda de la verdad, porque es indudable que Santos sabe si Maduro es o no colombiano.

Tres hipótesis permiten una conclusión:

1. Si Maduro es colombiano tiene sentido la conducta de Santos (expresada por Holguín).

2. Si Maduro es venezolano no tiene sentido esa conducta

3. Si Maduro fuese venezolano, Santos diría que no es colombiano.

Lo anterior permite concluir que Maduro no es venezolano.

Colombia y Venezuela son Estados democráticos obligados a respetar los derechos humanos, entre otros, el de elegir un presidente de la República que sea venezolano por nacimiento y que no posea doble nacionalidad; como igualmente es un derecho humano de los colombianos elegir uno que sea colombiano por nacimiento.

Si los venezolanos eligieron por error un presidente que no es venezolano o que tiene doble nacionalidad, estarían violados sus derechos humanos y tendrían derecho a saber la verdad, local e internacional, vale decir, tienen derecho a pedir al presidente de Colombia establecer la verdad. La obligación del Gobierno de Colombia de actuar legalmente no es sólo con el Gobierno de Venezuela sino con los venezolanos.

Ojalá Santos tenga claro que una cosa son los asuntos internos de cada país y el respeto de la autodeterminación de los pueblos, y otra el alcance de la Carta Democrática Interamericana (CDI) que incluye la obligación de los gobernantes para proteger a los gobernados de cualquier alteración del orden constitucional, incluido el acceso al poder y su ejercicio con sujeción al Estado de Derecho.

Santos olvidó que está obligado a respetar la CRBV.

@NRamirezTorres



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