opinión


El Nacional / ND

Pdvsa y jubilados

21 Julio, 2013

Empezaré con dos anécdotas personales. Hace varios años fui a consulta con un médico de Pdvsa. Me mandó a hacer unos exámenes y me remitió al laboratorio de la empresa en La Campiña. Llegué, hice mi cola y, mientras esperaba mi turno, se acercó un modesto repartidor de periódicos que llevaba muchos años en ese oficio. Me recordó y lo saludé emocionado por los gratos recuerdos que me evocaba.

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Mi amigo le informó a los presentes quien era yo y sobre nuestra vieja amistad. Le agradecí su gesto y eso fue todo. A los dos días regresé a verme con el mismo médico y el portero me informó que yo no tenía acceso al edificio.

Llamé al médico y este salió a la calle a recibir mis exámenes. Aparentemente alguien denunció que yo había criticado a la empresa. Desde ese día no he pisado un edificio de Pdvsa y aunque se me levante el “castigo” no pienso ni asomarme a ninguna de sus instalaciones.

La segunda anécdota fue hace cinco años cuando fui sometido a una intervención quirúrgica que me puso al borde de la muerte y que afectó mi salud futura. Como el seguro médico de Pdvsa (Sicoprosa) no alcanzó a cubrir los gastos de una hospitalización de tres semanas cancelé una cuantiosa diferencia. Una doctora me llamó y me informó que habían decidido no reembolsarme lo que había pagado. Después me enteré de que un funcionario de Pdvsa le había asegurado a un representante de la AJIP que ningún jubilado había pagado por lo que no cubría el seguro. Escribí cuatro cartas reclamando trato discriminatorio y hasta la fecha no he recibido respuesta.

El martes me enteré de que en la oficina de Pdvsa en La Tahona hubo un incidente entre una jubilada y Rafael Ramírez. La señora, aparentemente, insultó a Ramírez con epítetos que no repetiré.

Lo cierto es que el presidente de Pdvsa les prohibió la entrada a todos los jubilados a las instalaciones de La Tahona y La Campiña.

Es importante recordar varias cosas: 1. En estos años de inflación el monto de seguro médico fue reducido. 2.

Más del 80% de los jubilados recibe como pensión el salario mínimo (yo incluido). 3.

Ramírez en la Asamblea Nacional dijo que el Fondo de Pensiones lo administraban los trabajadores. Eso es mentira. Lo manejan los directivos de Pdvsa. 4. De este fondo se colocaron 500 millones de dólares en manos de un estafador convicto y confeso en Estados Unidos y la Asamblea ni siquiera ha interpelado al ministro. 5. Las cuentas del fondo no están claras y los dividendos por repartir entre los pensionados están muy atrasados. 6. No ha habido una revisión de las pensiones en muchos años.

Acepto que, normalmente, no se debe insultar para reclamar, pero el modo grosero con que nos trata el señor Ramírez a los no chavistas, descalificándonos, llamándonos títeres del Imperio y hasta “mandándonos al carajo” no le da autoridad moral ni a sentirse ofendido si le devuelven los insultos.

¿Qué potestad tiene el señor Ramírez para impedirle a los jubilados, entre los cuales hay ancianos y enfermos, a que entren en su antiguo lugar de trabajo? Aquellos que le dedicaron 30, 40 y más años de esfuerzos a las empresas petroleras, antes y después de la estatización. Que requieren cartas avales para tratamientos y hospitalizaciones. Que acuden a reclamar la devolución de lo gastado en medicamentos.

A la vergüenza con la que vemos en lo que hoy se ha convertido Pdvsa, tenemos que agregarle el abuso de poder de un ministro que, como casi todos los jerarcas de este régimen, se cree el dueño de lo que administra en nombre de sus propietarios (nosotros).

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